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8.8.16

Cuestionario Marcel Proust a Gonzalo León



¿Cuál es el colmo de la miseria?
Siempre le he tenido un miedo inconmensurable a la pobreza. Ha sido un miedo cotidiano, que surge especialmente los finales de mes o ante un imprevisto. Creo que la miseria es un estadio más allá de la pobreza, así que no puedo imaginar el colmo de la miseria y a decir verdad no quiero pensarlo mucho.

¿Qué virtud valora más en las personas?
La pasión, en todo: en el amor, en el sexo, en la literatura, en fin en lo que hacen sin importar lo que hagan. Para mí pasión y cálculo es un eje donde nos movemos. A mayor pasión, cero cálculo. De ahí mi temor a la miseria; me hace pensar con cálculo y me saca de lo que hago.

¿Qué es lo que más le gusta hacer?
Lo que más me gusta es leer y tener sexo, aunque creo que en el último tiempo la lectura ha sublimado al sexo.
¿Dónde querría usted vivir?
En un PH.

¿Cuál es su ideal de la felicidad terrestre?
No creo en la felicidad terrestre ni extraterrestre.

¿Con qué errores tiene la mayor indulgencia?
Con ninguno. Tiendo a reparar en ellos, la diferencia es que algunos los pienso y no los manifiesto.

¿Cuáles son los héroes de novela que prefiere?
El perdedor siempre ha sido un héroe que me ha llamado la atención, quizá porque perder ha sido algo a lo que uno se acostumbra. Perder a un ser querido es inevitable, pero también perder oportunidades, amigos, fiestas, amores, la excepción es ganar. Pero la épica es luchar aun sabiendo que vas a perder.

¿Cuál es su personaje favorito de ficción?
No lo tengo muy claro ahora. Pero pongamos que son dos: El lazarillo de Tormes e Ignatius de La conjura de los necios.

¿Su pintor favorito?
En mi primera adolescencia me impresionó mucho Kandinsky, de hecho intenté hacer un cuadro como los que él hacía, lleno de colores, pero al mezclar tantos colores lentamente fue apareciendo el negro. Cuando le mostré el ejercicio al profesor me explicó que el negro era la mezcla de todos los colores. Durante mi segunda adolescencia me gustó mucho Paul Klee y Umberto Boccioni, el pintor futurista italiano que murió en la primera guerra mundial, luego me interesó Caravaggio, otro italiano. Más tarde Goya. Lo que quiero decir es que siempre me ha gustado más la pintura que las instalaciones. Y no soy un experto en arte, aclaro.

¿Su músico favorito?
Soy negado para la música. Carezco por completo de oído musical, quizá por eso no sé bailar.

¿Su cualidad preferida de los hombres?
La franqueza.

¿Su cualidad preferida de las mujeres?
La franqueza.

¿Su virtud preferida?
La franqueza.
¿Cuál es su ocupación preferida?
Leer, aunque si el sexo fuera una ocupación la diría también.
¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?
Ya dije que la felicidad no existe.

¿Cuál es su miedo más grande?
Tengo tantos miedos que me resulta difícil catalogarlos. Siento miedo a la pobreza, a la muerte, a viajar en avión, a las alturas, a veces a los ascensores, sufro mucho cuando me encuentro con un pitbull en la calle, de hecho tiendo a cruzar. Pero también le tengo miedo a las enfermedades raras, quizá por eso ahora estoy leyendo Las aflicciones, del indio Vikram Paralkar, que es una novela sobre enfermedades inventadas.

¿Cuál es el rasgo que más deplora de usted mismo?
La indecisión.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?
Aún lo estoy esperando.

¿Cuál considera que es actualmente la virtud más sobrevalorada?
La astucia.

¿Qué es lo que más le disgusta de su apariencia?
Me gustaría cambiar de gafas.

¿Cuáles son las palabras que más usa?
Cuánto vale, cachai, genial, hola, nos vemos

¿Qué es de lo que más se arrepiente?
Quizá de haber sido un mejor hijo con mi madre. O haberle hecho saber lo mucho que la quería.

¿El rasgo principal de su carácter?
El mal carácter.

¿Cuál sería su mayor desgracia?
Caerme en skate.

¿Su principal defecto?
La franqueza.

¿Eso que querría ser?
Bailarín.

¿El color que prefiere?
El color semáforo, me gusta el verde, el amarillo y el rojo.

¿La flor que más le gusta?
Gladiolos.

¿El ave que prefiere?
Los buitres siempre me han llamado la atención.

¿Sus héroes en la vida real?
Mi abuelo, mi vieja, el profe de castellano.

¿Sus heroínas en la historia?
Mansawoman y Xena.

¿Sus nombres favoritos?
Edesur, Edelnor, Metrogas.

¿Dónde y cuándo es feliz?
En la cama con alguien.

¿Cuándo miente?
Cuando contesto entrevistas.

¿Cuál es su idea de la muerte?
El fin del juego donde después no hay nada.

¿Qué no perdonaría?
La falta de pasión.

¿Cuál considera que ha sido su mayor logro?
Estar vivo, pero eso no depende de mí, así que no es un logro mío. 

¿Para usted qué es un buen insulto?
No creo en los insultos.

¿Cuál es su idea de la fidelidad?
Absoluta.

¿El hecho militar que más admira?
Vanguardia.

¿La reforma que más admira?
La Contrarreforma.

¿El don de la naturaleza que quisiera tener?
Cambiar de color como los camaleones.

¿Cómo le gustaría morir?
No me gustaría morir, pero al parecer no hay más remedio.

¿Estado presente de su espíritu?
En estado de mantención.

¿Cuál es su frase preferida?
No estamos solos, estamos mal acompañados.


3.10.15

La vidente trans, por Gonzalo León


Entre 2004 y 2010 escribí crónicas en la edición del domingo del diario La Nación de Chile, que trabajan un yo narrativo fuerte, un tono que hoy considero extraño. En 2006 apareció un primer compendio de ellas con el título de Punga. En 2010, luego de nueve meses en el gobierno, el ex Presidente Piñera cerró el diario en su edición de papel, y más tarde se borró el archivo digital, por lo que de estas crónicas no quedaron rastros en la red. Quizá ése sea uno de los aspectos que hacen que aparezcan como inéditas, nuevas incluso para mí. Las que aparecen aquí son, salvo dos o tres, del 2008, año en que muere mi madre en la ciudad de Viña del Mar, mientras yo pasaba unos días en Buenos Aires. Intentando hacer una primigenia selección de este volumen me fui dando cuenta de que casi todas las que antologaba eran de ese año, decidí entonces que ése sería el criterio, pensando que la muerte de mi madre había sido lo suficientemente importante como para eso.



LA VIDENTE TRANS

Imaginemos a un joven que dice ver a la Virgen en un cerro, en plena dictadura, y a cientos de miles de personas que lo siguieron. Pensemos en el mismo joven años más tarde creando una secta y diseñando un uniforme para ella, y a unos viejitos transformándose en sus fieles seguidores. Volvamos a ver al mismo joven intentando mimetizarse con la figura de la Virgen, cambiándose de sexo, y su posterior muerte a causa de cirrosis. Bueno, este podría ser el resumen de la vida de Miguel Ángel Poblete o Karole Romanoff.
Intentemos mejor otro comienzo: “La realidad es la única película que nos quita el sueño / Las apariciones de la Virgen serán irreales no así la aparición de / los agentes de la realidad / Ellos son los únicos autores terribles Ellos son los únicos / sádicos cineastas”. Así se refería Enrique Lihn en su libro homónimo a la aparición de la Virgen. Y esto, o la creencia de que las apariciones en el cerro Membrillo de Peñablanca fue un montaje de la dictadura, es lo que incomoda a los seguidores de Miguel Ángel o Karole, congregados en los Apóstoles de los Últimos Tiempos International, una secta católica con presencia en Estados Unidos, Panamá, Bolivia y Argentina. O al menos eso cuentan sus seguidores que se encuentran congregados cual hormiguitas en uno de los accesos del Cementerio General. Todos ellos, o sea hombres y mujeres, lucen impecables uniformes: chaqueta lila, pantalón negro con una línea al tono y zapatos negros.
Muchos de los presentes desconfían de la prensa, y yo les encuentro razón. Me fijo en sus insignias, en lo de Apóstoles de los Últimos Tiempos International, y pienso que lo de “últimos tiempos” está bien puesto porque estos vejetes en cualquier momento se mueren. De hecho tengo miedo de que a alguno le de un ataque o algo parecido. Luego de varios minutos, por fin alguien me explica qué es esto de los Apóstoles de los…
—Somos una agrupación religiosa que cree en Cristo y la Virgen.
—Sí, pero no somos satánicos —interrumpe una mujer—. Somos católicos, pobres y honrados.
           

Después de que a las 4:04 de la tarde arribara al Cementerio General el cuerpo de Karole Trans en una camioneta de Funeraria Villa Alemana, los vejetes de lila caminan detrás del féretro cantando, incluso en latín. El ataúd café claro se instala en el velatorio de la capilla del cementerio y sin previo aviso todos los vejetes ingresan y se quedan ahí cantando y rezando, apretujados.
Afuera los ojos me lloran producto de la alergia que no me ha dejado tranquilo en más de dos semanas. Afuera un funcionario del cementerio le exige a la segunda en jerarquía de la secta y pariente del senador Eduardo Frei Ruiz-Tagle, María Isabel Albónico Kaulen, que le pague noventa mil pesos.
—Si quieren, me pagan mañana —dice el funcionario, pero Isabel, como es conocida dentro de la secta, le responde que no va a venir especialmente a pagar mañana—. ¿Hasta cuándo se quedan? —interroga el funcionario.
Al final un hombre que acompaña a Isabel le pasa un cheque por cuatrocientos mil pesos. Luego Isabel regresa a la capilla para poner orden, cuando las personas vestidas de civil entran:
—Hagamos una sola fila y den la vuelta por detrás del féretro.
            Como una señora se quedó afuera, le pregunto si conoció a Karole.
—No, yo vengo acompañando a alguien —contesta señalando a Gladys—. Converse con ella.
La señora le toca el hombro a Gladys, me presento y le consulto por las principales características de Karole.
—Mire, ella era una persona muy normal y muy cariñosa y bondadosa —responde, y yo me detengo a pensar en el significado que tiene para ella la normalidad.
—¿Vio a la Virgen alguna vez? —pregunto.
—Creo que sí. Yo fui a Peñablanca por la vidente, pero estando allá, sentí el olor a incienso y a rosas, aunque sería importante que los periodistas dijeran la verdad.
Difícil, pienso yo. La verdad es importante en las religiones, pero no en el periodismo.
Pero volvamos a los miembros de la secta, en donde hay un tres o cuatro albinos, y también Lily, a quien le cuento que el domingo pasado estuve en la procesión de la Virgen del Carmen. Ella asiente con la cabeza, y yo aprovecho para preguntarle si cree o no que haya sido coincidencia que la vidente haya muerto un día antes del día de la Reina de Chile.
—Yo creo que nuestra madre así lo quiso y la vino a buscar —asegura—. Pero aquí le quiero decir una cosa: la prensa se fijó en el instrumento y no en el mensaje. ¿Cómo haya sido el instrumento? Eso no importa. Pero además la televisión se centró en el cuerpo de Karole y en todos los cuerpos de esas señoritas llenos de silicona, cuando lo verdaderamente importante es el alma.
Enseguida nombra otras apariciones: Fátima, la del Indio Diego.
—En todas estas apariciones el Señor jamás ha escogido a un médico o a un científico. La Virgen dijo a través de Karole “yo soy la Inmaculada Concepción”. Karole no tenía conocimientos para decir esa verdad, pero la dijo y cuando era una niña. Entonces es cierto, y debemos darle las gracias por habernos entregado el mensaje.
Guillermina, la compañera que tiene a su lado, no logra contenerse y se queja por los excesos que ha denunciado la prensa sobre la vida de Karole.
—¡Y qué tanto escándalo por tomarse sus cervezas! —exclama al cielo—. Mire, ella tenía que vivir en el mundo, y el mundo lamentablemente hoy es alcoholismo y drogadicción. Además, recuerde que Jesús también fue perseguido. Si hasta ese tal Leonardo da Vinci dijo que había tenido algo con María Magdalena.
Intento corregir a Guillermina y decirle que Da Vinci jamás dijo eso de Jesús y que fue Dan Brown el culpable de tamaña barbaridad, pero me abstengo.
Hoy el día está cubierto y desde el cielo caen algunas gotas, que algunos miembros de Apóstoles de… interpretan como lágrimas de “nuestra Señora”. En pocos minutos comenzará el responso; sin embargo, como ayer quedé con la duda sobre a qué se refiere el término “International” en el nombre de la secta, abordo a Elizabeth, quien responde que para reforzar el carácter internacional, muchos rezan en un idioma distinto al castellano.
—Por ejemplo mi hijo de veintiún años reza en ruso —agrega.
Más tarde me enteraré que Karole Trans, como estímulo, nombró embajadores de países de los Apóstoles… para que difundieran el mensaje de la Virgen por todo el mundo. Un señor canoso, sin ir más lejos, es el embajador de Albania, otra mujer es la de Bostwana, una más allá la de Canadá.
Son cerca de las 11:30 cuando María Isabel Albónico Kaulen se acerca y me dice que están muy felices por cómo Chilevisión Noticias se refirió al velatorio.
—Así es que por favor no me pongan mal, porque tengo suficiente con que mi hijo del medio se avergüence de mí.
—Antes que se entre a la capilla, ¿es verdad que le cortaste las venas a Karole después de muerta?
La mujer suspira y, con una sonrisa de sacerdotisa, dice que ella se lo pidió. Isabel ingresa a la capilla y pronto las personas que han ido llenando el cuadernito de condolencias la imitan. Cuando el ataúd es introducido a la capilla, Hoppe me dice al oído:
—Me gustaría que contaras esto de manera muy positiva.
Quedo mirándolo fijamente a los ojos.
—Te imagináis si todo lo que dicen estas viejas llegara a ser cierto. Bueno, yo voy a entrar, ¿y tú?
Yo me quedo husmeando en el cuadernito de condolencias: “Karole deseo de yo y esposa Ana María Munita que alcances la gloria celestial muy luego” y “Espero que gracias a tu bondad y amor encuentres junto al Manolo la alegría que solían tener junto a nosotros”. Intento imaginarme quién cresta es el Manolo: un pololo, un perrito, un gatito...
Ingreso a la capilla y observo al cura Leoncio Moreno en plena misa: gesticulando con los brazos frenéticamente, motivando a los vejetes de Apóstoles de los Últimos Tiempos a participar activamente. Parece un miembro más de la secta. Algunos de estos vejetes lucen pañuelos sobre sus cabezas: negros, blancos, con puntitos. Una mujer registra todo en una cámara digital y otras tantas con fotografías.
La misa resulta bien solemne. De hecho, cuando el sacerdote lee el Evangelio, elige la parte en que Jesús está en la cruz y el de la izquierda o derecha le dice algo así como si eres realmente el hijo de Dios, por qué no te salvas. Da la sensación de que el cura acaba de comparar a Jesús con Karole Trans. Luego, pasa la Biblia abierta por el féretro y ordena tomar asiento.
La misa termina con un solo conflicto: cuando una señora se pone a leer algo, en vez de tratar a Karole como “hermana”, lo hace en masculino, lo que hace que Mónica, una mujer vestida con un abrigo de cuero negro largo, la interrumpa con un “amén”. Pero la señora insiste y vuelve a equivocarse, y Mónica repite “amén, amén”, con lo que toda la concurrencia detiene a la señora, que después se disculpará ante el sacerdote. Mónica, al parecer, junto a Isabel son dos de las jerarquías más altas de Apóstoles...
El féretro es trasladado por las calles del Cementerio hasta la tumba donde descansará Miguel Ángel, Karole Trans o Ángel Karole. Me fijo en la tumba, que es profunda y espaciosa, como para varios miembros de la secta, y resulta que tiene el nombre de Miguel Lastra, un hombre que murió un año después del Mundial de Fútbol de Chile 1962.
Antes de introducir el ataúd en la tumba, algunos se despiden a viva voz, otros lloran, y yo aprovecho para recordar nuevamente el libro de Enrique Lihn y ese pasaje que dice: “Ave Purísima / Líbranos de tus falsas apariciones / No hagan de tu nombre contraseña / Ni de tu tronco, leña los irreconocibles”.

1/10/2008