22.11.14

Pujato y la pesadilla histórica, por Javier Fernández





Pujato (Vox, 2014), de Gabriel Cortiñas, se lee como una novela en verso, una hagiografía distorsionada  del general Hernán Pujato. Es un óleo biográfico en el que el autor diluye ficción en el campo semántico de la historiografía marítima para cantar la épica de la Antártida desde una perspectiva propia. Por su manera de decir y escanciar los versos, por su sintaxis desafiante, el libro encuentra ecos en su poemario anterior, Hospital de campaña (VI Premio Internacional de Poesía Margarita Hierro 2011). En Pujato, los temas de la soberanía, la militancia y el patriotismo se mezclan con el temperamento de la locura y el ideal de un héroe al que el autor ilumina en su poema. Algo de lo político está vedado y trama la voz o la posición del poeta en estos versos de ritmo en ascenso continuo. Cortiñas desarticula el lenguaje de las banderas y urde una voz propia con la que despliega su poema como si fueran los reflejos de un caleidoscopio. Las sonoridades del autor y su puntuación sugieren una contienda en la arena del lenguaje. Cortiñas no es un poeta que necesite ornamentar su voz con pirotecnia verbal o emitir gritos guturales en el recitado. En Pujato resuena la frase de Stephen Dedalus: “La historia es una pesadilla de la que estoy tratando de despertar”. Es posible que una nueva ola pujatista emerja a partir de la publicación argentina del poemario de Cortiñas. Pujato: “Hoy cuatro de junio llega un chasque a la región/ rapidísimo, con esta frase: “Los salvajes foqueros/ han manchado la historia, reportar”. El mismo/ hombre que espera llevará mi respuesta/ del otro lado del Beagle./ Amplío el segundo/ párrafo hay dudas/ sobre cómo se alcanza una soberanía polar.” Incluso es posible advertir en el libro una idea que considera a la historia y al discurso político como una invención permanente de la realidad o como una impostura. ¿Son poemas políticos? Son poemas de “una lengua sin idioma” que se hacen cargo del tema de la construcción colectiva, poemas que carecen de proclamas partidarias o consignas didácticas. En Cortiñas, el poeta no es solamente un artista del desliz tipográfico: “un error de percepción/ como leer Hitler donde dice Hileret”. Una dimensión lúdica sobrepasa la pretendida exactitud de las cronologías. Cortiñas recrea la epopeya antártica dejando de lado los devaneos históricos. Pujato es ganador del Premio Casa de las Américas en el año 2013.