2.11.18

Un campo de observaciones, por Natalia Neo Poblet


(Sobre Derrotero Argentino, Palabras Amarillas, 2018)

La poética de Guillermo Neo siempre me sorprende, me convoca y me resuena. Con el lenguaje exorciza la herida original convirtiéndola en cuerpo poético. 

Este bello libro de Neo tiene tres planos de lectura: el río, el peronismo y la desgarradura del Ser entre los que propone un dialogo.

Uno como lector navega con el Derrotero en la mano. Derrotero significa la carta que indica el rumbo o la dirección que lleva una embarcación durante la navegación. La propuesta es navegar entre palabras con este Derrotero Argentino en mano, haciendo un puente para arribar a sus dos orillas: el peronismo y el Ser con sus contradicciones ahí donde nunca hay confort.

El Derrotero de Neo está al comienzo del libro en forma de “Instrucciones y Advertencias para su uso”, donde nos advierte de algunas cuestiones para su lectura. Paso a enumerar algunas: “Toda vez que utilice este Derrotero y se compruebe que la ruta a sufrido modificaciones a lo que está aquí escrito, se ruega a los navegantes comunicar cuanto antes cualquier error u omisión o cambio del paisaje”; “A este Derrotero se le han agregado ciertos apéndices peronísticos en forma de apostillas”; “La poesía quedó en la otra orilla”; “Las fuentes históricas utilizadas son de dudosa rigurosidad”; “Es poco probable que luego de la lectura de este “Derrotero”, el lector pueda trazar ningún tipo de cartografía: ni histórica, ni poética, ni náutica”; “El orden de los capítulos del “Derrotero” son casuales y fragmentarios, de ningún modo el lector podrá encontrar un Norte en el trazado de su derrota”.

El Derrotero Argentino propone un eterno movimiento porque todo recomienza con una palabra. Como el río, no hay comienzo, no hay primera vez.

Escribe sobre el río y sus adversidades como un modo de graficar el dolor, pero lo transforma en algo de lo vivo.

En el río del lenguaje, Neo con su escritura traza las orillas y en el oleaje encuentra su modo y nos hace habitar su lengua. Su escritura corre como el agua del río y orillea el agujero de la condición humana. Pregonea entre el remanso y el oleaje, entre el cauce fluido y el peligro.

Y este Derrotero nos lleva a la derrota del Ser y de la humanidad: Al tiempo que transcurre y a la vida que se evapora. A lo que se quiere decir y no se puede. A querer desear y su parálisis. A lo que comienza y termina. También a lo que nunca comenzó.

Lo indomable hace también su aparición. Lo indomable del río, lo indomable de las sensaciones. Lo indomable habita el mundo de Neo pero él doma a la palabra cuando escribe con esa precisión. Doma lo indomable por momentos y en otros momentos lo indomable lo doma a él. 

El agua del río encubre lo que no se sabe: la inmensidad, el movimiento incesante, la fuerza, la naturaleza, la sed, lo desmedido, en definitiva encubre la vida, lo vivo y la creación. El agua también es esa masa de lenguaje que por momentos salva, pero también es lo que nos hunde.

Neo con su Derrotero nos lleva de esta orilla del Ser a la otra orilla: la del peronismo en forma de notas aclaratorias. Neo encuentra en el peronismo la resonancia de su poética: la diferencia de clases, los cánticos que hacen a un pueblo, el ritmo y la lengua de la argentinidad.

Derrotero Argentino es un campo de observaciones minuciosas sobre el caudal del río; las superficies y el fondo del peronismo y el campo de batalla del Ser. Entre esas tres orillas navega Neo, se sumerge y nos propone como lectores dejarnos llevar por ese caudal.  El agua, en este Derrotero, encubre la creación, delinea las orillas, circula entre palabras y se evapora en el aire.