Un poema en inglés:
Puede una hoja que cae golpear una libélula? (Desconoce el autor)
Francisco Leal
Años
replicando el mito con piedras en el zapato. Sube y baja igual que la nuez de
Adán en el cuello. Llega a su casa con esfuerzo heroico y por el bien de todos
cierra la boca. “Los domingos al atardecer nos ponemos Zen” dice esperando
ganarle a un corazón rabioso. La oscilación se detiene en la voz callada donde
unas vacas colonizadas sueñan de pie. Es de noche cuando desciende un ejército
ordenado, pero son las rocas que adquieren vida en el silencio de las montañas.
Un olor residual de afrecho mezclado con el perfume de los primeros jazmines lo
envolvió en una nube que lo bajó al suelo sobre almohadones de plumas. El
olfato lograba una transportación inmediata. Sintió un cosquilleo. Era una
lengua transparente que chupaba la flor en la que había anclado su cabeza. El
cosquilleo creciente le provocaba placer y la prominencia del cuello ahora se
movía por la risa. Estaba excitado, el diafragma respondía a una respiración
más rápida y sintió que los ojos giraban hasta llegar al éxtasis abrazado con
pasión por dos alas. Cuando despertó el lunes de madrugada su mujer dormía con
un gesto de sonrisa luminosa como el reflejo de sus cabellos castaños. Era la
pose de un ángel rebelde pero adorable con la boca entreabierta que dejaba ver
sus dientes. Para no incomodarla, no quiso preguntarle cómo había descansado.
No estaba seguro si había sido el causante del gesto, si ella la causante de su
éxtasis o fue un sueño con el cosquilleo de una abeja melosa de lengua inquieta
que volaba de noche. Tendido en la frontera entre la curiosidad y el secreto
prefirió quedarse con lo último y esperar el próximo domingo. Trataría de ser
cauto durante la semana. Trataría de no espiarla a ella para no despertar
sospechas o preguntas que pudieran romper el hechizo al menos por siete noches
En su vida activa había vivido algunas historias con bichitos hembra que le
devoraron la cabeza.
UN PERFUME EN EL AIRE
Asaltar el cielo por la
ventana, un imposible o
asaltar Silicon Valley, otro
imposible
Construir ciudades azules
como imaginó Tesla
o infiernos y cielos como
los sueños de El Bosco
Vamos, vamos con la
rebaja de dos cambios
y descendamos a la tierra
De las raíces nacen árboles
con nidos de pájaros.
El rocío son gotas
transparentes resbalosas
Por las mañanas, entre
hilos de telarañas y
debajo de la sombra,
todavía podemos hacer algo
Ayer un avión fumigó las
hojas. La estela en el
aire hacía círculos,
rectas y era ¡tan bonita!
Vamos, vamos, ¿pero a dónde?
No exageremos tanto
porque al final
del día la industria nos
cobra el protocolo
Avisaba
nomás, por si acaso descubrís
mariposas muertas sobre
el tinglado opaco
de una telaraña también
muerta
Además, mirá el remolque de
insectos
que horas antes respiraban
como nosotros.
CONFECCIÓN DEL PARTE
DIARIO
Un hombre está acostado
con los ojos abiertos
¿está descansando?
¿está pensando?
¿está enfermo?
¿está triste?
¿está contento?
¿está preocupado?
¿tiene un dolor físico?
¿tiene que tomar algo?
¿tiene poco dinero en el
Banco?
¿tiene que buscar
trabajo?
¿tiene un día de franco?
¿tiene una reunión a la
noche?
¿Es descanso corto o
prolongado?
¿Qué le pasa al hombre
que está acostado?