8.6.19

Lift, el descenso a la adultez, por Laura Salino



No nos sorprende que Radiohead sepa hacer con las metáforas del mismo modo que Thom Yorke hace con la voz.

El video de Lift comienza en el piso 18, lugar adonde los adultos hemos llegado alguna vez y que debimos atravesar, solos, con nuestras pequeñas bolsitas y los compañeros de viaje ocasionales de cada momento vital.

La puerta del ascensor se abre y entran dos jóvenes con aire despreocupado y adolescente que, al descender, generan y encuentran desorden: la más joven apoya su palma abierta y deja marcados todos los pisos ante la sorpresa molesta de Yorke, que ahora deberá detenerse en cada piso; la otra encuentra una planta en el suelo. Juventud, divino desorden.

A continuación, una anciana con un carro de la compra (lleva más cosas que los otros) deja atrás más macetas en el suelo, entra y mira con desconfianza, aferrada a su carrito. Otro curioso pasajero, a medias entre yuppie y homeless entra y desciende en un piso derruido y caótico.

You've been stuck in a lift
We've been trying to reach you, Thom

La anciana atraviesa la puerta en el piso 13, donde todo está patas arriba, la música se tensa, el escenario vuelve a mutar.

Hombres con trajes y corbatas apretadas, sin pelo, encierran a Thom en el centro del cubículo, ahora la cámara es aérea, toda la escena se ve desde arriba, las calvas lustrosas se mueven y discuten con papeles en las manos.

The smell of air-conditioning
The fish are belly-up
Empty all your pockets
'Cause it's time to come home

La música vuelve a calmarse cuando la tropa de calvos desciende y Yorke queda solo con uno de ellos, que baja directamente en un cuarto de baño cuyo mingitorio lo recibe apenas cruza la puerta.

Nuestro hombre sigue bajando solo y la puerta vuelve a abrirse, esta vez en el interior de un comedor donde una pareja mayor reunida en la mesa, mira y es mirada hacia y desde el ascensor.

La música vuelve a tensarse mientras muestra a nuestro personaje impaciente, la puerta vuelve a abrirse: un anciano camina con bastón por un largo pasillo hacia el ascensor cuya puerta se cierra antes de que pueda alcanzarlo.

Otra vez la vista aérea y un niño juega con un coche de juguete, otro joven bebe el agua de la pecera con los peces dentro, un perro, mujeres en corro que piden ser miradas y una foto para la ocasión, un técnico que desmonta el cielorraso, alguien trapea el suelo.

Yorke se disminuye ante un enorme negro que come y ambos observan el espacio de una mujer que descansa rodeada de libros y discos, el hombre negro y enorme desciende en un contraste de luz.

Nuestro personaje vuelve a quedarse solo.

Estamos ya casi al final del recorrido. Piso 01. La puerta se abre y vemos la duplicación de nuestro personaje tras ella, de espaldas. El mismo atuendo, las mismas bolsas.

Thom va al encuentro de “su otro yo”, digamos. Le toca el hombro. Lo desenmascara: es un calvo. Pero el otro yo de Thom mira a la vez hacia atrás donde nuestro personaje sigue ahí, nunca se movió de su lugar. 

Today is the first day of the rest of your days
So lighten up, squirt.

La puerta se cierra.




Lift, dirigido por Oscar Hudson.

25.5.19

Diseño editorial, por Emilio Jurado Naón




El juego de la edición hogareña: una visita la casa editorial Fadel&Fadel

Para reconocer la casa de un editor artesanal hay que mirar los timbres: si el número del departamento está impreso sobre la pared con una tipografía antigua, entonces estás en el lugar correcto. Este es el caso de la editorial Fadel&Fadel, un espacio híbrido entre casa e imprenta de poesía. Al fondo del pasillo, en el último departamento de un PH en Chacarita, un recibidor junta cajas de vino mendocino (un rubro complementario del editor Tomás Fadel, oriundo de Tunuyán) y abre a una sala de techos altos donde los estantes repletos de libros y las herramientas de trabajo respiran con tranquilidad. Hay impresoras, prensas, un telar para el cosido a mano, un revelador de fotopolímeros, una abrochadora de pie de 1940 y, más arriba, en la terraza, una máquina de imprenta con tipos móviles para las confección de portadas.

El cuidado que muestra Fadel al manejar las máquinas y contar la historia de cada una de ellas convive con una fruición notable por los materiales de trabajo: los distintos tipos de papel que acumula para libros futuros, serigrafías sobre cartón y elementos sólidos poco frecuentes para las encuadernaciones. “Yo hago libros-joya”, formula Tomás mientras arma un cigarrillo. “Se habla de los libros-objeto, pero un objeto es una cosa cualquiera, una piedra. No, a mí me gusta hablar de libros-joya”.

Su primer contacto con el quehacer editorial fue en la Escuela de Poesía y Edición de Daniel Durand. En los años de formación en escritura, lectura y armado de libros, Tomás Fadel trabó amistad con Durand y terminó formando parte, junto a Matías Heer, del equipo editorial de Ediciones Chapita. En el aspecto del diseño, lo que caracterizó a esos proyectos editoriales, según Fadel, fue la libertad que proporcionaba no depender de las normas que imponen las imprentas. “Ahora existe la impresión por demanda, pero en esa época tenías que depender de que te hicieran tantos libros mínimo, de que tal cartón sí tal cartón no... esto sí, esto no... Entonces la idea de la editorial independiente de los noventa era poder hacer lo que uno quería”, sintetiza Tomás mientras me muestra las plaquetas de Ediciones Chapita, brillantes, mate, coloridas y siempre con una distintiva chapita de botella incrustada en la portada. Cada libro tiene un diseño distinto, incluso varios ejemplares del mismo título; un rasgo que le brinda singularidad a cada volumen, sí, pero también un rastro de que cada libro nuevo es una oportunidad de hacer lo mismo de otra manera. Lo que nos diferencia de otras editoriales es la cosa lúdica, porque para nosotros es medio un juego tener una editorial. Sacamos plata para ir de viaje, hacer más libros, nos damos gustos, pero ninguno de nosotros vive estrictamente de esto”. 

La necesidad de ampliar más y más las posibilidades del juego los llevó, en un momento, a querer expandir su taller casero. “¿Qué es lo que queríamos hacer?”, piensa Fadel en voz alta cuando retoma los que fueron sus primeros años de creación conjunta con Matías Heer y Daniel Durand, “Ya hacíamos serigrafía, ya sabíamos imprimir libros, pegarlos... pum, queríamos aprender algo nuevo. ¿Qué queríamos aprender? Letterpress, que es impresión con tipografía de plomo, con pintura sobre cartones. Ya habíamos empezado a jugar con los gofrados: huecos con formas que se le hacen al cartón, formas que sacábamos de impresoras viejas, de la calle, de cualquier lado. Cualquier metal que encontrásemos, lo mandábamos. Entonces dijimos 'vamos a comprar una máquina que imprima tipografía'”. Así se inició un período intenso en el que dieron cacería a máquinas viejas, fueron adquiriéndolas mes a mes, las repararon y se pusieron a jugar. “Empezamos a experimentar con las impresiones y dejamos de hacer tantos libros. Fue encerrarse a aprender a usar las máquinas”, recuerda Tomás, como el fin de una etapa y el comienzo de otra. “Dejamos de hacer Chapita; en 2014, yo empecé con Fadel&Fadel; en 2015, Dani se fue a Filipinas, y de a poco me fui trayendo sus máquinas a mi casa”.

La formación intensiva y la incorporación de las máquinas de imprenta que habían ido acopiando fue el combo potente que dio inicio a un sello propio: Fadel&Fadel, editorial que reúne varias colecciones (poesía argentina contemporánea, traducciones, ensayos de poetas sobre pintores y libros de fotografía) y que lleva adelante con la ayuda de Guadalupe Alfaro y Aldo Giacometti. Pero, a diferencia de Chapita, en la editorial actual de Tomás Fadel el colorinche no es la línea; más bien rige una estética minimalista, prolija y elegante que deja lucir los variados materiales (distintos tipos de papel, cartón y tinta) adaptados a cada libro. “Las decisiones de diseño juegan para el texto; así tiendo a pensar el diseño yo. Si el diseño se impone, es que está jugando para él mismo y sólo quiere verse bien diseñado (lo que sí puede servir para crear una colección distintiva dentro de la editorial). Nosotros editamos poesía, literatura, así que nos importa que el diseño juegue para el contenido”.

Pero, ¿qué significa pensar el diseño para que juegue a favor del texto? Un ejemplo sería la serie de textos conceptuales The text is silence que “reúne textos silentes, experimentales, en donde el que habla y les da sentido finalmente es el lector. Todos fueron impresos en tipografías de plomo y madera para darles una onda corpórea, una onda sólida, maciza, material a textos que, si no, serían puramente conceptuales”. La materialidad subrayada que les brindan la máquina Minerva y sus piezas de plomo es un recurso para justificar que estos textos migren del plano efímero de Internet o el archivo en PDF al soporte físico del libro.

Así como cada libro requiere un diseño propio, también es fruto de una etapa de toma de decisiones. Tomás habla de esa instancia como la de un diálogo que se entabla con el autor del libro. “Por ejemplo el último que hicimos es el de Léonce Lupette, Äkste & Änkste denxte. Este libro lo hicimos todo junto con él: elegimos la tipografía, la impresión a calor de la tapa, sumamos unos grabados de un amigo suyo para separar las partes del libro, lo armamos y lo imprimimos. Él me ayudó a armarlo también. Eso facilitó mucho el trabajo. La idea de la editorial es que, si el autor quiere, puede sumarse al proceso de armado”. Y así cierra, con otra escena lúdica (un juego de a dos), el proceso de diseño y edición hogareña en la casa Fadel&Fadel.



17.5.19

Cómo matar al Presidente, por Mirta Nicolás





Es muy fácil, con una Smith Wesson de aluminio
con un cargador con tambor de cinco balas
con un caño galvanizado de dos centímetros
con cuatro piedras en las puntas rellanas
de pólvora casera, con una bomba molotov.
Pensaba matar al Presidente y, para festejar,
encargué sanguches de jamón y queso,
los quería bien fresquitos. Mientras
rezaba por el descenso del Presidente
a los infiernos y lamentaba
las aciagas consecuencias
de su endémica idiotez.
Recé y recé y también pedí perdón
por tanto odio acumulado
pero no pasó nada.
Argentina era y es el teatro
de los atropellos más groseros
y de los acuerdos más impunes
para privilegiar a los ricos
y hambrear a los pobres.
El imbécil del Presidente
en la mesa chica de su trama delictiva
cómplice de los males propios
de nuestra sociedad patriarcal
espectatular y anclada
en la inane simbología del deporte.
el estúpido del Presidente, digo,
se reía. ¿De qué se reía? ¿Por qué?
“La Patria dejará de ser colonia
o la bandera flameará sobre sus ruinas”.
María, la madre de Dios, también
le deseaba la muerte
al Presidente argentino.


Tomado de: Mirta Nicolás, Los detalles de una borracha, Avatar, Buenos Aires, 2019.-

14.5.19

Una narrativa del descontento, por Javier Fernández Paupy




Sobre Barricada (Ediciones del Trinche, 2019), de Gustavo Calandra

En su último libro, Gustavo Calandra muestra una época, la nuestra, de manera oblicua y esquinada. Son las condiciones materiales de nuestro tiempo. Su literatura es un espejo de tinta. El autor refleja un mundo hostil en el que muchxs temen y otrxs miran. En este libro hay un enemigo menos claro y más difícil de identificar que el que aparece en Lxs lo que luchan (Palabras Amarillas, 2016). Son libros que hacen serie, escritos en el tono de una denuncia recitada. Con escenarios confusos que desorientan a personajes extraviados. Un cruce entre el diario de viaje y la crónica social enmarca este catálogo de vicios y defectos que también muestra posibilidades de vida, muchas veces fallidas, o manifestaciones erróneas. Armados de crítica y grotesco, estos relatos levantan el escudo por excelencia de las revueltas populares, la barricada. Un freno para el avance de una energía hostil. Son relatos de ficción que postulan una realidad que no impugna otros tipos de pensamiento. Son posibilidades de vida. Es ficción. Pero no es un invento. Néstor Sánchez: «Cuando la escritura se pone al servicio de una ideología política, me da miedo que se confundan una y otra». (El drama sin atenuantes. Conversaciones con Carlos Riccardo). En Calandra la escritura no está al servicio de ninguna ideología partidaria. Es pensamiento y política vueltos ficción. Roberto Arlt, en el prólogo de Los lanzallamas, escribió: «¡Cuántas veces he deseado trabajar una novela que, como las de Flaubert, se compusiera de panorámicos lienzos…! Pero hoy, entre los ruidos de un edificio social que se desmorona inevitablemente, no es posible pensar en bordados». Los relatos de Calandra hablan de ese desmoronamiento social y presentan caminos laberínticos que en algún momento se topan con una barricada final. Ya en el 2011 Calandra había vislumbrado, en la novela gráfica Malón Mestizo, la muerte de altos funcionarios de turno y de otros idiotas de la sociedad del espectáculo. Guy Debord sabía que el espectáculo es una droga para esclavos. En Calandra se mezclan Boris Wladimirovich, Kurt Wilckens, la Revolución Mexicana, los descamisados,  la tercera posición, el anarcoperonismo, Leopoldo Marechal y Samuel Tesler con una frase que aparece en Adán Buenosayres: «Buenos Aires, la perra que se come a sus cachorros para crecer». ¿Postulan los relatos de Barricada la convicción de que solo la violencia puede barrer la injusticia social? Algo queda deliberadamente sin decir. ¿Hay confianza en los fusiles como si fueran la mejor política para denunciar los atropellos? Este libro mata fascistas. La frase podría aparecer en la solapa de Barricada. Arrebatos de exaltación permanente. Sin miserabilismos ni patetismos ni chantajes. Excepto que neguemos el terror que todavía se ejerce contra la mayoría explotada.
  


Reminiscencias, por Luis Thonis



Que el ruiseñor o cualquier pájaro más próximo
a ser lejano se atreva
nada puede hacer con la que amonedó los libros
muy en vano buscas la página
que no señale, miente, revele
la vieja virgen loca donde todo canto ronronea



DE: Luis Thonis, Siglo de manos y la criatura, Ediciones Último Reino, Buenos Aires, 1987.-

10.5.19

Bichos raros a propósito de Bichos raros de Nadia Gómez, por Paula Labeur


Bichos raros, Nadia Gómez. Ilustraciones de Muriel Bellini (Buenos Aires, Palabras amarillas, 2018)

Muriel Bellini

Cuando los teléfonos eran fijos y no dependían de los datos, algunes hablantes desarrollaron  mejor o peor la habilidad de dibujar con birome bic finita todas las superficies de papel en blanco que estuvieran al alcance de la mano  y / o el cable. Los dibujos en cuestión proliferaban  -sin un plan demasiado prefijado-  al ritmo de la charla y en relación inversa al turno de habla. Escuchar, parece, incentivaba las ganas de dibujar en ilustraciones que iban tomando toda la superficie disponible para converger o sobre todo divergir libremente del asunto de las largas charlas amarradas a la mesita del teléfono.

Quizás no es  birome finita lo que usó Muriel Bellini, pero es en lo que me hicieron pensar las ilustraciones que hacen de Bichos raros un delicado librito álbum no mucho más grande que un celular. Las ilustraciones , como portadilla de cada texto o como un resumen cuando llegaste al final del capítulo preparan para el desconcierto, acompañan la incomodidad, renuevan la inquietud en la que se mueven los textos,  invitan a releer cuando la  birome finita fue para donde ni nos imaginábamos que podía ir y resulta entonces una encantadora lectura multimodal seguir los recorridos de Muriel en la escritura de Nadia y la escritura de Nadia en la leve y punzante ilustración de Muriel que en los blancos del blanco y negro sugiere incluso la posibilidad de pintar (con las otras biromes finitas, la roja, la azul, la verde) mientras se puede seguir pensando y viendo en cómo dialogan textos e ilustraciones y si combinan o no combinan nada  como los zapatos justos para un casamiento al que  una ni siquiera quiere ir como el que cierra la taxonomía de Bichos raros.


El profesor Revillod

El rasiberado, un gracioso animalillo cubierto de pelo del celeste imperio,  es un animal con cabeza de rata, un cuerpo parecido al de cualquier lomo con pelos que puede ir de un perra grande a una búfala, de una leona de cierta edad a una vaca y una cola despampanante de pez tropical de acuario o de mantel individual de plástico de los polirrubros  chinos  o de documental de Jacques Cousteau.  Difiere levemente del rasibedillo , un gracioso animalillo cubierto de pelo de la región del Orinoco, que no cuenta con la magnificencia de semejante cola pero luce en sus ubres, siempre, un perro pequeño, quizás un cachorro,  que encaramado a un banquito chupa sus ubres con insistencia saltarina.

Como un libro álbum de bichos raro, el primer libro de Nadia Gómez viene a hilvanarse en una larga tradición de literatura infantil y no tanto que propone mezclar lo que la realidad o la lógica occidental o las buenas costumbres tienden a separar. Así como Fabuloso animalario del profesor Revillod de Javier Sáez Castán y Miguel Murugarren nos permite descubrir la friolera de 4096 animales con solo ordenar pacientemente las tres partes de sus 17 páginas ilustradas, el Bichos raros de Nadia nos lleva de la mano de una a otra situación, situaciones que chirrían como los cortes de Revillod, situaciones que se pegan por el capricho de la autora. O de les lectores si deciden hacer caso omiso a la voz delirante del narrador y se pegan las vueltas como quieran dentro de la materialidad de un libro que de última empieza y termina en cualquier parte. Como todos, si depende del lector, claro;  pero en este esa desmesura está instalada en la misma decisión autoral. Pero podría ocurrir que les lectores se mostraran dispuestos a seguir la voz ordenadora del narrador y entonces se encontraría, en el orden elegido por Nadia, con las  mismas ágiles anécdotas que podrían sucederle a cualquiera que habite lo previsible del mundo atento y dispuesto  a su imprevisibilidad. Y que acepte que lo grave es leve y lo leve, grave según como vengan barajadas las cartas y quién sea la mano.

Ema Wolf

Ema Wolf cuenta que la idea de hacer un libro sobre animales extraños le vino de una costumbre de sus hijos que, cada vez que un documental de televisión mostraba un bicho raro, la llamaban a los gritos para que lo viera. En esa familia, saber que un escarabajo del desierto de Namib refrigera su cuerpo con la misma ventilación que la de los autos Volswagen resulta tan importante que no importa  tener que refregar las ollas porque la comida se pegó cuando la atención se desplazó de las hornallas a la tele. En el prólogo de su libro, Wolf se ve en la necesidad de aclarar que los zoólogos que escucharon sus dudas insisten en que los animales extravagantes no existen, que solo es una manera de mirarlos. “Sucede que yo los miro de esa manera”, aclara Wolf por si a alguien le quedara alguna duda en un libro que se llama Qué animales.

Un viaje en auto, un encuentro de taller, un congreso en Mar del Plata, una clase de la escuela primaria no nos llamarían en primera instancia a dejar todo quemándose en la cocina para ir a ver qué sucede y sin embargo, en  la obligación de detenernos a mirar eso que se vuelve extravagante solo porque alguien lo cuenta mirándolo en la supuesta objetividad del registro documental y con cara impávida, tienen en el Bichos raros de Nadia el hipnotismo envolvente de cualquier cocción que requiere su tiempo y se acelera inesperadamente.

Quienes se dedican a estudiar Letras

A cualquiera que estudia Letras le enseñan tempranamente que no debe preguntar por la biografía del autor/a en el texto, que el texto es el texto y su mundo ficcional es autorreferente. Cualquiera, estudie o no Letras y quienes estudian Letras cada vez que no tienen que caretearla, se pregunta indefectiblemente por qué de la vida real aparece en eso que ahora es texto sobre todo si tiene algún tipo de relación con quien se ha animado a mostrarlo que es mostrarse y develar cuánto de raro hay en su percepción del mundo que al fin y al cabo es lo que hay. Hurgar en la propia vida y sus circunstancias para volverla texto resulta en el Bichos raros de Nadia tan peligroso como correr con unas tijeritas cerca de la lengua sobre todo cuando una se da cuenta de que ha sido vuelta personaja y teme haber hecho aquello que mejor no y suspira aliviada si le ha tocado un lugar más o menos tranqui en el escenario delirante de las aventuras de Nadia Gómez en el papel y en la vida.

Alcira Bas

Cuando Alcira Bas nos comparte -entusiasta como es- sus experiencias de escritura en los primeros talleres de Grafein –y lo ha hecho y lo hace en clases, congresos, jornadas, viajes en auto y tomando un café- siempre nos recuerda que para les participantes de Grafein la única condición de “bueno” de un texto es que invite a escribir, a seguir escribiendo, que genere nuevas escrituras que se descuelgan como continuidades de ese texto primero que resulta, en su evaluación de “bueno” de un  pretexto para todos los que le sigan.   Qué bueno es entonces el Bichos raros de Nadia que desde la levedad de una escritura que vuelve posible la idea de remedarla y desde una perspectiva para mirar el mundo que lo vuelve extraordinario en su misma cotidianeidad nos invita y desafía a volver a mirar para encontrar esos otros bichos raros que sí o sí seguramente andan por ahí.


1.5.19

Gelatina, por Denise Koziura Trofa



Nunca me gustó la gelatina.
Ahora comprendo que siempre comí gelatina light. Quizás tendría que posar mis palabras en otras bocas y sólo entonces hacerlas salir al campo. Bocas gozosas de azúcar. Yo no puedo. Siempre está el fantasma de la diabetes. Aunque me acosan otros fantasmas. Están los pasados y los peores: los existenciales. A esos les temo a sobremanera, les disparo con pastillas de colores. Confites que me inflaman el vientre, las piernas, los brazos. Y en la huída, mis carnes danzan. Se mueven como un todo amorfo. Como el bollo que aspira a ser pizza y está levando. Mucha levadura también hace mal. Crece la masa hasta que rebalsa el bowl. Se grilla. Explota. Salta el botón. El jean me lastima la piel. Lo abandono. Me hago amiga del jogging y corro con mis brazos que flamean como banderas. Me apuro dejando atrás la angustia que ante el más mínimo traspié me abraza. Me envuelve. Me contiene. Y de buena que es me llena la boca mientras me tiende la mano. Me resigno y le acepto el gesto. Corremos juntas a lo Heidi. Vuela el bollo hasta que cae con fuerza sobre la mesada. Es casi todo grumos. Pero le insisten. Le piden que crezca, que se ponga más lindo, que vaya a la universidad. Él ya sabe que le espera el horno. Se calienta y cambia su estructura. Ya nada es como lo era. Todo está teñido de rojo. La mozzarella se diluye y burbujea. Lúbrica. Esa salsa también combina bien con los fideos. Que son como sogas. Sogas como las que adornaban el cuarto de los tíos de Luján. Sogas de esas gruesas que tienen como pelitos. Pelitos como los que Fabián tenía en el pecho. Llega la pizza y todos la engullen. Yo no porque ahora me recuerda a los pelos y se me revuelve la panza. En el ejercicio de mirarse el ombligo, puede uno, ante la oquedad, toparse con el infinito todo. Apelo a mis confites amargos. Como el postre para pasar el trago. No repito porque los otros ya me miran mal. Seguro que el flan se te aloja en la cadera, porque ya sos todo cadera. Venís a ser un Koinor. Premio al transformismo. Y sus miradas me ensanchan. Y mi cuerpo abarca la habitación toda. Contengo la respiración para no inhalarlos. Para no tragármelos a ellos también. Alguien tiene la lucidez de abrir una ventana. Algunos parten y otros se asoman al balcón. Aprovecho mi soledad para coquetear con el flan que me guiña el ojo. Yo hago que lo ignoro pero me somete. Ante el menor gesto de debilidad me aprieta las manos. Pero mamá oye me quejido y me rescata. Echa fuera el flan mientras me explica por qué no me conviene. La diabetes, me recuerda. Y me acerca un pote con gelatina. 



24.4.19

Para mí la literatura, por Cecilia Pavón





Para mí la Literatura
Es algo distinto de lo que es para vos
Para mí la Literatura es mi cuerpo
para mí la Literatura es mi madre
Mi cuerpo
Mi madre
Y luego cuando el libro
esté cosido
Cuando el libro
cumpla su función mágica.
Y mi madre esté limpiando
la mancha de alquitrán
que cayó en el juego
de jardín
de plástico blanco
y yo tome dos litros
de agua
y las cosas sean más fáciles
y mi cuerpo esté acostumbrado
al Yoga.

Tomado de: Hacemos un librito plateado?, Ascasubi, 2018.-

16.4.19

La temporada de fútbol terminó, Hunter S. Thompson


No más juegos. No más bombas. No más paseos. No más diversión. No más natación. 67 años. Pasaron 17 de los 50. Son 17 más de los que yo quería o necesitaba. Aburrido. Estoy siempre insoportable. No soy divertido para nadie. Te estás volviendo codicioso. Comportate de acuerdo con tu avanzada edad. Relajate. No te va a doler.


16.02.2005





Tomado de: Hunter S. Thompson, Derby de Kentucky y otros textos gonzo, Ediciones Pirata.

7.4.19

27 Pulqui: diseño editorial cooperativo, nacional y soberano, por Emilio Jurado Naón





Lanzar una editorial de poesía desde una cooperativa gráfica suena a proyecto delirante. Así apareció 27 Pulqui, sello creado por Matilde Oliveros, Leandro Selén y Fabián Rodríguez en 2014, desde la Fundación Gráfica Campichuelo. Delirante y ambicioso, dos cualidades que los llevaron a adoptar el nombre del primer avión a reacción nacional, creado por Perón en 1947. También comparten con el primer Pulqui la ética de trabajo con recursos propios y en pos de la soberanía nacional. Desde el uso de materiales locales y fuerza trabajo cooperativa hasta la difusión de poetas de todo el territorio argentino, 27 Pulqui Ediciones levanta vuelo con una imagen propia, original y de fuerte apuesta al diseño.

“No es fácil distinguirse entre tantas editoriales de poesía que hay en Argentina”, pone de manifiesto Matilde, la diseñadora del sello, dando cuenta de la amplia y variada flora de pequeñas editoriales de poesía que despuntaron con el fenómeno editorial surgido en los noventa que se revitaliza año a año. “Son muchos los poetas y muchas las editoriales que publican poesía. Si a esto le sumamos el hecho de que es fácil subir los textos a Internet, que se destaquen la editorial y cada uno de sus libros se vuelve una empresa difícil. Es por eso que decidimos darle una vuelta de tuerca al diseño desde la dimensión material. Nos interesa despertar la curiosidad de los lectores; que la persona que entra a una librería y lo ve piense 'quiero tener este libro en mi casa'”. Es así que la editorial piensa desde cero (o, más bien, desde el texto) las dimensiones, tipografía, materiales de cubierta y técnica de encuadernación para cada nuevo libro.

A la hora de cranear el diseño, muchas veces la dimensión social se hace presente; este fue el caso de la antología de poesía El fin de la afirmación (co-editada junto a la editorial VOX), que salió con una camiseta de la selección alemana de fútbol como cubierta. “La oportunidad de hacer un diseño original y llamativo con la camiseta alemana nos permitió también trabajar en conjunto con el Taller de Oficios de la Salada, en un momento en que estaba siendo desprestigiado por los medios y la opinión pública”, recuerda Matilde. “Se extendía el preconcepto de que la Salada era una feria ilegal en donde se vendía cosas robadas, pero la verdad es que hay muchas organizaciones de trabajadores excluidos y talleres de oficio que no se conocen. La cubierta en forma de camiseta, así como la cartera escocesa que cubre Piazza Navona de Mario Arteca, son maneras de hacer visibles, en el diseño material, estos proyectos sociales y laborales junto a los que siempre buscamos trabajar”.

El origen de los diseños es diverso, pero en general surge de una lectura particular de Matilde y Leandro: ideas, imágenes y texturas que les despiertan los poemas que deciden publicar. “Para El brillo de tus brackets queríamos hacer algo pop, siguiendo la línea de los poemas de Facu Soto”, cuenta Matilde, “buscábamos algo que tuviera la presencia de la lata Campbell's de Andy Warhol pero que fuera factible de producir en la imprenta, así que se nos ocurrió la caja de hamburguesas como 'envase' para el libro. Otras veces, la innovación es directamente sobre el material que usamos de portada, como en La Kelpertina, donde por sugerencia del autor, Tomás Bartoletti, usamos la tela verde típica del antiguo DNI”. Lo icónico de la tapa entra en juego con la trama del libro, que explora y  reformula algunos aspectos de la identidad actual (y futura) de Argentina.

La perspectiva con que se piensa el diseño evita un subrayado de sentido sobre los “temas” del texto; más bien se busca un juego y ampliación de significados que parte de la lectura personal de los editores y con el que los lectores pueden dialogar conjugando, en un mismo objeto, poemas y diseño. “Pasta base de José M. Abram Luján fue el primer título que publicamos”, recuerda Leandro, “en ese libro, los poemas giran en torno a los trabajadores de la caña de azúcar de Tucumán en los setenta, hay una búsqueda en el lenguaje de esa época, de esa rama de producción. Pero nosotros, después de leer el libro, decidimos agregarle un sobrecito de azúcar Ledesma, que viene con cada ejemplar, para apuntar a la complicidad que tuvo cierta parte de la sociedad civil y empresaria con la última dictadura. Es algo que no está en el libro necesariamente –no está explícito, digamos–, pero que se formuló en nosotros al leerlo”. Entre los poemas y el diseño editorial, están los lectores; y esa conversación de a tres no siempre da el mismo resultado (la asociación entre el sobre de azúcar y el título “pasta base” ha llevado a conclusiones inesperadas como la de una lectora que dedujo: “Claro, ¡porque el azúcar es adictiva como una droga!”). Cada edición de 27 Pulqui genera preguntas –síntoma de curiosidad–, y lo que aparece como pregunta en los lectores antes fue reflexión en la mesa de diseño; esa es la medida de dedicación que Leandro Selén y Matilde Oliveros quieren para cada uno de sus títulos: cada libro de poemas, cada autor, implica un nuevo desafío y un nuevo mundo que reclama, en el diseño, una identidad propia.

Cada nuevo título de 27 Pulqui reclama una reflexión por parte de los editores que va de la lectura de los poemas al diseño de tapa y cubierta.


*


1. Pop. Una caja de hamburguesa funde las ideas de cubierta y envase en El brillo de tus brackets de Facu Soto.
2. Liviandad. En el libro de Patricia Suárez, el diseño recurre a la superposición de capas de un delgado papel de calco para rimar con los sentidos que disparan el título, Hojaldre.
3. Denuncia. El sobre de azúcar adherido a Pasta Base de José M. Abram Luján, vincula a la empresa azucarera con la represión a los obreros tucumanos en la última dictadura cívico-militar.
4. Niveles. Nilengua de Iván Castiblanco Ramírez: la cubierta hace de caja para un libro con tapa de cartón en donde se destaca un símbolo propio.
5. De viaje. Piazza Navona de Mario Arteca viene con una tela escocesa como cubierta que emula una cartera de hombre, donde se guarda el cuaderno del poeta.
6. Voladora. Un boomerang incorporado y desmontable constituye la tapa del libro de Verónica Viola Fisher.


Publicado en la revista de diseño nacional e internacional (DNI), n° 34, Clarín - mayo de 2017.-




13.3.19

Una ciudad, por Francisco Garamona


 

Una ciudad con una longitud inadmisible.
Una ciudad de gestos belicosos.
Una ciudad transparente y aturdida.
Una ciudad en la tormenta.
Una ciudad de fuego y hielo.
Una ciudad de muchedumbres candorosas.
Una ciudad de azúcar y de sangre.
Una ciudad cambiante y despareja.
Una ciudad fría y distante.
Una ciudad preferida para siempre.
Una ciudad llena de espejos.
Una ciudad con casas de retiro.
Una ciudad atenuada en sus detalles.
Una ciudad con escalones de madera.
Una ciudad estatuaria y maldita.
Una ciudad de árboles y plantas.
Una ciudad de tontería.
Una ciudad para cambiar.
Una ciudad donde te buscan.
Una ciudad con lenguas muertas.
Una ciudad sin farmacias.
Una ciudad desconocida.
Una ciudad para los muertos.
Una ciudad que no dice nada.
Una ciudad cubierta de maleza, no conquistada.
Una ciudad en miniatura.
Una ciudad construida por una niña.
Una ciudad de tontos y de imbéciles.
Una ciudad de leche.
Una ciudad que duda.
Una ciudad espléndida.
Una ciudad con muelles frente al mar.
Una ciudad para oponerse.
Una ciudad que era un monasterio.
Una ciudad repleta de centauros.
Una ciudad que constituía un mundo aparte.

DE: Francisco Garamona, Voy a decirte algo en secreto, Club Hem Editores, La Plata, 2018.-

11.3.19

Tras los pasos de Ghérasim Luca, por Mariano Fiszman





Desparramadas sobre una mesa sin patas, las tres o cuatro imágenes que ayudarían a presentar a Gherasim Luca, poeta, se resisten a ofrecer un orden. Está su poesía, cincuenta años de trabajo, "somos 50 poemas", y el mismo Luca al recitarla, totalmente vestido de negro, sobre el fondo blanco que iguala paredes, piso y techo, como otro signo. Están Paris, la herida del río, el cero, la pasión por decir o no poder dejar de decir y su cabeza, calva, y la cara que corre atrás de las palabras que acaban de brotar de su boca. Sólo se sabe con certeza cuál irá última, la de la noche de su muerte. Todo va a terminar en la Isla Saint Louis, corazón de Paris, primero en el mostrador de uno de los oscuros bares de la isla, bar y venta de tabaco, adonde Luca escribe, hacia la medianoche, en una carta, "este mundo en el que los poetas ya no tienen lugar", más tarde, cuando el frío, la llovizna y la hora aseguren que no habrá testigos, o cuando la espera bajo esos focos amarillentos, su haz de humo en el aire, haya madurado, o después del punto final a su carta, o simplemente caído el fruto de la decisión Luca va a asomarse a la baranda del Pont Marie, sobre el Sena, y a saltar. Es el 9 de febrero de 1994. Su cuerpo aparece el 6 de marzo. Luca ya no va a describir su último intento de suicidio.

Gherasim Luca nació en Bucarest en 1913, y a principios de los años cincuenta se instaló en Paris. Desde entonces, como su compatriota Tzara y tantos otros, produjo su obra en francés.

A "El inventor del amor", publicado en Bucarest en 1945, le sigue, en 1953, "Héros-limite" (Héroe límite). La temática y la escritura de estos primeros libros van a marcar toda su obra. Son los primeros pasos de un largo recorrido circular alrededor de un punto, para decirlo mejor un agujero, un estilo. La marcha es vacilante, insólita, llena de desvíos, detenciones y vueltas a empezar, como la de un Molloy. Como Beckett, como Celine y Artaud, la poesía de Luca va hacia el límite de la lengua. De la logorrea al balbuceo para terminar en el grito. Física, más obscena que sensual, se adueña de la boca del lector: poesía de lengua, de saliva, de labio.

En la lengua considerada como un sistema en desequilibrio, dice Deleuze, leyendo a Luca, "las disyunciones se vuelven inclusas, inclusivas, y las conexiones reflexivas (...). Cada palabra se divide pero en sí misma (pas-rats, passions-rations) y se combina, pero consigo misma (pas-passe-passion). Es como si el lenguaje entero se pusiese a rodar, a derecha e izquierda, y a bambolearse, para adelante y para atrás: los dos tartamudeos".

Los poemas de Luca traen ecos de Tzara y Breton, de Artaud, de Raymond Roussel ("...sur un plat de compote de porc, sur le plan du compor, du comportement..."). Su humor siempre está muy cerca del espanto y muy lejos de la gracia. Ningún dios. A lo sumo aparecerá el Papa, entre "la pipa de papá" y "piyen en masa". En "Passionement" (Apasionadamente), partiendo de las tres primeras letras: pas (paso-no), y después de 104 versos balbuceantes, el poeta logra pronunciar la frase Te amo apasionadamente.

El mundo en el que el poeta tiene lugar es su lengua.  El arma de trabajo de Luca, su instrumento musical, es un martillo percutor. Con atención, se alcanza a oir al mundo entrando en el poeta, y en la muerte la vida. La muerte muerta, la vida viva. Dice Deleuze: "...cuando se crea otra lengua en la lengua, todo el lenguaje tiende hacia un límite "asintáctico", "agramatical", o que comunica con su propio afuera."
 

La lengua
 
"Su cuerpo leve deslizandose entre mis labios
es el fin del mundo?"
(...)
"Sea lo que sea es delicioso
algo  pasa
es un error
deslizando entre mis labios
su cuerpo leve"
                        (la fin du monde, de Paralipomenes)
 
"Mi lengua chupa la contraseña
bajo el paladar de tu boca
mi lengua se desliza"
(...)
"Mi a-lengua."
                      (Zero coup de feu, de La proie s'ombre).

La lengua parece un juego de dados en movimiento perpetuo. El sinsentido está afuera, en el mundo. En otro poema, "Le triple" (El triple) la letra aislada vale como palabra, por lo fónico. La homofonía es una clave de esta escritura. En otro, "Comment s'en sortir sans sortir", la pregunta "cómo salir de ésta/sin salir" queda resuelta o más bien disuelta, con los dos terminos, aparentemente opuestos, igualados por su pronunciación (s'en sortir= sans sortir).  Todas las palabras parecen surgir de la misma, como el punto negro del dado que se multiplica en otros números. Pero a ese punto le falta un agujero.
 
Héros-limite, texto fundamental de la obra de Luca, está escrito en prosa A los largo de sus diez páginas aparecen muchos elementos temáticos que van a volver en otros libros. Héros-limite es el relato de la contrucción de 16 objetos. Está fechado: "Yo digo yo yo juego jueves siete de mayo, mas, es decir digo oh, digo día y si, día y no noche lo digo, que sí hoy jueves siete de mayo..", y la construcción de estos objetos tiene, para el narrador, a su manera, una finalidad bien definida, luchar "(...) contra la muerte o, para decirlo mejor, por la muerte de la muerte o (...) por una vida en la vida". "Hemos hecho, perfecto, perfectamente hecho y deshecho como desafío, hemos hecho los, dejenlos dejenlos los 16 objetos, hemos definido los 16 objetos de la paz que nacerá, de la penetrá, de la penetración vida vida universal y muerte muerte mordaz, de la penetración unida universal." "Los 16 objetos penetran la paz, la penetrante."

La muerte, o para decirlo mejor, la muerte de la muerte, ya era su musa. Contra aquellos "...fríos mirones mentales que mienten ante la vida...", carentes de "virginal obscenidad", y para quienes el mundo es "una bola redonda, pulida", "sin fisuras", "sin modo de penetrar en ella", contra quienes no encuentran nada que violar ni perforar, el narrador lanza su desafío, y se lanza como un bólido contra "...el gran simbolismo mítico del agujero, contra, contra el todo, contra toda la nada del todo, para nada, de ese gran todo a perforar".

Hace así: agarra ciento ochenta y cuatro placas metálicas de cobre, finas y flexibles, rectangulares, brillantes. En cada una de estas hojas de metal hace doscientos ochenta y ocho agujeros. En total, cincuenta y dos mil novecientos noventa y dos agujeros. Con esas ciento ochenta y cuatro hojas de cobre y con los cincuenta y dos mil novecientos noventa y dos agujeros construye los 16 objetos. "Cada objeto poro porta el nombre del número de agujeros que han servido, vida, vida, la vida, por la vida, contra la muerte, por una vida, vida, vida, por una vida en la vida, por, poro, poro, porta el nombre del número de agujeros que han servido para su confección." Los nombres exactos de esos objetos son:

                                     I            4320
                                     II           4896
                                     III         4608
                                     IV         4032
                                     V           2880
                                     VI         1152
                                     VII        1728
                                     VIII      1440
                                     IX          2016
                                     X            2304
                                     XI          3168
                                     XII        2592
                                     XIII       5184
                                     XIV       3456
                                     XV         9216
                                     XVI        0

"Nota : El cero, ese cénit redondo de las cifras, siendo el, siendo el cero la cifra del agujero absoluto, (...) no ha sido construido como los otros, (...) sino con todos los agujeros del mi, del mundo, reunidos en un todo..."

"Isla, isla, este objeto es como una isla única, círculo, círculo infinito y único, isla, isla, y la única, el único objeto metafísico de mi colección de agujeros rodeados de un contorno metálico y, pese a su gran defecto (...) falso de no ser nada, sigue siendo el objeto pre, el objeto preferido de mi colección."

"El objeto desnudo nudo número 16 es un héroe-límite."
 
 
La pregunta por la muerte y una de sus formas, el suicidio, estuvo siempre (Cómo salir de ésta sin salir). "La muerte muerta" relata su victoria, el fracaso de cinco tentativas de suicidio: por estrangulación, con revólver, con cuchillo, por envenenamiento y por asfixia. Después de cada intento fallido, algunas "anotaciones inmediatas". Ya en el poema, lo vemos llevarse las manos a la garganta, probablemente para impedir la estrangulación, y observar:

"... hace como ocho años que no usaba corbata". 

En "Heros-limite" también aparece como suicida resurrecto, "...la reconciliación entre suicidarse y ser suicidado...", "...soy el dado que tiran...". 

Cincuenta años después de aquellos intentos, la muerte triunfa, la muerta. Como Paul Celan en 1970, Luca se va a matar tirándose al Sena. Isla, ¿esta Isla Saint-Louis es la misma por la que caminaba Baudelaire, desalojado por décima vez, guiando un carro con sus pertenencias? Isla sin él, según la máquina Luca, isla sangre, él sin él o él sin sí: Île Saint-Louis. Isla única rodeada por la trampa del río, "...cero abierto como un cuello, como un cuchillo, como un cuchillo infinito hundido en un cuello infinito, abierto como un agujero infinito, su cero abierto como una trampa infinita bajo el círculo de los agujeros infinitos, golpea al gran todo en pleno corazón".
 
                        
Bibliografía incompleta de Ghérasim Luca:

"Héros-limite" Ed. Le soleil noir, 1953
"Le chant de la carpe" Ed. Le soleil noir, 1973
"Paralipomènes" Ed. Le soleil noir, 1976
"La proie s'ombre" Ed José Corti 1991
"L'inventeur de l'amour, suivi de la mort morte" Ed. José Corti, 1994
La mayoría de sus libros están editados o reeditados por José Corti.
Desconocemos traducciones de sus libros al español. Un poema del libro "Heros-limite", traducido por A. Pellegrini bajo el título "Hermeticamente abierta", integra la antología "La poesía surrealista" del Centro Editor de América Latina.


AUTODETERMINACIÓN

la manera de
la manera de mi de mamá
la manera de mamá de sentarse
su manía de sentarse sin mí
su manía de seda su manera de oca
oca oca oca acá
de sentarse de tarde sin mí
la manía de la manera en mamá
la manía de sí
de tarde acá
de sentarse acá
de sentarse sí! de sentarse no! de tarde acá
acá donde la manera de sentarse en sí sin mí
sentarse a la manera de
a la manera de una oca de seda
ella es la seda en sí si! si y no!
la manía y la manera de mamá de sentarse en sí
sin mí
sentarse en sí querida! en sí y sola querida!
de tarde a la manera de un caballo
sentarse a la manera de un caballo y un lobo
de un chal-lobo oh querida!
oh mi chalupa de seda! oh! si! sentarse no!
sentarse de tarde y sola en sí oh! no y no!
manera de sentarse sin mí en sí
sin mí sin qué oh querida!
es una manera querida!
una manía de
una manía de la manera de
manera de sentarse en sí sin silla
sentarse sentarse sin silla es eso!
es una manera de sentarse sin silla

APASIONADAMENTE                            

paso paso paspaspas paso
pasppaso ppaso paso paspaso
el paso paso el paso en falso el paso
paspaspaso el paso el mal
el malva el mal paso
paspaso paso el paso el papá
el papá malo el malva el paso
paspaso pase paspaspasa
pase pase él pasa él no paso
él pasa el paso del no del Papa
del Papa sobre el Papa del paso del pase
pasepase pasi el sobre el
el paso el pasi pasi pasi piyen sobre
el Papa sobre papá sobre el  sobre la  sobre
la pipa del papá del Papa piyan en masa
pasa pase pasi pasepasi la pasa
la baja pasi pasepasi la
pasio pasiobajo lo de abajo
el paso pasión el bajo y
y no el bajo do paso
paspaso de pase pasiopasión do
nada do no domi no pasi no dominan
nada dominan sus pasiones pasivas no
nada dominó sus pasio sus sus
ssis sus pasio no noni sus
sus dominós de oro
es doldoloroso do dodor
do no paso nada domi
no paspase pasio
sus pasos no do nada no dominan
sus pases pasiones sus pasos sus
sus pasos deve devoradores no do
no dominan sus ratas
sus ratas no
no do devoradores nada no dominan
sus ratas sus raciones sus ratas raciones no no
no dominan sus sus pasiones raciones sus
no dominan sus no sus no di do
minan minen sus naciones mi mas do
minen no do no mi paso paso sus ratas
sus apasionantes raciones de ratas de no
no pase pasio minen no
no minen sus pasiones sus
sus racionantes guisos de ratas devo
devorenlos deve desdo do domi
no dominen esta a este aviso
del guiso de no de paso de
pasi de pasigrafía gra fifí
grafía fía de fía
fifía fena fenakiki
fenakisti coco
fenakistiscopio fifí
fofo fifí foto do do
dominen do foto imiten fifí
fotomicrografíen sus gustos
esos piojos coreográficos fifí
de sus asquerosos de sus estragados pasos
paso eso pasio pasión de ga
coco kistico ga los estragados pasos
los pasos no pasiopaso pasión
pasión apasionada nada nada
nacida de la ne
de la nega ga de la nega
de la negación pasión gra gar
gargajeen gra gargajean sobre sus naciones gra
de la nieve ha nacido ha
apasionado nada ha nacido
a nado rabiosamente él
ha nacido a na a necronado gra rabia él
él ha nacido de la na de la nega
nega ga gar gargajean de la na
de la ga no nega negación pasión
apasionado nariz apasionadam yo
te tengo te amo yo
yo yo tiro yo te a tiren
te amo apasionadam te amo
te amo yo yo juego pasión amo
apasionado aa am amer
emerger amar yo yo amo
amer emerger a a paso
pasi pasi aaaa am
ami emisión pasión
apasionado a yo
yo te tengo te amo yo te amo
pase pasio oh pasio
pasio oh mi gr
mi gra gar gargajean sobre las raciones
mi gran mi gra mi te
mi te ma gra
mi gran mi te
mi terrible pasión apasionada
te tengo yo terri terrible pasio yo
yo yo te amo
te amo te tengo yo
te amo amo amo yo te amo
apasionada a amo yo
te amo apasionadam
te amo
apasionadamente amante yo
te amo yo te amo apasionadamente
yo te tengo yo te amo apasionado nacido
te amo apasionado
te amo apasionadamente te amo
te amo pasio apasionadamente


SUSPIRO CON TRAMPAS
 
la mano invisible descansa sobre un león invisible
el león flota en una pieza invisible
perfectamente súbitamente invisible
el aire de esta pieza es un cuchillo invisible
insensiblemente respirado por el león esencialmente invisible
para el cuchillo invisible
la mano no es más que un impertinente apenas visible
pero es él el cuchillo quien es inocentemente
suavemente claramente invisible
porque el impertinente no es más que la superficie de la mano
la superficie espejeante y sensible
del agua de un lago
del más allá de un lago somnoliento
y ausente y fácil y pasivamente invisible
pasivamente invisible la mano invisible
agarra el cuchillo pasivamente sustancial
y lo hunde lo hunde lo hunde
profundamente
en el agua locamente invisible
particularmente invisible silenciosamente invisible
de tu piel simultáneamente nube
nube playa
visible irreconocible indivisible
invisible playa nube playa playa irreconocible
 
 
 
INICIACION ESPONTÁNEA
 
el peine tentacular
y
espectral
de mi nombre tetragrama
peina
la linda cabellera
terminológica
crecida
sobre el cuerpo
de
Olga
 
 
así como
la famosa posición
erótica
denominada “el caballo”
peina la cabellera de la
nada
el peine hipotético
de mi signo nominal
peina
la cabellera espectral
de
Olga
 
 
peina sangra
cabalga
día y noche
la linda cabellera
telepática
desencadenada
sobre
el nombre
fatal
sobre el nombre oval
de
Olga
 
 
en un cuerpo a cuerpo
telepático
telepático espléndido
y
complementario
peinamos sangramos cabalgamos
día y noche
el cara a cara antitético
de
esos dos tetragramas
espectrales
 
 
así como
el famoso caballero erótico
se identifica
mitológicamente
con
su caballo
mi nombre
telemétrico
Luca
se identifica
fisiológicamente
con
Olga
 
 
se identifica
con la espléndida cabellera
homógrafa
de
Olga
cuya
g
específica
se disuelve
tautológicamente
en el océano del vértigo relámpago caballo
caligráfico
de
mi
L
inicial
inicial primordial y triangular
como una erupción síntesis
en la fijeza de la nada