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2.8.25

La pradera de bidets, por Santiago Armando

Una tela -para continuar con el cuento- son los pedacitos, botellas de neblina, o- ¿por soñados?- quiméricos simplemente soldaditos de plomo, ¿bajo qué rueda ese pequeño lago, que el ocre transparente en tierra? O diríamos ardillas, domingo de suburbio.

Lorenzo García Vega, El cristal que se desdobla

 

Otra vez escribo en el teléfono sentado en un water al sol. Las villas y los terrenos se entreveraron con bidets inodoros y bañaderas que la gente en camiones fue colocando, que fueron apareciendo, enormes cadenas de montañas donde anidan los gavilanes, aguiluchos, cotorras y demás pájaros han borrado el horizonte.

Mañana iré a buscar dos frascos de porro y mamá me va a requisar a la vuelta. Voy a pasar rápido y decirle que me estoy cagando o tendré que saltar la puerta del costado y apalancarme en el asiento de la bicicleta y subir al ténder y pisar el sostén del aire acondicionado para llegar a la terraza. La última vez que hice eso tenía el hombro bien pero el ténder de madera crujió. Si esta vez cede el ténder me rompo la nuca. Tampoco tenía tan mal las rodillas.

Mate de madrugada. Empiezo a sentir el efecto del Rivotril y la Risperidona. Tiré por el inodoro el Valcote, dos Pregabalinas y una Quetiapina.

Antología de Bukowski, The Pleasures of the Damned. Escribe con la muerte al lado, dice, cosa que a veces comparto. También refiere unos pies azules de mono. El poema The Bluebird lo leí transfigurado, como otras tantas fascinaciones perdidas, cosas leídas que se borraron, ¿será eso lo que llaman desleído?

Bueno. Volveré esta siguiente noche fumado para relajarme en la terraza y escribir, si Dios quiere.

Un escritor que no puede escribir está muerto. Yazgo sobre el bidet-cama.

Me quedé dormido a última hora, me desperte con la fuentecilla de agua al oido. La veo a mamá trepando los bidets oblongos con los que me cubro, levantando un machete de cortar sorete.

 

Fuimos con mi hermano y mis sobrinos a ver Argentina-Colombia a la Sívori alta, subiendo a la taza me lesioné la rodilla, la tengo como un pomelo, son los meniscos, un día uno, otro día otro. El asiento era más angosto que un water, el partido un embole. A la vuelta los trapitos rompieron el vidrio de la camioneta y se llevaron una guita que se habían olvidado.

Hoy es mi cumpleaños. No llamó nadie.

Doná tu sangre a Haití. Vestite con una sábana blanca con la cara de cal y los frutos labiales rojos de beber sangre con órganos, como Larreta en mis sueños.

 

Ayer fui con mamá a una clínica en La Paternal donde me hicieron las recetas. Tuve una breve entrevista con un psiquiatra rengo. La gente horrible, las mujeres gordas, deformes, caras de torta con ojos enormes. Nos vimos con un compañero de habitación de donde estuve internado pero nos hicimos los distraídos.  No puedo escapar a la guardia de mamá, o voy al psiquiatra a que me haga las recetas o llaman a la ambulancia del psiquiátrico, o la calle. En la calle hace mucho frío, en los pastitos verdes bajo los bidets caminan los bichos del sorete. Acurrucarme en un depósito de bidets, inodoros y bañaderas es mi destino obvio. Otro viernes que no busco faso.

Sueño escenas porno con la hermana de Tomás, pétalos rosas y ojos azules de manga. Se caen las ramas del bosque de la casa, me saluda la madre y todo empieza a vibrar en violencia mientras busco mi whiski con Coca Light. Empieza una fiesta.

Belén debe haber heredado la dentadura de Sara Gallardo, según refiere la nota de la Lucía Mazzinghi en Cuarta Prosa.

 

Día del padre, mundial de clubes, comida en casa, mi sobrino hace un chiste con mi pobreza, voy a comprar puchos con la rodilla hecha concha, a siete cuadras, y no hay, charlo con Julieta, escucho Vespertine, tomo mate pasa el tren ya estoy empastillado, mañana feriado.

 

Sin compu ni porro. El técnico se esconde. Son las 16:00. Mandé el Diario del mes anterior a Verónica, Coque y Omar, también a Juli.

No sé cuándo voy a poder fumar. Me gustaría fumarme un Exodus Cheese con doble hoja.

Hoy me tenían que mandar la compu.

Me pedí Eisejuaz por la entrada de Mazzinghi en Cuarta Prosa. El porro queda muy lejos y por las rodillas no puedo trepar por el desierto de inodoros y bidets hasta el tren de la Civilización Sur. Hay que pedirse los libros por el Expreso del Choriducto.

Anoche perdimos dignamente contra el Bayern Munich con un golazo de Merentiel. Le compré la camiseta de Boca nueva a mi ahijado por cábala, la 120 aniversario. Bostero soy.

 

Yo no soy como esos

Que se quedan en casa

Escuchando la radio

Para ver lo que pasa

Yo soy hincha de Boca

No me cabe ninguna

Si me andan buscando

Estoy en la tribuna

 

Pasan días, ahora sopla el viento, golpea el blackout de la terraza, olor a mierda hiperconcentrado. Mi viejo me manda noticias del interés de un club europeo por un jugador de Boca inservible. Me despierto muy tarde estos días. Sigo con los poemas en inglés de Bukowski. Es domingo 22 de junio 18:15. Remolinos del Choriducto. Verónica cambió la foto del mail por una de su nueva cara de mamboretá o Tata Dios, vagamente reconocible.

No sueño. Las pastillas me sacan todo lo que pueda tener para escribir. Yazgo en un bidet de una plaza y media.

120.7 kilos dio la balanza. Uno punto cinco por ciento de aumento en la pensión por kilo engordado.

Le mostré las semillas de CBD a mamá pero no hay caso, me amenazó con internarme. Le dije que ya no tengo vida, que no puedo escribir estos diarios de mierda, que estoy todo el día tirado y que pronto voy a morir desdichado. Me contestó que quiere vivir en paz. Voy a fumar y olvidar, esta semana voy a salir, me voy a fumar a la Plaza Lavalle con los kirchneristas.

Me rompen las pelotas con las pastillas e inyecciones pero no por el hombro, mi manguito rotador. El centro de kinesio de Norverga no tiene entrada desde mi barrio y no hay acceso, solo el corredor vial y cinco kilómetros de pajonales al costado, y del otro lado el alambrado.

Barrí mi cuarto.

De pasar tanto tiempo en el water, el baño tiene olor a riñones. Leonardo Gentilli es el pelotudo insigne de los medios deportivos.

Vuelvo a La Paternal solo con nevisca y aguanieve, me cubre una arboleda de un camino de mantenimiento hasta la parada, bondi y Chorisubte a Palermo y subida por Juan B. Justo hasta San Martín con gente en ropa vieja y cagada como yo. En la clínica tienen te, café con galletitas Vocación, que nunca me gustaron, para las largas esperas, me los como todas. Me atiende la psiquiatra, otra burócrata de obra social, que tiene un lomazo, me pongo los anteojos sucios de vergüenza por sus gomas tremendas, le digo que hoy es la primera vez que salgo solo en casi un año. Me dice lo mismo que todos los psiquiatras, primero el sobrepeso, luego el tabaquismo. El espejismo de las gomas se va cuando pienso que solo es otra mujer trabajando.

Israel advierte sobre posibles atentados iraníes en Argentina.

Me trajeron la compu, me falta el Eisejuaz que llega hoy. Escucho al Embajador de Alfajores Guaymallén don Marcelo Palacios desde Estados Unidos, analfa de aquellos que me hace compañía, mi gordo sonrisas de manzanita, logra que yo sienta que alguien me habla. Me reconcilia con la vida, también con el teclado.

 

Llegó Eisejuaz, esta noche me lo termino, voy a poder terminar un libro. Pero cómo me cuesta la literatura. Eisejuaz llama al Ángel del suri, con un comentario sobre la caza del ejemplar escurridizo y la indefensión de su cría. Ya no quedan más Suri, hay que escuchar los chistes del Pochi Chávez recordando su infancia. Los extinguieron hace décadas. El suri es el nombre del avestruz o ñandú en el NOA y Bolivia. Salvajes solo quedan unos pocos en Corrientes, también se crían en corrales.

 

Boca empata contra el Auckland City, equipo semi-amateur, en Nashville, Tennessee. El Bayern Munich le tenía que ganar al Bemfica para que Boca pase a octavos de final, pero ganó el Bemfica. Bajé a verlo pero como no pasaba nada y estando solo sin papá, subí y puse AM La Red. Los días límpidos. En el campito se alzan las ondulaciones de los bidets antiguos e inodoros apilados, todos buscan nuevos modelos artesanales o italianos, hasta Ferrari hace bidets. El Presidente Javier Zanetti tiene su juego de baño y de café diseñado por Pirinfarina. Y pensar que El Diego murió con un bañito químico con un biombo en su cuarto. Renunció la jueza del caso de la muerte de Maradona con jubilación de cuatro palos a los 47 años.

Suspenden el partido por amenaza de tormenta eléctrica. Reanudación para las 18:10. La gente de Boca no se quiere ir de las gradas. Perdió el Bayern, siamo fuori. Se reanuda el partido, jugamos por dos palos verdes. Anulan un gol. Milton Gimenez es una bolsa de papas. Cavani no salió a la cancha en el segundo tiempo. Jugador retirado, gana doscientos palos por mes y no juega nunca.

 

Final de Eisejuaz con muertes de inválidos, manosantas con putas, hijos y envenenamiento no esperado del héroe mataco y místico. Pero muy lindo el castellano tosido, y fumar las semillas del cebil (anadenanthera colubrina) que se tuestan y se fuman con tabaco para cantar lo que dicen sus dioses. Hermosa novela. Así con tan poco escriben los que transcriben un lenguaje inhóspito. Los especialistas la cruzan con Zama, pero el tosido me da más al arrastre de chancleta de Diálogos en los patios rojos, con otro eco, uno de baldozas y el otro de polvo del NOA. El polvo de Zama es barroco, o más bien no hay polvo, y es de otro río, otra costa con otro color, y tiene otra distancia la lectura del paisaje, otra visión menos miope que Diálogos y Eisejuaz.

A mi me gusta el castellano derechito y árido de Josep Plá, pero ¿a quién le importa? Quizá alguien me lea nombrarlo sentado en un transbordador quema-soretes de la ciudad.

 

Me pedí La rosa en el viento pero me aburre, la dejo. Todavía tengo que ir a vender libros a Capital, ya se juntaron unos cuántos. La termino y ya ni la recuerdo.

 

Estaba tratando de escribir en un sueño

que no tengo un espejo en el oído

ya me olvidé por qué

pero estaba en el estacionamiento

de un centro comercial

que era de mis viejos

y no tenía luz

y me paré de esta misma compu

y empecé a dar manotazos en una columna

y se rompió el switch

al mismo tiempo escuché una voz decir no no

una voz de quejarse

que pensé que era mi vieja

por prender la luz

pero era un chico de la calle

 

 

4/7

Ya tuve dos sesiones de kinesio en Norverga, mamá espera en el Havanna y me compra un alfajor a la vuelta. Debo caminar hasta el auto con gran dolor, todavía no puedo ir a buscar el faso. Leo que la cepa de porro Wedding Cake produce dos kilos y mantiene a las esposas hornies for Romantic evenings (wink, wink). Veo una foto en el Twitter, un frasco de Purple Punch y otro de Wedding Cake, hay que elegir uno, leo los comentarios, gana Wedding Cake. La veo en el Semishop pero son las de granel que se hacen hermafroditas. Qué bajón va a ser no poder sembrar estas temporadas, no hacer la Purple OG Punch de Super Sativa Seeds, la Franco Loja’s Lemon Cheese, la Kosher Haze. Plantar el propio porro es lo más lindo del mundo.

 

7/7

Sueño que no me importa morirme, que tengo excelentes razones para morirme, que tengo cortada una narina por comerme los mocos con la uña de la palma del pulgar y chequeo asustado, me despierto. Son las doce y diez, me dormí temprano. Prendí un cigarro, si quiero lo dejo. Si quiero sigo mi novela y digo como llegué a la Civilización Sur a buscar el porro. Hay túneles en la cerámica o porcelana sanitaria, la ciudad metida ahí dentro, negocios y oficinas como barrios chinos infinitos. Las habitaciones con baño compartido cuestan doscientas cincuenta lucas. Está todo bien ventilado. La panamericana tiene un domo de bañadera por arriba de la capital y el transbordador toma por un techo entubado y baja por La Boca hacia el tren Roca en la parada de Sarandí.

 

Me llegó Hotel Pelicano, ¿Cuántas páginas le sobran a esta novela? La voy a seguir con grandes resoplos y accidentes de decepción. Pocas luces en esta época. Lo arrojo por la ventana.

Entre Hotel Pelícano y los ensayos de Samoilovich, más la biografía de Osvaldo Lamborghini, tiré ciento veinte lucas a la basura. Estaba fuera de ritmo con tanto Kindle.

Cobro. Café en el Havanna de Norverga con conito y alfajor con sal marina. Cuarta sesión de kinesio me hicieron masajes y ventosas y me puse a llorar y a putear del dolor. Me prohibieron operarme.

Me pido Gargantúa y Pantagruel de editorial Acantilado increíblemente barato a sesenta lucas en Buscalibre, más el Diario de la edad del pavo de Fabián Casas y los Cuentos Reunidos de Sherwood Anderson. Por ciento vente lucas.

 

17/7

 

Cancelo esta compra porque veo el nuevo Londres de Céline, continuación de Guerra -con nueva traducción, de las que nadie dice nada, solo esto en la faja de Anagrama

«Describe un número impresionante de personajes perversos o desnortados, de escenas violentas o sobrecogedoras, en la más sombría de las megalópolis modernas» (Hugues Honoré, La Presse).

«¿Erotismo o pornografía?... Una inmersión en el horror de la vida cotidiana» (Jean-Paul Brighelli, Marianne).

«Londres es una novela del desarraigo, la errancia y el exilio» (Le Devoir).

«De una brutalidad inaudita» (Nelly Kaprièlian, Les Inrockuptibles).

«Un novelista colosal» (Damian Catani, Times Literary Supplement.

 

Pero volvía acá porque leo esto de Juan Abreu sobre mi amado Lorenzo García Vega en su blog Emanaciones.

Jueves, 17 de julio de 2025

Detesto la cosa cubana pero no puedo escapar de ella, aunque algo has conseguido no exageres abreu. Así que hago un alto en mi lectura de Robin Lane Fox (ah, si la pavorosa hubiese producido al menos un historiador así) y me pongo a leer La invención de Lorenzo García Vega, de Duanel Díaz Infante. Conocí a García Vega en Miami y me pareció un hombre resentido, envidioso, agrio, retorcido y mezquino. Un hombre convencido de que el mundo le debía algo; a su edad y ni siquiera había aprendido que el mundo no le debe nada a nadie.

Pobre hombre, me decía siempre que me lo encontraba, en los años que viví en Miami. Carlos Victoria lo admiraba y yo me divertía burlándome de García Vega para picar a Carlos. La obra de García Vega siempre me ha parecido una excrecencia menor del gran Lezama. Se benefició de la cercanía del Maestro, pero dada la naturaleza rastrera del alumno, nunca se lo perdonó.Trató de menoscabar a su mentor, retorció su escritura hasta extremos ridículos. Y al final su empeño por tener un estilo, terminó por devorarlo. Nunca se enteró de que un estilo sin un gran genio dentro es sólo una carcasa desolada.

Compré el libro de Díaz Infante porque me atrajo el título, me dije, a ver si alguien al fin dice la verdad sobre este escritor sobrevalorado hasta lo grotesco. Le leído 133 páginas y no es lo que yo esperaba, pero es lo más objetivo que he leído sobre el personaje García Vega. El más objetivo. El menos fantasioso.

Lo que García Vega decía de Lydia Cabrera, consignado por Díaz Infante en su libro, me ha provocado cierto malestar. Conocí a Lydia y amén de su inmenso talento como escritora, era una mujer llena de grandeza. Algo que se echa mucho de menos entre escritores cubanos. Véase al autor de Espirales del Cuje.

Qué tipo tan miserable García Vega.

 

Me sorprende la mezquindad de Juan Abreu con Lorenzo García Vega, no haber disfrutado de su obra que es literatura pura, la más pura que encontré en mi vida, mucho mayor que la del “Maestro” Lezama Lima. Cómeme los huevos, Abreu, Lezama Lima es un plomazo. Lorenzo García Vega fue changarín de supermercado hasta casi los ochenta años, es por eso que tiene derecho a ser todo lo dice Abreu, y todos le debemos algo. Ya quisiera deberle yo algo, comprarle una computadora Mac como la de Abreu, etc. Mejor no hablar de miserables. La bronca viene desde García Vega dijo que Reinaldo Arenas había estado con la revolución en sus comienzos, y por no impresionarse con su drama, además de cierta aprensión a los homosexuales, ya que Lorenzo no tuvo ninguna clase de vida sexual.

Abreu no es un poeta, no puede amar los últimos diarios de sueños ni sus libros como Erogando trizas donde gotas de lo variopinto, o los publicados en Argentina. Un poeta es como fue Lorenzo, desgraciado, desdichado, y resentido, pero no agrio como dice Abreu.

¿Qué escribió Juan Abreu? ¿Cinco Cervezas, y, qué más? Algún cuento suelto. Es todo. Sus memorias no tienen la menor importancia y son solo papel impreso.

 

Inodoros de baja estofa

 

Compro Londres de Céline, el primer ejemplar disponible, traducción abominable; perdemos en la Copa Argentina contra Atlético de Tucumán. Milei vende candidaturas, Milei-Recesión, me quedo ciego, engordo, tapo el bidetazo, limpio el rocicler con un cepillo viejo a medias.

Me bajo al Kindle los Collected Poems de Sylvia Plath y listo. El dólar tarjeta carísimo. Pongo

Megadeth. The Sick… The Dying… and The Dead. Devuelvo Sylvia Plath y no me devuelven lo que se queda el banco central que son cinco lucas.

 

Mamá se olvidó de cargarme el pastillero

y dejármelo al lado del bidón

en la cocina

y yo me había comprado

unos lillos de fumar

que de casualidad había en el kiosco

con un préstamo

un préstamo para picadas

hago caminatas con picadas

alfajores, salamines, Twistos

al tiempo que camino, como

y me traje los puchos y los lillos

y no me di cuenta

que ayer no tomé ni una pastilla

que cuando bajé ya tarde no estaban

junto al bidón

y usé los lillos

cuando el paquete se acabó

casi los termino

con tabaco de sobras de colillas

en el harto basurero

con restos de mate

y envoltorios de picadas

 

 

***

 

Tengo las uñas largas

y los dientes flojos

ya me cagué un segundo

por comerme las uñas.

Los terceros, los colmillos

volaron hace mucho

mi hermano occiso se burlaba

"se te ven las teclitas"

a mi lo que me importa

son las muelas que me faltan

cuatro y media, porque

ya no va el tratamiento de conducto

después de 35 años de pucho

 

Vi que ahora hay como esos dientes

de Drácula que había en los cumpleaños,

prótesis de plástico, baratas, para

salir del paso, lavables

con eso me alcanza

 

 

Luis Thonis me dijo que me haga más el poeta maldito pero elegí la pensión por discapacidad

 

Nunca podría ser un poeta maldito

como me dijo Luis

soy un escritor latino

como El Skunkman

como Ignatius J. Reilly

soy un gato naranja

en la punta del verso

pisando bandadas de gorriones

sobre el hipopótamo de oro chino

 

Ah el sol y los rayos

de la Corea dorada

comiendo con maníes pegados

con la Corega Dorada

 

7.4.24

Miel de chaqueta amarilla, por Santiago Armando

 

 

Quizá no sea ningún talento el que haga a un hombre escritor, sino el hecho de no aceitar el lenguaje y los conceptos dados. Al principio, creo yo, este hombre es simplemente más tonto que los demás, los cuales lo entienden todo de inmediato. Luego se pone a escribir como quien quiere restablecerse de una grave enfermedad y dominar su trastorno mental, al menos mientras escribe.

Imre Kertesz, Diarios de la galera

 

 

13/3

 

me emponcho de negro

y salgo por la ruta

hacia donde me alcanza el porro

del Riojano Eyelit

en la villa.

Con este prensado sin semilla

como de uva chilena dejo

a los travas peruanos

y prendo

la mortadela de grela

de humos fatuos

 

ahorre en semilla africana

ahorre en bibliotecas

de biopolítica china y guerra

que el ché de los millenials

nos encierra a comer mierda

en rancho de ladrillo hueco

que se le vuela la chapa

en medio de la tormenta

y le despego la Corega

a una vieja degollada

 

 

Concesionaria San La Muerte

 

El dinero es el cuerpo de Cristo y el mundo descartable. Ciudad Chubabija se hacía larga y seguían las codas de coreografía con sus alborozos de papiro y tormentas en exteriores de porno ruso. Todos hacían venia o invitaban a chupar pija con descuentos, venia y refucilos de dinero, filo o plomo, y pedir más plata y cling, chupar pija, abrir el culo, fatuo, acabar, y porro bajo lluvia oscura y humedal. Sánguche de salame con anís y volver a trabajar, a chupar de nuevo, duchado, desodorante y ropa limpia, y la vida es más sencilla y corta, la vida por fin se hizo corta, una breve y sombría vida orwelliana con narcos y desgarros fatuos de ojete hasta ablandarlo en el frenesí de emgomaduras y cuchillo, plomo colectivo y chau, por los siglos de los siglos, brevemente consolados muriendo o recuperado del susto, y venia y un gordo balde con fideo y alfajores formoseños, fútbol paraguayo, porno ruso y tribunas con pantallitas, tele y público, y a trabajar, volver a chupar, abrir camino a los cantos a peatones y gariteros, empleados sentados, gustosos, a la vera de un choriducto fatuo de noche, ensartados, chan, chánchán, se desbarrancan los fiambres, se los traga una vieja de río, mudos a toda miseria a pelo de plomo y cuchillo al dente y juguito de ojete con mates apurados. Yiran mortadelas humanas con hueso fumando pelo de vieja.

 

 

27/3/2024

 

La semana pasada mataron a dos motociclistas en la Panamericana, manejaban sus Harley Davidson desde Nordelta. No se trataba de modelos musculosos, si no de ratitas como Feinman pero más chupaditas, como el marido de Pampita con rulitos. En La Nación Max siguen indignados como cualquier gato e' macri.

 

 

Llegué a la YPF de Rolón y Márquez con un andador electrónico con sidecar familiar y estaba Elons con su exoesqueleto de encargado de la playa de servicio, él escuchaba todo y cuando pasé me dijo que el año pasado había hecho 320 millones de dólares trabajando ahí, y seguí dando mis volteretas hasta el kiosco yéndome rápido porque me di cuenta de que es tan culorroto como un supervisor de callcenter o encargado de local de shopping, con nombre de desodorante de chongo. Di la vuelta a la manzana con mis hermanos para jugar en el campito de Obispo Terrero y cuando llegamos había un bebé contra el alambrado, un gordito de tres meses con el pañal, sentado, solo, y apareció Elons y empezó a levantarlo y manejarlo con el pie y nos dijo que no podíamos jugar ahí por el riesgo de pegarle al chico. Por la manera en que lo sostenía parecía importarle menos el bebe que nosotros jugáramos. Nadie apareció a reclamar al bebe y nos fuimos a la guardia de Fleming.

 

Mi viejo pago sobre la basura hasta el río, como hacen arriba del CEAMSE que le ponen pastito. Y seguía la vida civil, las reuniones con el olor como si nada, los niños al colegio, los grandes al trabajo y todo, con la basura compactada saliendo por abajo del pasto en las veredas, y hacer mención al olor y hablarlo era un tabú desde la niñez.

 

Mate, puchito, Tom Jobim, pajita (siempre que me la hago desbloqueo a las viejas conchazas), y seis empanadas con coca, tres de carne, tres jamón y queso mirando el resumen de la copita de River contra Estudiantes. Ahora un poco de lectura, a Léon Bloy le entraba el mundo en tres puteadas.

Hace como diez días que no me pajeaba y tuve una eyaculación abundante que cayó al piso y lamió la perra.

En la siesta los pedos.

Bajé los black outs y prendí el ventilador, saqué un macho y se me cagó una de las automáticas en la tempestad.

No soy culto, prefiero ser muy ignorante y me estoy embruteciendo rápidamente, ya no puedo ni quiero leer, prefiero ser un burro, un tonto y boludo alegre. Llenarme el estómago y tirarme pedos con el ventilador, ser el enfermo futbolero que fui siempre y leer cómics. Si escribo poemas es porque quiero hacer cómics porque no sé dibujar. Mi infancia doméstica me impidió toda disciplina exterior. Las viejas de mierda que me criaron no me dejaban dibujar, solo jugar a la pelota y andar en bicicleta. Las novelas no me gustan salvo las de Celine y lo de Bukowski, esos son buenos, los que resisten con la pera.

Las empanadas congeladas no dan pedos fatuos, prefiero las milanesas fritas o la banqueteada los domingos con los helados cremosos de Chungo. Mi cuarto no se limpia hace dos semanas, tengo el inodoro y el bidet detonados, se corren parvas de ceniza y yerba, sábanas grasosas de ocio, olor a crematorio, se acabó el encendedor y no tengo plata. A veces me quedo sin papel de fumar y es un problema resistir la noche y me empastillo con el mate y tarda, pero si hay viento me duermo. Lo que fue estar acá este verano. Lo que es corregir en jueves santo con las Dorothy. Me whatsappean boludeces y contesto con perfectos insultos.

Eso de la vena y el poema me lo hace el porro. Las que planté ahora solo me harán estar suave en la cama, con los ojitos cerrados.

 

Ya se podía subir a un track que te llevaba a Taiwán en dos horas en una suerte de automóvil nuevo, fuimos con amigos y me traje una novia en el asiento de atrás. Era todo muy moderno y de guita con patovicas y mafia, no pude devolverla porque no manejo y se quedó a vivir en lo de mis viejos, se puso a trabajar en la panadería al lado de lo del juez y la tenía que buscar por unos comunistas mentirosos que lo escrachan y se la querían levantar de guarangos, siempre tengo que pelear con alguno para beneplácito de ella que gusta de las artes marciales.

 

En el 707 por Márquez hay una mesa de ruleta y veo a Maslatón con su mujer que apuesta a mayores con doblones de oro, o más bien unas monedas de cincuenta pesos dólares y gana dos veces seguidas, se le caen entre la gente parada y yo sentado al fondo con él lo saludo y me reconoce por mi apellido del viejo foro, nos bajamos en el centro de Las Lomas y aparece mi viejo y Maslatón se queda hablando con él de los antaños presidentes de Boca en el Seven Eleven.

 

Anteanoche soñé con Diego, éramos la selección juvenil viajando en bondi por Europa de noche, yo era su suplente y lo amaba, hablábamos y hacíamos chistes de pibes, en un momento Diego se paró y fue a abrazar a Ezequiel González Bernaldo, un chico de mi colegio que en un partido que perdimos me había anulado, también le tenía miedo el gordo trolo.

                                                                 ***

Ribera

 

persigo en el salto

a una bailarina de tango

rubia, suiza, enorme,

de Vevey, puro Nestlé

con pequeños arco iris

en los homóplatos y las cachas

hasta una gran piedra en el río

y le hinco

con el agua en las piernas

bajo las grullas blancas

 

El laúd es al sitar

lo que la marihuana al opio.

Gordo fumador

olor a crematorio.

 

El humor drag solía ser muy bueno. Ahora los programas de travestis en Spotify son unos bodrios, antes ponían dos chilenos insufribles, ahora hay de argentos un poco menos malos pero, expresiones y relajos onomatopéyicos y odio al heterosexual conservador. En La Jaula de las Locas ambos grupos de gentes se encontraban en situaciones desopilantes. Acá el horror. Hermosos travas chinazos en orgía sentados de madrugada en el 60 de Acceso Tigre con luces de color, tajeados en la palma de los antebrazos y muy drogados.

Omar me marcó al cubano Pedro Juan Gutiérrez y empiezo Trilogía sucia de La Habana, al final de la págína ya empieza con lo mismo de los cubanos actuales, frenesí de sexo y nihilismo con aforismos marciales. Cubano es bueno pa’ policial. Léon Bloy cuando sermonea lo corto. García Vega por momentos muy gagá, pero lo necesito, y el chileno Bertoni, más rápido y casual con sus snaps de la calle. En la actualidad la literatura es dé o sobre gente encerrada u ocupada. Me cansan las palabras y la música, solo meditar en el viento, la luz y la temperatura sobre las plantas de marihuana.

 

Otra vez el mundo. Las mujeres pasan y todos los hombres son chetos marciales.

 

Salí a comprar alfajores, unas Don Satur y Doritos, miré los relámpagos y los focos de los autos. En la despensa había una flaca con piloto negro y botas animal print de goma que daba vueltas y hacía preguntas dudando qué llevar, su tonito sutil de hija de puta me impacientaba, me parecía que estaba haciendo toda la escenita de preguntar por los humus, los snacks negros y los chocolates a propósito porque yo ya estaba con mis Don Satur y los alfajores con la guita justa en la mano, a los que después agregué unos Doritos. Me gustaban las flacas en chupines musculosa y All Stars con camperita de jean, pero pronto se les da el falo y el oro y a mi el cáncer de garganta, fui un niño de colores primarios y ahora voy marchando fofo al crematorio. El humus de heladera envasado tiene olor a pedo de frigorífico.

 

Rezar el Rosario en la cama es como fumar la Kosher Kush, pero más liviano y puro con olor a rosas. Qué hermoso está después de la tormenta, qué viento consolador. Puse el sitar de Zia Mohiuddin Dagar. Si estoy muy manija el cuerpo me ordena que pare todo y me acueste. Tomo las pastillas y leo algo del Antiguo Testamento, lloro y se me pasa. Ahora por la muela lloro fácil. Desde pendejito no lloraba. El dolor de muela me ayuda a pensar.

 

Tres galletitas de agua sin rozar la muela infectada, el otro día me clavé una puntita de papafrita. Hay sol. Ayer en la tormenta se cayó la planta más grande, una hembra, fumaré las hojas. Las demás crecen, tendrán un mes más de luz solar y después al baño con la galponera. Había comprado los Diarios de Bloy porque estaba releyendo la Exégesis y volvió a emocionarme el viejo, pero cancelé la compra, no va más. Gordo pasta con rezo. Gordo Rosarito. Quince años leyendo pasteado, creo que lo peor que me pasó fue comerme cualquiera con Burroughs. No puedo entender tanta falta de sensibilidad. Otoño. El teléfono marca una semana sin lluvia. Están los pájaros de la quinta de Escobar que hicieron barrio cerrado, siguen las chicharras y alguaciles negros afelpados. Los benteveos no volvieron. Llegó mamá con un portazo. El médico le dijo que tiene dengue. Mañana va a hacerse el reactivo. Está baja de plaquetas, tirada hace una semana. Me dijo que papá me llevará al dentista. No tuvo vómitos ni diarrea ni fiebre, ninguno de los síntomas del dengue, solo está bastante apagada por plaquetas bajas. Mi hermano antivacuna me dijo que es todo verso de los médicos. Galeno no le cubre los reactivos, papeleta del Ministerio de Salud o cincuenta lucas cada uno, de lo contrario solo le cubre el conteo de plaquetas. Sería mejor que haya laboratorios públicos o de bajísimo costo automáticos en cabinas.

 

Veo un hibridaje de cepas jamaiquinas para polinizar mis Kosher Haze de la próxima temporada, las Kosher Haze son del choriducto holandés. Podría polinizarlas todas juntas con Malawi Gold regulares y competir con los biochips de Elons y el dengue sin fiebre diarrea y vómitos. Elons también manda virus desde el Starlink, tengo que resistir con faso africano o de esclavo negro de las américas y comer ravioles. Hibridar todas las semillas de faso africano del hemisferio sur que encuentre y mezclarlo con las Kosher Kush y las Kosher Haze del choriducto holandés, o las Dorothy suizas.

22/3

Mañana fresca, luminosa.

Me canso de ser humano, de ser una persona, de hablar, de que me hablen.

Horror en los nervios. Ya salgo al dentista.

Ya está, dolió poco, con unos movimientos de pinza me sacó todo. Ibuprofeno y no fumar, no tomar mate. Incumplo. Sigo con antibiótico cinco días más.

El sacamuelas tenía un pasante y chusmeaban como idiotas, estaba su gato para hacerse una corona atrás mío, tenía muy buenas carnes con su pantantalón negro estirado todo para arriba, pero su cara y el perfume la devaluaban. En mi opinión ese tipo de mujeres tiene concha fea.

 

 

Verónica

 

Siguiéndola por un mundo de subtes para estudiantes universitarios de lingüística me detectan guardianes de fuerzas malignas, soy un saboteador. Me tiro abajo de las formaciones y llego a nuevas estaciones. Verónica se hizo musulmana, la veo con una vestimenta blanca de dhimmi y dos hijos. Los guardianes son temibles asesinos pero no pueden matarme, soy un extraño en este mundo, vivo trescientos metros más abajo. La Corea mundial se quemaba a la parrilla, la habían cruzado con chancho y se comía en la oscuridad, había que comer y dormir cercano a los choriductos fatuos del inframundo con lluvia, comía ratas, tenía mi ducha de sodio después de la curva, cinco hormigones más abajo. Preparaba el aire con porro de Galperín bajo los hormigones, junto al choriducto con auroras de metano. No sabía nada de criptografía ni hackeos, mis compañeros eran un enfermero y un anestesista, yo hacía de botánico. La humanidad había sido sepultada como fertilizante natural y no había sufrido muchos cambios en sus costumbres, cambiaba la humedad y tenía el moco chirle salado, y la eucaristía de una mano muerta. Soñaba con Belén y la música china de comadrejas con pija y concha de unas zorras con cuerpo de gimnastas. Bataclanas kirchneristas.

Robots con vocoder y ojos iridiscentes entraron y mataron a todos para ocupar con científicos esclavos. Yo era un oráculo que mentía con mis plantas. Me dejaban tener la afgana de la Nababa Celeste que me mandaban de los cantones libres, y milanesa de villa, que pensaban que era luz mala. Mujeres virtuales me entretenían un rato y después trabajaba por mil, y a descansar, dormir. El mate, el tabaco, todo igual.

 

                                                                ***

Me gustaría ir a la Marcha del Orgullo Gay de Tel-Aviv. En la de acá del año pasado no pusieron baños químicos y los vecinos de Congreso vieron como los travas garcaban en la vereda.

 

El dolor de cabeza por el blanco de computadora de escribir. ¿Se podría atenuar la pantalla y el teclado de celeste con un tendido Kandinsky?

 

La costra sin yoga del cangrejo. ¿El yoga es de cámara o lo inventaron los sadhus? Los sutras me hacen acordar al Talmud, letanías de dioses y pirámides de setenta jueces en racimo.

 

Con el nuevo implante en el cerebro de Neuralink y la ecuación lineal de Schrödinger un discapacitado podría tener un exoesqueleto para jugar al fútbol, como también un robot. Los autos Tesla ya existen hace dieciséis años. Es raro que Elons no se haya puesto un Rappi. Gallinas y bosteros podrían entrenar contra robots blandos sin dolor y atacar fácil como en la Premier League, pero después te sacuden los laterales de Central Norte de Tucumán. Hay que ir con replicantes a la Copa Argentina, o con placas de grafeno en las gambas. Al Changuito Zeballos lo quebraron en Copa Argentina hace dos años y no apareció más.

 

Hable con Dani que es bióloga y me dijo que si tengo resaca de la pasta estoy re pasado, y me la bajé a lo que me daban en el hospital de día del Borda hace 23 años y soy otro, me desperté de un salto con la alarma del antibiótico al que empalmé el Ibuprofeno y no tengo más dolor, se me fue la pesadilla de la cabeza los ojos el estómago y el maxilar de abajo.

 

 

24/3

 

José Luis Nell iba a la casa de mi bisabuela cuando mi viejo y su primos eran chicos, a bautismos, comuniones y cumpleaños. La familia lo apodaba Guegue. Papá se acuerda que les contaba siempre lo mismo, que venía del Tiro Federal. Exalumno del Colegio Nacional de Buenos Aires, fue fundador del Movimiento Nacionalista Tacuara junto con Joe Baxter. Robó el Policlínico Bancario con una ametralladora y mató a dos personas e hirió a una tercera para llevarse cien mil dólares. Por esto estuvo preso pero escapó, pasó a la clandestinidad y viajó a China. Luego colaboró con los Tupamaros y también cayó preso en el penal de Punta Carretas de donde escapó con otros 140. En Montoneros era respetado. La crónica destaca que le recriminó a Firmenich matar a Rucci con duros términos. En la vuelta de Perón estaba a cargo de la movilización del movimiento de la zona sur. Llegó a Ezeiza armado en un jeep y fue perseguido por los bosques recibiendo un impacto de bala que lo dejó cuadripléjico, otra persona que estaba con él fue ultimada con golpes de cadena. Estaba casado con Lucía Cullen, también de origen irlandés. Ambos eran estrechos colaboradores del padre Mugica. Tras quedar cuadripléjico, después de un corto tiempo, ordenó a sus camaradas que lo llevaran a la estación Anchorena del tren del bajo donde se pegó un tiro por la boca. Su mujer perdió el embarazo y durante la dictadura fue secuestrada y arrojada al Rio de la Plata.

 

 

25/3

 

Pajeros en recesión

 

La vieja con la que me hacía pajas por teléfono me verduguea. Culpa mía por pajearme con terceras sin pagar. Mira mi foto del whatsapp y me comenta la pinta y anota mi dirección y mi suicidio. Estoy acostumbrado al gancho para colgarme, la tengo en el spam. El Google manda los bloqueos al spam. La última vez que le hablé se me disparó una invitación de llamada a un tipo que me vende semillas y me amenazó por incriminarla en algo turbio.. El psiquiatra se me hace el amigo y me reprocha mis negaciones, que tengo miedo y todo el teatro de las verdades, me rompe las pelotas con que me haga los análisis.

 

Las voces de El loco y el cuerdo con Coroniti me rayan, ya no tienen nada que decir y empiezan a gritar. El viernes pasado vino mi sobrino acá arriba y empezó a gritar y a quejarse de la suciedad. Me han hecho el favor de abortarme un hijo.

Mi vieja y yo tenemos dengue, voy a comprar mucho porro y semillas africanas y de esclavo negro americano. Si me da un ataque de hemorragias con los ojos en blanco que me agarre bien fumado. Dejo de existir todos los días un poco. Parece un virus, como una morfina china. Voy a comprar el libro de los chinitos libres y el porro de supervivencia para mi cama, la parrilla blanda del crematorio.

 

 

26/3

 

Me despiertan los cortes de zinc del soldado chamamé en la terraza, está arreglando las filtraciones y las canaletas del techo de la galería, la perra encerrada en el pasillo de mamá ladra al mismo tiempo. Son las doce y media pasadas, pega fuerte el sol sobre el techo de chapa, todavía. El teclado hecho pelota, las teclas se quedan trabadas.

Zacarías Marco y el otro lacaniano en el D.F… no puedo explicar la amarga miseria de ojear lo de esos culorrotos, y el culto a las boludeces de Sánchez y las retóricas de la salud de la moral literaria. Hago reverencias por cansancio, amagues de inclinado chupapija en la guardia para retirar semillas y libros, soy discapacitado y me hago el rengo. Mi cara se deforma sola con una ligera náusea por el mail de papá dejando listos sus papeles. Este cuarto de mierda y comer, plantar, mi terraza, pagar a los bancos... Cuscos y trastos de mierda, insectos. Grito en la escalera.

 

 

Carta a Ramón Díaz

Sr,

Me cuento entre los niños curiosos de usted previos al mundial de España 82’, que lo vimos haciendo pisadas cortas como las de Diego al borde del área y en espacios reducidos, seguidas de disparos altos, hacia los soportes de los travesaños. Todavía recuerdo ese violento descuento suyo a Brasil cuando nos eliminaron. Después no lo vimos en toda esa década salvo por unos pocos pantallazos en el Fútbol Italiano de don Niembro, aunque ya distinto, como una raya mañera de la parca, más parecido al que padecimos cuando volvió a River. He seguido su afán con ojos extrañados, cuando era adolescente. El año pasado lo vi arengando al Vasco da Gama en el vestuario en gran forma física. A mis mórbidos 47 años.

Creo que quizás el único gol que usted no hubiera podido hacer de los que erró y metió Valdano en el mundial 86’ fue el segundo en la final contra Alemania, aunque no se puede saber la suerte si usted hubiera jugado en la selección de Bilardo, pero nunca armar esa jugada de triángulos ascendentes desde abajo que hizo Valdano, definiendo desde tan atrás. Solo me queda como gracia el artero celo de Diego de no ceder protagonismo a su pera floja de caballo de caricatura, o burro, como su paisano Ortega. Deseo que el fútbol todavía le sea un buen pienso.

Gracias.

 

 

1/4

 

Bandoneones de pizarra

Y un cantor chupado

En ayunos de pija,

Cambio a la verdulera

de Quejas de bandoneón

Y lo escucho solo a él

como el fin de la novela

y la mina se va

con sus pasitos nueve y cuarto

A la estación nunca más.

 

 

Chupado en ayunos

 

La piel anterior a los labios levantada por el colágeno de la boca y sus agujeros de aire frío, camiseta, polar meado y los huevos como trombos por la luz cálida. Tengo papel grand, me voy a armar con tabaco unos palitos pegajosos, se me acabó el porro, ¿quién tecleará aquí? Quien escribiría si no estuviera totalmente pasteado y fumando porro. Mañana todavía es feriado, ¿podré pasar el día? Es el último del mes, si aguanto un día más viene el chocolate del porro y las automáticas afganas de banana en el baño. Me acostaré muy tarde y antes de amanecer me empastillaré con plomo, dormiré hasta la noche, esperaré el chocolate distrayendo las horas de máxima necesidad. El porro del Riojano Eyelit es mi plata y la afgana de banana mi oro. Androide gancho en el pingajo fofo del cerebro, pus, o fofo porro de escribir ¡grotesco, groteesco! y tantear con pintines de cucharitas de oler pedo y un pueblo azul naif, sin recurrir a estar tecleando como Terminator, no, hay viento, biología, inocencia y frazadas marciales.

 

pronto estaré en la vía

podré ver venir el tren

desde lejos, acostado,

cómodo

llevaré la almohada,

mi frufrú

y los auriculares

para que no me espante el ruido

y me pase por arriba

sin despertarme

 

 

Ibisca, mi afgana de banana,

y Celeste, blue cindy

solo con ellas puedo alternar

y fumar y fumar

que la vida es sueño

 

 

2/4

 

Me despierta el grito del sodero. Hago un mate. 19 grados centígrados, hay luz, pocas nubes pero se va poblando de algodonozas grandes con puntas grises sobre la casa. Camiones, gente que trabaja. Araña el vidrio El Chino y lo entro.

 

 

3/4

 

Encuentro Winesburg, Ohio, de Sherwood Anderson.