27.3.21

Rap de la exverdad, por Pablo Ingberg

 


Verás que todo es mentira

que a la verdad la queman en la pira

de fuegos de artificio

víctima anónima del sacrificio

en la eterna religión

de la representación

todo el mundo era un teatro

y a ritmo cambalache en dos por cuatro

fue convirtiéndose en televisión

luz cámara y acción

pura ficción

se maquilla la estrella y la comparsa

de un lado y otro somos parte de la farsa

todo es lo que parece

la línea recta camina haciendo eses

el inocente y el culpable son el mismo

sentado en la silla eléctrica del abismo

mientras la cámara le enfoca la cabeza

que sentencia con ínfulas de jueza

los chorros se encarcelan entre sí

y el chorro multicéfalo festeja en frenesí

todos chorreamos maquillaje

la cara por detrás se toma el raje

Blancanieves es un cuento viejo

la verdad no la sabe ni el espejo

viene de lejos lo enseñaban los sofistas

no importa si es verdad importa si conquista

los espejitos de colores

pintaron siempre seductores

el chorro que da el salto

siempre llega más alto

el calefón baña a la biblia con agua caliente

el mal olor un rato no se siente

la realidad con olor a perfume

es la que más se compra y se consume

todo tiempo pasado fue pasado

mal olor hubo siempre en todos lados

de Dinamarca a Catamarca

se nos cata esa marca

de cagados y garcas

la cámara de gases que nos filma

es el chorro de perfume que te esquilma

perfume de pedo

prediquemos ese credo

 

8.3.21

Elegía para padre y madre, por Javier Fernández Paupy

 

Trilogía del par despliega un mundo íntimo sin regodeos narcisistas ni exhibicionismo inane. En su materia prima, son retazos de un espejo partido, parasitismo de la anécdota mediante, autofiguración lírica, descripciones enrarecidas, una lente distorsionada y una sintaxis rota donde el poeta se detiene en la postración de un cuerpo en los umbrales de la transformación definitiva. No hay lástima sino inocencia en la mirada para ver la crueldad de la descomposición. Así, el poema de Eduardo Rubinschik nos propone una fiesta del lenguaje: «Frente a espuria bocanada de la pura realidad a padre se lo ve madera seca como aquello que habrá de salvar de algún naufragio en ultramar.»


Alelado por la despedida, el lenguaje captura últimas escenas en la vida un de padre ciego y moribundo. De soslayo, los efectos de y sobre una madre. El resultado es la descomposición de la novela familiar. Más que un experimento oportunista es pura experiencia de lenguaje en la que el delirio preciso y la ambigüedad componen un poema en prosa sin vanagloria del dolor pero con trasposición de una vivencia límite: «No se come ya y boca queda sólo para el habla grito o estornudo y mandibulación». Lejos de un engrandecimiento sin vida, el poema de Eduardo Rubinschik propone una microscopía de la primera persona donde el lenguaje dicta ritmo y fisuras del sentido. «Hijo toca cuerpo padre como nunca haciendo del toque protección deseado imaginariamente siempre más potente que angurria o decepción.»

Desprovisto de  melodrama, Trilogía del par se adentra en el teatro de la materia desde la mesa de disección de un lenguaje impreciso, poético, desafectado y a la vez sensitivo: «Antefúnebre fabrica su propia noche diurna su lujuria cucaracha sin menguar. (…) Su mente cambia de destino sin viento y sin función (…) pulgar desborda su mano, cerrada alza buscando nariz para rascarse (…) la destina florece como un hueso de bambú reseco. (…) ojo ciego ignora otro ojo ciego y los dos inventan imagia al hilo de la fiebre.» Es el manoseo hospitalario y la soledad ontológica de una persona que deja de ser lo que era desde palabras compuestas, metáforas y neologismos.


El poema de Eduardo Rubinschik  cumple con fidelidad la divisa de Néstor Sánchez sobre la prosa poemática: «No hay que escribir nada que pueda contarse por teléfono». En este libro la prosa es poesía. La «madriguerra hospitalaria» que aparece nombrada en su libro recuerda otras visiones líricas de la enfermedad y la muerte, como otrora hiciera Milton Rodríguez en “Los últimos días” (Unos domingos, Ediciones La yunta, 2013) o Gabriel Cortiñas en su poema La recidiva (La uña rota, 2019).

Trilogía del par es un réquiem carnavalesco de hospital que muestra con ojo clínico ese desfile profiláctico de pacientes, padecientes, parentela, asistentes, sufridores, profesionales de la salud y parteros de la muerte. Todo en un mismo plano enloquecido. La elegía que compuso Rubinschik es ejemplar en tanto recorta el mundo íntimo sin ningún patetismo, sin regodeos, sin exhibicionismos, sin sentimentalismo, sin narcisismo autopromocional. Y, con todo, desde un lenguaje directo y fragmentario, Trilogía del par nos sumerge en un mundo de fragilidad, decrepitud, putrefacción y ese borde descarnado por donde la vida se abisma como una sustancia tóxica llena de virus y bacterias.

 

 

 

 

1.3.21

Poemas inéditos, por Martina Juncadella

 






Hola M.:

después de separarme

disfruto perder el tiempo

soy un tipo que camina mucho

está gordito

disfruta el sexo

se cuida, no se cuida

una piel joven seca

tus piernas

reflejadas en los espejitos callejeros

recorren adoquines ricos, pobres

vuelve sobre tus pasos, tipito

éste es el rastro de tus fluidos.






El bebé que confundo con un animal

llora

7:07 am es de noche es ynbierno

los conquistadores escribían mejor

tal vez mordí demasiado la soga

truxe el animal y destrozó mis dedos

pegó un grito, no hubo lectura

insistí, quise hablar

el idioma conquistador

pero era una soga, se cortó

no hay marcas

ella también buscaba la medalla.






Postrada voy a tener ideas geniales

otro almohadón abajo de las rodillas

la almohadilla caliente los leños ardientes

cero sexo

y las ideas vendrán y no podré disfrutar del cafecito con espuma.






Quizás muero esta noche

sobre la servilleta manchada

de vino alguien lanzó una papa

y rompió mi copa, nada que agregar.

Las poderosas fauces de un monstruo

devoran lo que queda de mí

y como esa papa

cayendo a pedazos.

La gente quiere importarse

creen que valen demasiado en su país

y les pagan dinero, eso quieren.

Yo, una más en la lista

no soy amenazante, soy 1 chica con 1 lápiz

si doy miedo, esos son preconceptos,

quiero volver a ser conquistable.






Ruido de lluvia ruido a conmigo

misma el barrido de las moscas

ammazzatas la duda del próximo

pucho una posible canción

el ritmo copiado me confunde

pero no le permitiré aislarme.

Entrar sí en otros estados más

vergonzosos de puerta golpeada

o sarcófago divertido.

Aplasté la mosca

aplasté el miedo a la lírica.

Muerte y resurrección,

todo lo que admiro me le pego

espero despego tengo tiempo

el juguito de la mosca 

me convierte en todo lo escatológica

que pueda ser.

Pero de la vergüenza al rechazo

hay más de un paso si me dicen

señora

por algo es.

Se transforma el plan cambió ahora

pienso dedicarme a las tres páginas

que no me gustan tanto.

Sin amigas

ni teléfono, sin cómplices

solo mi abuela (que es mi hermana)

y hace lírica y la aprecia.

Hoy no haré nada con la espalda

la dejaré estar. Llegué al lugar,

je suis trés bien,

y me convertí en un firulete que es una belleza.






Me froto y me duermo

inconsciente aún así

vienen cosas inútiles a mi mente

podré...?

hay que esperar

para salir de la confesión

inventaré una puerta grande

bien grande para intentar

en este castillo me consagraré a la gran obra:

vuelcos, torceduras, mordidas…

 

al final

puros neologismos de un aprendizaje medio sordo

música electrónica para no pensar

un depredador adentro

luz de luna, inmejorable vista…

ahí viene titilando en medias

es de noche y está frío y húmedo

el deseo va viene como papa quemada

haré cualquier cosa, o tomaré conciencia

discusiones pendientes pero nadie para hablar.





Espero la lluvia

desperté a las 4:33

busqué, busqué al joven japonés hermafrodita

armario abierto

silencio total

sobre el adoquín algunos autos la imitan

espero una horita, dos más

la tormenta son aviones

las 7 muchos autos más

prendo una vela

fuerte entre mis manos, pido

por mis amigas, por la perra, mis padres, hermanas, abuela

ojalá vuelvas

joven japonés hermafrodita

ocultás tu enfermedad en el armario

por qué me pusiste el pensamiento?

te espero, dejo la vida encendida

si querés rompo la tarea heredada

alargo la mano tiro de tu cinturón

vení, acostate a mi lado.