Mientras más chimpancé es la gente, más ruido hace.
Juan Abreu
Sin noticias de Boca, sin
información de fútbol, el boliche cerrado. Mi hermano manda videos del Chelsea
contra el City. Batistuta era mejor que Erling. En fútbol nada me asombra, todo
es muy obvio y bobo.
Nos visitan mis hermanas
con sus familias, mi hermana mayor con su marido y sus hijos, y la menor con su
hijo.
Fumar faso de transa en casa de los padres no
va más, mejor bien lejos de todo, en la verde llanura, con la computadora y la
casa fresca, el techo alto.
La voz de mi cuñado traspasa el frágil volumen
de los ambientes de ladrillo hueco. Es y se hace todo el tiempo el boludo,
transpone su pelotudeo con gracia y hace buenos asados, debo respetar a todos
los invitados de la casa. Tendría que haberle dicho que por favor se vaya a
hablar por teléfono a otro lado. Escucharlo me da cáncer.
Jueves 1 de enero. Anoche
mezclé vino rosado con cerveza y me tuve que meter en la ducha y tomarme un
Paracetamol más las pastillas para dormir, me dio el amarillo por mezclar un vino rosado berreta. Hoy primero de
enero, diez grados de temperatura menos, se puede estar.
Viernes 2 de enero. Madrugada.
Hace un rato el menor de mis sobrinos se encerró en el cuarto y empezó a chasquear
la puerta hasta que se trabó con él adentro y tardaron un rato en abrirla, me
quedo en el molde porque estoy con el hombro y la rodilla cagados, más la
obesidad. Lo sacaría de esta casa de los pendejos del orto a mi cuñado, saca lo
peor de mí. Estoy en el cuarto al lado escribiendo y me aturden. Siento que
algo pasa cuando termino una oración, no quiero fumar más porro, me droga
escribir. Pero puse a germinar una Jack Herer.
En realidad ya no puedo
plantar más porque la casa está en venta y la tipa de la inmobiliaria se
quejaría. El suizo tiene queso, frutilla y choco. No son buenas para escribir,
para escribir eran buenas algunas de las semillas sativas que venían con el
prensado. Dani me dijo que el porro me ayude a cagar puede ser la adicción, que
simplemente se me afloja el ojete por la droga.
Estoy endeudado con el
banco por los regalos navideños. Trataré de seguir con la librería en las redes
cuando comience el año. Suena un teléfono en la casa de al lado. Me voy a
dormir.
Sábado 3 de enero. Todos
se fueron a cortar el pelo y yo falté por dormir, lo tengo muy largo. Voy al
cajón de la tijera y me lo rebajo mirando el espejo del baño.
Estoy harto de los
doblajes mejicanos por todos lados. No los soporto. No tolero el español
latino. Hay publicidades de evangelistas y musulmanes en el Facebook. El
Facebook y el Twitter son basura. La vida es muy corta para estar chupado por
las redes sociales.
Deponen a Maduro al fin,
se lo llevan en barco para juzgarlo en New York. En la conferencia de prensa en
Mar-a-Lago Trump dice que gobernarán ellos porque no confían en nadie, que
Delcy Rodríguez estuvo de acuerdo bajo amenaza de un segundo ataque. La
transición tomará un tiempo antes de procurar candidatos confiables, parece.
También dijo que repondrán toda la infraestructura para sacar petróleo que
estaba inutilizada, y las empresas volverán y recuperarán las ganancias
expropiadas por Chávez, que los venezolanos recuperarán su país en paz y que
serán ricos. Que es inconcebible lo que les ha ocurrido a los venezolanos. También
dijo por segunda vez que Petro debería cuidar su culo porque saben que los
colombianos envían cocaína a Estados Unidos. Y lo de Groenlandia. Dinamarca ya
desembarcó tropas. No hay chance en Venezuela si la policía y los servicios y
los colectivos armados no son dados de baja. Lo mismo pasó en Argentina con la
policía, la triple A y el ejército, tardó una generación, el policía que me
detuvo en mi última internación lo hizo con una dulzura muy civilizada.
Mi cuñado hizo un asado
espectacular, pero sirviendo a punta de cuchillo. No pude brindar por la
deposición de Maduro con papá, para no incomodar a mi hermana comunista.
Lunes 5 de enero. Vino
Matías y fumamos una Champaña colombiana de Black Tuna, un poco pesado el faso
con este calor, ya no estoy para esto. El mundo se vuelve bastante pelotudo y
todo me irrita, pero por ahora, si no molesto, quiero vivir, la muerte no es un
consuelo debido al porro, que me sube la autoestima. No tengo más fuerza, tengo
pesadillas malditas, quebrantos nerviosos, falta de salud, de dinero, de amor.
Cuarenta kilos de sobrepeso, calor, ladrillos huecos en verano y techo de
chapa, piscina de agua turbia, meada, pero la ventisca nocturna se mece suavemente
sobre mí.
La Jack Herer me da
energía. La energía que necesito para salir a buscar los libros, por ejemplo. ¿Quedó
viejo Reinaldo Arenas, más viejo que Pedro Lemebel o Roberto Bolaño? Compré Antes que Anochezca y Viaje a La Habana para una clienta.
Tengo que buscarlos a mediodía por Callao y Corrientes.
La Champaña me dio
paranoia, y tenía hongos. No confíes en nadie, planta tu propio porro, no te
fíes de un transa, fíate de los buenos cultivadores. Híbrida la Blueberry con
la White Widow, estabilízala, fuma cuatro pitadas de Cinderella o Jack Herer,
mejora tu ánimo en este mundo de mierda. O fuma CBD para aguantar el cuerpo
esclavo.
Veo en los reels a mi
hermano en una peluquería de Londres, junto a un Hash Bar.
Martes 6 de enero. Mi
vieja se queja porque dejé de tomar la Pregabalina. Para ella estoy en riesgo.
Me amenaza. Llamo a la clínica para avisarle a la psiquiatra pero no me atiende
nadie. Mando un mail y me duermo. Cancelé los libros de Arenas y le compré uno
a mi hermana de terapia con aceites. Se lo había prometido.
Mezclé Schweppes de
pomelo con té de Ibiscus y me dio diarrea. Me pasaron el flyer de un transa que
vende Kosher Kush, la original de DNA Genetics. Tiene la Chocolate Fondue
también, que es Chocolope con Exodus Cheese. Tiene buena puntuación en Leafly.
La Kosher es un clásico.
Miércoles 7 de enero. Hace
dos días que no veo a mi cuñado, el otro día que fumé la Champaña me dieron fantasías
de acuchillarlo, por suerte fumé pocas pitadas y no dije nada, pero luché con
mis instintos de mandarlo a la mierda. El té frío de Ibiscus me relaja, hoy
dormí ligeramente las pesadas horas de la tarde sin ruidos. Mi hermana menor y
el hijo no hacen ruido. Ahora está cocinando unas nuggets.
Vinieron todos y están
mirando El señor de los anillos.
El Ibiscus o Flor de
Jamaica cuesta veinte lucas el kilo.
Puse la Jack en una
botella de Coca-Cola grande.
Miércoles 21 de enero.
Dos semanas enteras sin computadora fumando la kosher kush y la chocolate
fondue: La kosher buena, no da euforia, no es demasiado estimulante, pero te
hace toser como la puta madre, apenas la podía pasar. La choco fondue un sorete
con mucho olor que alertó a mis parientes, pero nada del otro mundo. Me gustan
las índicas porque son narcóticas y no dan euforia, son calmantes, hay sativas
sin euforia pero no son buenas para escribir a como yo estaba acostumbrado,
pero me estuve releyendo y soy un embole, y todo lo que escribí en el cuaderno
es una bosta. La que me gusta es la Jack x Blueberry y la White Widow x
Blueberry, la Cinderella 99’. Extraño los fasitos que me daban las plantas de
mi terraza.
Hice unos poemas que paso
a transcribir.
La bocina de chata del delta
Y el tren zumba
Los niños juegan a los dados
El cerco auditivo de los grillos
Y unos nidos intranquilos
La paz finalmente
En el ocaso de la pradera
Con las primeras estrellas
Rezar, dormir, el viento.
Lo demás es una pesadilla
De joven había que huir de los padres
A la madurez las cotorras huyen
Y las reuniones sin fumar
Callan todos y sopla el viento
criollo
Y los tufos del viento norte
Se guardan en los cajones
Lo sabes aguardando la temperatura
del mate
Los pájaros son
los primeros que callan
en el viento norte
que atiza las casas
de ladrillo hueco
La mucama nueva se negó a limpiar mi
cuarto y mamá le dijo que no venga más, después fuimos a la psiquiatra, mamá
fue a pedir que me internen para poder irse de vacaciones, con el pretexto de
que estaba fumando marihuana. Le expliqué que es una índica que me ayuda a la
mañana con la resaca medicamentosa y además le dije que saqué la Pregabalina
porque me mareaba y perdía el sentido, además me subía la presión, me la
cambiaron por Rivotril. Me mandaron a hacerme análisis porque la Risperidona me
puede cambiar el metabolismo y subirme la glucemia, que siempre estuvo normal.
Lo que me da alto siempre son los triglicéridos.
El rigor de fumar porro todo el
tiempo no es para mí. No sé para qué me metí en esto. Ahora no tengo Serotonina
y tengo mucha hambre. Las piernas pesadas. Sin fuerza.
Viernes 23 de enero. Estoy leyendo las Memorias errantes de Adolfo de Obieta. Si leo de noche con las
pastillas, al día siguiente me queda un recuerdo borroso.
Volvió mi cuñado y vino
mi cuñada con sobrino, la pileta es un griterío, mis viejos duermen con el
aire, yo acá arriba cagándome de calor. No tengo fuerza. Le conté a mi hermana
de cuando lo vi a Ray Bradbury en la feria del libro, estaba solo esperando que
alguien viniera a que le firme un autógrafo y no había nadie con él, lo pude
observar perfectamente pero no me animé a hablarle, era enorme, con el pelo
blanco y anteojos, la cara grande rosada, con una camisa de jean y caquis. Era
un típico yanqui blanco de los de antes, que se están extinguiendo, como los
italianos de acá, llamados gringos, o polacos en el interior.
Lo de Macedonio, un
escritor metafísico de hace cien años, que cuidaba del cuerpo, parecen buenos
sus hábitos de comida, dormir mucho, pero fumaba, le escribe a Ramón Gómez de
la Serna que lo compren con cigarrillos. El papá de Borges lo llamaba Macedonio
Farniente.
Quisiera no tomar más
pastillas. Pero me da dolor de pecho a la noche si no las tomo. Oh, una mujer
nueva en mi vida, libros y libros para vender, tomarme el bondi al centro.
Ganarme un loto, recuperar la alegría, qué imposible todo. Solo pueden contentarme
la Jack Herer y la Cinderella 99’ sin este calor ni las visitas. La verdad es
que la venta de libros cayó con la última recesión de Macri y no se recuperó,
después vino la pandemia y la mala fama de Scardanelli Libros por poner cosas
de la Virgen de la Salette.
Sábado 24 de enero. Se
fueron las visitas. Todo está tranquilo. No me pude despedir de ellos porque
estaba dormido. El chiquito se ponía a gritar en la escalera, a cantar en la
mesa, y yo no podía estar en ningún lugar, los ruidos me hacen salir de la piel
como un loco. Se fueron silenciosamente. Mi cuñado me dejó el Esquilo y el
Sherwood Anderson que le había dado. Todo está en paz. Me hice un mate, regué
mi plantita, está nublado.
El Intel i5 que me
pusieron es del año 2013, y un motherboard Asus que se tilda. Doscientas lucas
el arreglo.
Lo del cuaderno que
escribí fumado es todo una porquería. No tuve tranquilidad en ningún momento
durante el mes pasado. Me la había agarrado con los hijos de puta balzacianos.
Odio a Balzac, a Flaubert y a los pelotudos que los leen y que los traducen.
Domingo 25 de enero.
Matías estaba en su casa y tosió y se cayó al piso por su bloqueo en la columna.
No sabe cómo hizo para abrirle la puerta a la ambulancia. Se cagó la columna
andando unos metros en skate y se fue a la mierda, tenía cuarenta años, ya casi
diez con este asunto. Toma Tramadol y labura todo el día. Yo tengo miedo de
irme a la mierda en la ducha, no tengo buena estabilidad con esta gordura.
No quiero escribir así.