1.6.26

Hojas caídas, por Santiago Armando

 

 

Condeno todos los códigos de expresión y defiendo la ofensa por su valor intrínseco, como herramienta de ataque contra la opinión recibida y las presunciones no cuestionadas. Mis héroes son los libertinos de la Ilustración y los estetas de la decadencia del siglo XIX.

 Camille Paglia

 

La dicha de fumar índica, trae suerte, el porro bueno trae suerte me parece, puedo escribir en silencio, qué suerte, mis viejos descansan. Tanto laburo para un cómic. Me gusta la fotografía del cómic, el ojo, la perfección del Wassilly Kandinsky en el josecito con sombrerito. Me gustan las historias distorsionadas del movimiento y el ojo que hace  Gabino Calónico. 

Sueño que me entra un dedo mayor de Jorge Asís mientras me hago un pajita y despierto, y eran todos los protegidos del visir llamado Asís, hacedor de ojetes de estancieras, según decía en Diario del acostado, que no pude avanzar. Hay varios que no me gustan como se expresan, Piglia y Jorge Asís, también Saer, odiosos, ni hablar David Viñas, y Fogwill, me caen mal. Nadie inventa ni ve nada mientras corto el papel higiénico: coman manzana dorada: culito de estaciera y bigote atusado plateado en la tele.

 

La hinchazón de ego

Las autóctonas no tropicales no producen hinchazón de ego, las del Pamir tampoco, solo es una hierbita de pastoreo de cabras en los riscos, acá tengo mi camita que voy a reposar, la Blue Dream me abombó, si es que es eso lo que me dio el transa. No me gusta pasar de 15% de THC. En los confines de Google el perrito ya no ladra: nunca más estaré junto a mamá haciendo charas en Nepal o engañándo perritos con Mendicrim. Mis padres se contagiaron la gripe y yo estaba acá con mi fumeta, y me dijo Galkin, primero se va a morir tu viejo, después tu vieja, y después vos. Pero ya se fueron a laburar y tengo que abrirle a los albañiles. La muerte llega siempre justa por un lado ciego. Tengo un tecladito esmirriado, nada de espacio más que las teclas, seis lucas el tecladito, casi cuatro dólar, en él caen las cenizas que limpia la empleada una vez por semana, las teclas se van atascando, se escucha el ruido, crac-crac, y empiezo a escribir y se lubrica cuando voy arrancando, con el sudor de las manos. Hay cosas que si estoy conectado escribiendo, la web no quiere que salgan y me manda un virus o corta la electricidad del barrio cuando doy Enter. En el exacto momento de dar Enter todo queda en la oscuridad. En el Twitter me cortan y me testean con unas figuras, cuando ganó Milei me expulsaron hasta hace un año, justo cuando salí de la O’Gorman.

No he conocido a nadie tan notable como para prepararme leyendo diarios y biografías como hago, obras periodísticas detallistas y biógrafos ilustres. Una vez el dueño del bar de mi barrio me pidió que escriba su vida de amante, un petiso panzón de Prefectura, embarazador de paraguayas. Me contó una historia de cómo una pendeja le dio bola por la guita y se la llevó a un telo caro del que estaba orgulloso de ir, después le manejaría la caja del bar con el cochecito y la cría hasta fundirlo, prometía puchos gratis, en esa época había unos Philip Morris mentolados de caja negra que me encantaban, hasta que me di cuenta de que el mentolado era de amoníaco. Me fiaba, le debía como seis o siete paquetes. Recién compré unas semillas regulares interesantes.

Ayer fui al velorio de la madre de un amigo de la niñez que sigue ligado a mí porque es amigo de mi hermano. La conocía perfectamente, le pusieron un desavillé blanco con el escote bastante descubierto que mostraba la coagulación de la sangre, tenía un crucifijo enorme en el pecho y claveles blancos entre las manos, peinada hacia atrás, cáncer, estaba raquítica pero losana, fumaba sin parar, setenta y un años. Me recibió en su casa en el año 2000 durante tres meses cuando me echaron de casa, antes de mi primera internación. Una vez se ofendió porque le hablé de la marihuana y me acusó de querer engancharla. Me tuve que ir de esa casa porque en un asado discutí con su hermano y mi supuestamente amigo me echó amenazando con soltarme al dogo que tenía agarrado de la correa. Me fui a lo de mi abuela que me echó a la semana y estuve salteando como tres meses más en la calle y otras casas hasta que fui a la psicóloga y le dije que hable con mi viejo para que me interne porque pensé que la prepaga me daría alojamiento en un psiquiátrico, mentí con los síntomas del diagnóstico y me dieron un martillazo con Rohypnol y otras y se me olvidaban la visitas anteriores, los puchos que me traía eran escasos. En el salón del psiquiátrico vi el ataque a las torres gemelas. El psiquiatra que me entrevistó me preguntó cuántas voces escuchaba, y si esas voces hablaban con otras voces, trastorno psicótico transitorio fue según el Borda donde después hice hospital de día, pero solo era falta de cama, casi no podía sostenerme en pie. La primera noche me pusieron en la habitación con un viejo obeso con ojos verdes de fanático que de noche gritaba “¡Ahí viene el nueve bocas!” hasta que se lo llevaron y vino un excombatiente roto, César, había secuestrado un vuelo a Bariloche para hacerlo aterrizar en Malvinas, “para ser embajador de los vivos o de los muertos, no sé”. Después el año de hospital de día en el actualmente cada vez más tétrico Borda. Las pasantes estaban una mejor que la otra, las pasantes de ahora no estudian y van a hacer josecito con sombrerito, sin dientes, rollingas paqueras de pelo naranja. Había una colorada que me vino hablar de lo bien que me había dado un test que me hicieron y yo me quede mirándola sin poder hablar. Me pasó lo mismo en Chile con una canadiense, no puedo contestar cuando me hablan mujeres demasiado hermosas, generalmente asiento con un gesto y prefiero que se vayan rápido.

Hoy es primero de mayo, detesto el día del trabajador. Nunca he sabido emplearme.

A casi todos los locos los descartan y olvidan en un hospital con motivos equivocados y mentirosos, no toleran sus rutinas exóticas ni su sufrimiento, mis hermanos me clavan el visto cuando pido ayuda, pero después los ayudo yo, siempre quiero lo mejor para ellos pero les traigo mala suerte, mi propio viejo me dice que soy un hijo de puta y me encierran en connivencia con cualquier psiquiatra corrupto cuando me canso de que me levanten la voz y no poder contestar, algo que me da mucho dolor de cabeza y tristeza embotada. Porque la psiquiatría es una seudociencia corrupta. Hay que ir a un buen neurólogo, llegado el caso, que tienen más sabiduría.

Mi viejo parece un tachero con la tele todo el día, la tele y la radio en el auto y en casa, en las redes con la política. Igualito. El auto y la oficina te hacen crecer el culo, y los medios de comunicación te moldean como a un típico tachero. Yo no puedo hablar de política con cualquiera, no puedo hablar con nadie de las cosas innombrables que hacen los seres humanos, trato de poner todo por escrito. En el velorio de esta mujer me preguntaban qué estaba haciendo, siempre los mismos chacales, les recuerdo que me dedico a leer y escribir mis mierdas como siempre, y repreguntan ¿y cómo te va con eso? Bien, bien... y se van.

Cobro el ocho, doce días más, aguanto bastante bien, pero me prendo un porro atrás de otro y se me acaba enseguida. Me pido la Bubblegum y acá no se dan cuenta de su efecto y su olor, ni yo tampoco casi, es un alivio, ningún problema de hinchazón de ego por THC con la Bubblegum, lindo mambo de la cabeza y me siento perfecto. Me la mandan desde Mendoza.

Puse unos brotes de semillas carísimas que no quise esperar a la temporada y se murieron ocho, es buen Feng Shui una planta en mi cuarto y me puedo concentrar y leer todo el día. Ahora puse tres Durban Poison.

Me tomé las pastillas de la tarde y se me fue el dolor en el pecho. Vi el partido y recalenté el agua. En abril la inflación llegó a 2,6% y van a pagar cinco lucas más.

Ayer la vecina salió a caminar encalzada y me hizo un saludo delicado con la mano, dejando ver la tanga alegre bajo la calza, flaquísima, el hijo hace boxeo con un profesor casi debajo de mi ventana y el pibe tira manos como una mariquita, no hace combinaciones ni bolsa, ya le habían puesto un profesor de guitarra unos meses y largó. Me acuerdo cuando mi hermana empezó a tomar clases de guitarra y al vuelo se metió en el conservatorio y después hizo dirección coral y orquestal, se recibió y se fue a vivir a Bella Vista donde al tiempo quedó viuda con una hija que no tenía ni dos meses y la nuera la echó de la casa que le había pagado y por confianzuda no le reclamó la escritura, se casó de vuelta, parió un hijo y se fue a vivir a Perú. Mi abuela le había comprado un piano que ahora está en lo de mi hermano todo desafinado.

Hay un pasaje de Pavese que dice que cuando te declarás rendido a una mujer, seguro te va a meter los cuernos. Pavese murió a los cuarenta y un años. Fumar al amanecer para la resaca de las pastillas. Estoy en un período de misoginia. Bloqueé a mi cuñada del Instagram porque satura con sus historias. Su escuela de danzas y sus filmaciones bailando dan vergüenza ajena. No tiene físico de bailarina para nada, tiene físico de abogada petisa y gordita. Una vez un psicólogo me dijo que me gustaba y le perdí el respeto a su investidura, ¿cómo se le podría ocurrir semejante pelotudez? Mi hermano salió con mujeres hermosas pero se quedó con ella porque enseguida entendieron que juntos sus empresas serían exitosas.

Quinto aniversario de la muerte de mi hermano menor. Ni una nube, la luz da en las arbustivas que están altísimas, ni mamá ni el vecino quieren recortarlas, mejor para mí porque los pendejos no ven las plantas en la terraza, el otro vecino tampoco las ve porque la fila de laureles está por arriba de sus ventanas, salvo que se suban al techo.

Se fue el viento y aparecen los pájaros. El viento a veces trae voces de niños y mujeres que claman augurios del infierno. A veces solo es un acompañamiento suave y mecedor. El vecino taló un árbol justo en mi ventana que era muy compañero (ahí apareció como un rumor). Vivo junto a un campo del que me separa una fila de álamos a los que todavía no se les caen las hojas.

Acabo de soñar que Mónica Bellucci o Verónica (que son muy parecidas) era mi novia, yo me había mudado a San Isidro después de que Los Bifes Metaloides fuera un éxito. Mónica tendría veinticinco años y estábamos empezando una relación y todavía no cogíamos. Yo quería comprar las Diez novelas de Aira, y había comprado un compact con unas coplas homosexuales que había olvidado en el auto de un amigo del CASI, un Fálcon rural decrépito, llamado El Cataforesis, que sabía cómo abrirlo pero me cruzo a Mónica con un amigo y le quiero meter mano entre las medias negras y me dijo que no quería quedar mal con el chico de la librería. La librería estaba en la bajada de adoquines de Libertador.

Me desperté a las catorce horas. Otra vez subí de peso. Milanesas fritas a deshoras. Romina Tejerina ya tiene cuarenta y dos años, separada con un hijo, trabaja en la secretaría de turismo de la provincia. Gana quinientas lucas y paga trescientos de alquiler. Estuvo presa nueve años. Allí la llamaban “comeniños”.

Me fui a dar la inyección con mamá que maneja a los pedos, cuando estoy muy pasteado o con resaca no me importa, pero sin pastillas no confío en nadie al volante. Tuve que pedir que me lleven a la parada por la rodilla para ir a Capital a vender unos libros que se me juntaron, me dieron doce lucas, la malaria es total. No me tengo que deshacer de los libros de Léon Bloy. Me van quedando libros viejos que nadie quiere.

Con Matías hablamos de nuestros sueños felices con amigos y amores pasados y despertar a esta vida de mierda. No tengo fuerza, estas pastillas me dejan con cero actividad cerebral, lento, lerdo, no puedo hablar bien. Hay un par de psiquiatras que hacen terapias con enteógenos. Hay una que hace con macrodosis, cuesta cien dólares, hay documentos de universidades en la web que dicen que sirve para dejar el tabaco y hasta algunos que sirve para la esquizofrenia y estrés post-traumático. En la mesa de entradas del Borda dice que solo fui un trastorno psicótico transitorio. Fue mi vieja la que hacía el chamuyo de la esquizofrenia a los psiquiatras. Buenos Aires para mí siempre fue una mierda, aunque está buena para escribir, apacentarme al sol y dormir la siesta.

Hoy Visitantes. El mundial parece un refrito, todos prefieren este fútbol local. Mañana me tengo que despertar temprano para que me limpien el cuarto y Visitantes termina a las cinco am.

Echado en la cama leo a Leila Guerriero y todo es perfecto. Me bajé Frutos Extraños, y Plano Americano. Entrevista a Claudio Bertoni que dice que solo escribe para defenderse del mundo, y que, como yo, no quiere hacer nada, también lo dijo Paco de Lucía. Claudio Bertoni no ha trabajado ni un solo día de su vida. Mi papá jamás me mandó a trabajar, prefirió que estudie en la UBA, pero no dijo nada cuando dejé de cursar, le bastaba que lea libros. Pero sí me mandó al loquero por las peleas con mamá. Son días muy calmos desde que conseguí plantar los brotes de marihuana en el tacho junto a la ventana. Buen Feng Shui. Ya no deseo pensar ni escribir ni buscar infatigablemente la elevación con hongos psilocibios, mejor no ser devorado por entidades en viajes cósmicos, deseo preservarme en este estado. Pero. Mamá arruina siempre estos preciosos momentos llamándome a comer para gritarme por comerme un pedacito mínimo de queso que dijo que tenía guardado para unas berenjenas y ahora la cabeza me explota.

Esta temporada siguiente sembraré una Pineapple Express de Barney’s Farm, venden semillas sueltas y de a una en Del Plata Seeds, también tienen unas regulares muy interesantes y baratas. Quiero dos sativas y dos índicas.

Madrugada con mi listita de Spotify y el mate, sin puchos, hoy solo fumé un paquete, raro, estaría fumando ahora. Boca casi afuera de la Libertadores. En el libro de Leila Guerriero sobre escritores me crucé con Piglia y otra vez tuve que leer su odiosa manera de ser, siempre me deprime Piglia, después a la fantasmín de Hebe Uhart, la patética de Idea Villariño, la fragilidad extrema de Claudio Bertoni, Aurora Venturini me hace acordar a una de mis tías dementes. Todos unos aparatos insufribles. El más normal parece Fogwill, con una arteria de la pierna tapada que no se quería operar por miedo a perder las piernas, vivía para los hijos, arrepentido de tomar merca, pero no lo puedo leer. Hay mucho para leer y hay libros que faltan, y poca plata. Felipe Delgado, de Jaime Sáenz, me falta. Me acuerdo de cuando leía autores faltitos que despreciaban a los escritores profesionales. Los escritores profesionales son fuertes, sanos y triunfan y ganan dinero porque lo que les publican interesa y se vende. Ya quisiera yo tener fuerza para escribir una buena novela o por lo menos un buen cuento. Leila Guerriero hace unas fisionomías o perfiles por momentos fascinantes, deja hablar, desaparece y compagina todos los fragmentos intercalando partes más jugosas que le quedan bárbaras. Me parece una escritora decente. Y ahora me voy a meter en la cama, después de apagar la música, y voy a abrir el Opus Gelber con los otros anteojos. Lo dejo al rato, no me gusta ese personaje, lo voy a retomar cuando pueda. Tengo un recuerdo de la niñez de cuando me llevaron a verlo a los bosques de Palermo. Lo volví a ver hace unos años en San Martín de los Andes en una sala de la casa de la cultura, me acuerdo que terminó con puros fuegos artificiales de Chopin. Pero no me hizo nada.

La cultura norteamericana ya no me interesa en lo más mínimo.

Hoy evité a mamá todo el día, me duermo muy tarde y me levanto a las cuatro de la tarde para que, en parte, no me moleste. Con papá podemos hablar de fútbol. Matías es de River y se fue a dormir temprano extenuado por el partido. Escuché a Ducatenzeiler pero se enfoca en el tema de las dirigencias corruptas y las operaciones de los medios y de los curros de los representantes hasta el hartazgo. Veo Visitantes hasta que me aburren y me voy a leer. Tienen programas muy buenos y otros que son basura. Va los lunes a las 22.30hs y los jueves a las 21hs en el canal Carnaval Stream de You Tube.

La lectura de Plutarco requiere de un esfuerzo intelectual superior por la traducción al idioma español formal y de alto vuelo que me apasiona. El idioma español bien escrito es una de las cosas más elevadas que he conocido. Encontré otro volumen de la editorial Jackson que trae obras de Voltaire y de Diderot. Voltaire es un gran escritor pero la Virgen de La Salette se ha quejado a causa de un monumento que le hicieron, según Léon Bloy, a quién tengo apartado pero siempre presente, es el escritor que más he amado. Me interesa Diderot. La selección la llevó a cabo José Bianco.

Todo se va en deudas de porro y lo de los puchos que le paso a mamá que hace un rato me advirtió que no me haga el boludo cuando cobre, que no sé porqué lo dijo porque siempre lo primero que hago es pagar todas mis responsabilidades. No quiero tocar lo que me queda. No necesito nada. Ya no vivo con el frenesí de fumar porro y de las semillas y de escribir poemas boludos.

Dinero. Cancelo el Manuscrito encontrado en Zaragoza de Acantilado y Lasher de Anne Rice, el original de Knoft, y Las inquietudes de Shanti Andia de Pío Baroja de la editorial del diario El Mundo español y me traen un super pedo en la tarde tranquila que lo único que permite es hacer una siesta o un ACV, la cabeza pesada, Blue Dream del orto, qué farsa la Blue Dream, qué transa del orto, el tai chi de silla de las propagandas del youtube, buena armonización del ambiente, agradezco el silencio del lavarropas, los trinos azules dan vida, no hay nubes. Son días bellos con el frufrú.

Me acuerdo que los monólogos de la vagina fue un éxito que se sostuvo por un par de temporadas, después salió El escupitajo del pene, todo argento, y ahí arrancaron un par de giles, con las locuciones del pene, el pene no habla, es como un gato, soy el Barón Munchausen y voy flotando. Abro las ventanas, no hace frío. Esa osamenta de mi brote, esas hojitas nuevas: me las comí.

Escribiendo desde las siestas que terminan a las siete, ese es mi horario. El secreto de Prince era que sabía imitar a las negras gordas. Están las fotos del fiambre cuando lo sacan del ascensor a los 56 años. Tenía la pija parada. ¿Ven que escribir es importante? Escribir es la cúspide de la civilización, dice Juan Abreu.

Los pájaros de la mañana azul cantan en latín.

Mis viejos salieron cada uno por su lado, ya están sanos, papá se fue a laburar, puse Visitantes ayer y palmé, una basura, todos los lugares comunes y las imbecilidades más pelotudas de los jóvenes de hoy. El loco y el cuerdo era mejor. Pablo Carrozza es un imbécil. Y Genovar es infradotado. Puse mi listita de Spotify de Zia Mohiuddin Dagar.

Mambo de la Blue Dream de transa con música hindú. La mañana tiene mucho más energía que yo, fumador obeso sin dientes, con las rodillas rotas. Pero salgo a bailar mi danza en la terraza como algunas señoras mayores.

Los píos se fueron, ahora las cotorras, madura la mañana a las once.

 

26.5.26

Un viaje al mar en otoño, por Cecilia Bainotto

  

Un camino para llegar a alguna parte. Estaba pensado, visto, planeado y llegar. Quedar unos días para acomodar papeles, clasificar cartas y cambiar las direcciones que hicieran falta. No sé qué pasó con tu reloj o fue el mío que atrasó y no pudimos coincidir. Dejé pasar la hora entretenida con una Vaquita de San Antonio y leyendo unos ensayos “¿Qué sucedió con la puntualidad?”, adiviné tu sinsabor en la pregunta. Esos insectos me encantan, y los ensayos eran necesarios, no lo negaré nunca. Lo cierto es que al vernos vos estabas en un extremo de la explanada de salida y yo en el otro. Quise saber la razón de la ubicación por tus argumentos existencialistas. Pero parecíamos dos estatuas con mueca de pelea esculpida en las bocas.

 

La rareza de uno de mis ojos de estatua era que miraba un tiempo que se fue. Sentí que desde mi otro ojo rodaba una gota por una distancia oceánica. Lo más raro fue no saber bien por qué los labios eran una ranura sellada, con la sal del mar, que balbuceaban pocas palabras. Estoy adentro de la estatua vestida de piedra. Desde ahí viajo a un lugar entre verdes y dorados, ladridos de perros, trote de caballos y siesta. Desde una ventana con las montañas de fondo, el vuelo de los pájaros es más alto. La sensación de reparo se sentía, desde los primeros momentos, como el ropaje sólido que hoy me protege del viento.

 

Lo único era la compensación intangible. Observar con cuatro ojos algunas cosas. Lástima que no se pudiera comprender que hay sueños sensuales que no son eróticos. Que los nombres pudieran ser Manuel, Moisés, Mirta, Carlos o Cristina o Silvia por la importancia. Esos nombres sonaban bien en mi cabeza. Puedo querer a un perro, a una gata, gustar de una torta de cumpleaños, amar una música y al rocío o contemplar la belleza de un volcán en erupción desde lejos. Esto último es contradicción, lo sé. Es un horror por sus efectos desastrosos. Ya ves, la lava del volcán me hizo roca.

 

Quizá fue un sueño osado. Volver la cabeza hacia atrás y querer un paisaje de mar, de nieve, de arenas blancas, de montañas y bosques. Como si toda la geografía de la tierra pudiera concentrarse en un punto. Un Aleph es imposible.

 

Vamos a lo concreto. En cientos de páginas habrás leído lo ideal que precede en este escrito. Todo pasa y nos pasa hasta rompernos como vidrio.

 

No perdimos tiempo. Nosotros nos perdimos en el tiempo y lo mismo da para serendipias en tanto hay espacios que confluyen.

¿Te gusta mi teoría? “Somos nosotros que nos perdemos en el tiempo”.

Buen viaje y a ese mar lo siento próximo aunque no pueda verlo.

Bueno, no quiero ser tan larga. Debo volver a mi condición de estatua. Debo ingresar a la boca de la noche por los pliegues de la piedra y dormir parada. El ruido del tránsito se oye a pocos metros, pero duermo sin escucharlos, y por ahora, sin taparme las orejas.

 

A la mañana siguiente una estatua fue removida de la explanada por entorpecer el tránsito.

 

Siempre

quiero irme

¿Adónde?

“Sigamos, viene fácil la cosa”

Pudo haber pensado M.C. Escher mientras dibujaba sus estructuras imposibles

 

Los caminos, los aeropuertos, las rutas, las vías de trenes que se cruzan, ejercen una fascinación que atribuyo a nuestra memoria ancestral de nómadas. Como direcciones hacia lugares alejados y exóticos pero también tienen el encanto de que alguna de ellas es el regreso a tu casa.

Entre todos ellos, los aeropuertos son la medida de tu insignificancia. Quizá por ser más artificiales. Grandes cubos divididos en otros cubos, escaleras mecánicas, corredores, pantallas, altavoces que vienen de cualquier lado, las largas filas ante los mostradores de las aerolíneas, y desde las ventanas, solo ves pistas de aterrizajes. No hay más que imaginar la inquietud de estar en un aeropuerto y sin el fetiche que es tu teléfono.

19.5.26

Dónde depositás tu fe, por Lucía Caleta

 

 

Si sos buena persona, puede que se te acerquen los animales. Las vacas, aunque seas buena persona, no se te acercan porque son tímidas, salvo que te conozcan desde bebés. Las vacas tienen mucha paciencia y muchas ideas profundas como las ballenas. Si se te acerca un perro, quizá es por tus nervios. Quizá porque estás llorando o querés llorar. Si el perro llora, quiere que le abras la puerta. Los gatos transmutan la energía, la cambian por otra cosa. Los animales se hablan a través de los ojos: de ojo a ojo, de una oscuridad a otra. Para que las personas te respeten en tu barrio, también tenés que mirarlas fijo a los ojos. Los perros se comunican por el olor, una especie de holograma. Cuando huelen en la calle, pueden deducir: por acá pasó un gato, una paloma, otro perro. Cuando los paseás en la calle hay que dejarlos oler porque están leyendo casi una novela y a nadie le gusta dejar las historias por la mitad. Si cuento una buena historia, las personas me respetarán más. Si te encontrás con un animal nuevo, abrí las manos y mostralas del derecho y del revés. Así lo dejás que sepa que con vos, todo bien, no le vas a hacer daño. A más daño, más desconfianza. A más desconfianza, más dolor. A más dolor, más coraje. Si te encontrás con un chancho de monte, quedate quieta. Si te encontrás con un gato salvaje, levantá los brazos y parecé más grande de lo que sos, eso los hace irse para otro lado. Las víboras no atacan, sólo si las pisás. Para no pisar una víbora, tenés que estar atenta y usar botitas. Las monjas no le tienen miedo a la muerte porque supuestamente ya están en el mundo celestial. La luz que se proyecta sobre algunas cosas es un mensaje celestial. Si lo leés, sos una persona especial o una monja. El mundo celestial tiene todos los misterios. Cuando te morís, los misterios se revelan. Las personas que se mueren reciben los misterios; las que nacen, un don. Las monjas reciben un mensaje directo de los cielos. Las abejas saben todo lo que tienen que hacer apenas nacen, reciben el mensaje de su colmena, el don del panal. Las abejas viven en un sistema muy autoritario. Si alguna desobedece al plan colectivo, la matan. La reina es la más esclava pero toma jalea real cuando nace. Acceder a buenos productos te da estatus pero no libertad. Todo es por el bien común en un panal. Afuera del panal, es por el bien de cada uno. El sistema humano procura el bienestar de las personas con más productos. Las personas con más productos quieren más productos. Los vampiros pueden estar en cualquier lado. Hay personas que pueden descifrar mensajes celestiales, las personas que tienen el don. Hay personas que pueden ver nubes blanquísimas. El don se recibe de bebé. En el mundo de las personas existe el bien y el mal, existen los vampiros y las monjas; también el don y la falta de don. ¿Existe que no puedas ver el don? No lo sé. En el mundo de los animales, existe el equilibrio y el desequilibrio. Después de una tormenta, los pájaros buscan los palitos para volver a armar sus nidos. Cuando llueve, se refugian en una cueva secreta, quizá en el mundo celestial. Cuando deja de llover, se sacuden el agua como los perros, en los cables de corriente. Los búhos no vuelan cuando llueve, no tienen plumas impermeables. Si sale el sol, los pájaros se dan besos en los cables de corriente. Los pájaros tienen un árbol preferido. El palo borracho les avisaba a mis tías que empezaban las clases. Los perros les avisan a las personas que hay gatos en el techo. Los búhos, que va a mejorar el clima. Si se juntan en grupo, las vacas te avisan que quizá llueva. Algunos perros ven los mensajes celestiales. Un día Tina, mi perrita, quería salir a pasear y yo no podía sacarla. En mi casa había muchas personas. Tina no podía salir porque yo estaba charlando con las personas. Charlar con las personas es más divertido que estar en silencio. El silencio con algunas personas me da nervios. Los perros se te acercan cuando querés llorar o estás nerviosa. Tina me trajo un pajarito de plástico mascado. El pajarito estaba en un altar, era un regalito que yo le había hecho a una elefanta de yeso que conecta con el mundo celestial cuando le prendo una velita. Tina conecta con el mundo celestial. Le robó el pajarito a la diosa, lo mascó y me lo trajo. Quería llamar la atención. Si llama la atención, va a pasear al parque y puede leer las novelas de amor en el pis de la calle. Lo que más llama la atención para Tina es romper algo del altar donde me conecto al mundo celestial. Sabe que lo más importante es dónde depositás tu fe.

 

Tomado de: Las bandidas abren el tesoro: ¡qué suerte!, Bahía Blanca, Vox/Lux, 2025.-

14.5.26

Dujorvnic pintor, por Gastón Moyano

 

 

Juan Dujorvnic ha muerto en Malargüe. Los suplementos culturales de los diarios, las revistas de arte de la Subsecretaría de Cultura de la provincia, apenas lo nombran con indiferencia necrológica. Una publicación, menos lacónica, de un grupo de ex estudiantes de Artes Visuales de la UNC, reivindica su docencia, su obra y su personalidad de artista.

Ese grupo de estudiantes de Dujorvnic, antes de su muerte compilaron sus clases, hacen lo que hicieron los estudiantes del lingüista Fernand de Saussure, un homenaje parecido, así se publicó después la Curso de Lingüística General.  

“El profesor Juan fue difusor de los pintores de New York, de 1910 a 1920, para D. la palabra vanguardia nunca estuvo mejor encarnada que en Picabia, Duchamp, Gabrielle Buffet-Picabia, Arthur Cravan, Elsa Von Freytag-Loringhoren, George Bellows y el Formalismo Ruso, pero eso es tema aparte, porque trabaja con el lenguaje escrito”, esos eran los contenidos del Programa anual de sus clases, una rareza para los monótonos planes de estudio de la academia de arte en el interior de la provincia. Enseñaba Dibujo, Inglés e Historia del Arte, evocaciones que no alegrarían al difunto. Esta es una pequeña guía visual de las clases de Dujorvnic, se describe su pensamiento y su obra: “el arte rupturista que divulgó en una provincia tan poco rupturista, los artistas locales casi no le interesaron, ni los motivos del terruño mendocino, tan celebrado por los pintores del Gran Premio Vendimia de Artes Visuales”.

Tenía un diseño de museo íntimo, con los pintores que le gustaban, las clases eran un catálogo caprichoso que guardaba cierto orden íntimo, el ambiente, las obras. Hay una extrema dificultad en caracterizar sus clases, tenían un sentido pedagógico diferente del que suelen tener. Iban a contra mano de la tradición provincial. Sus Programas son una masa de textos diversos desde el aforismo, al dibujo, el apunte psicológico, la observación antropológica, el ensayo político, el dato autobiográfico, la crítica de arte, la crítica literaria, la cita, la nota al pie de página, el poema en prosa, el estudio de lo estético, la filosofía, la historia del atletismo, los colores que usaban los pintores que enseñaba. Le importaba menos la enseñanza del arte que la función social del arte, la educación de los jóvenes en el arte, la actividad física, practicó y enseñó boxeo, era fundamental, este nunca se creyó genial, daba en sus clases esos artistas porque percibía con lucidez la condición experimental de sus obras, admirables, y en algunos estaban las virtudes de la pasión, “lo que se hace con la mano y también lo que se reutiliza, lo obtenido ya hecho, es una negación de definición de arte, sabemos lo que hace el arte, pero no sabemos lo que es”, por eso creía que era mejor para sus estudiantes, mostrarles las vidas y las obras, sin intención de definir nada, ya que lo estético siempre debía tener un elemento de asombro, nadie se asombra de memoria.

Dujorvnic no elaboró una obra extensa, magna, para los museos ni para los turistas, fue más un agitador, un militante social del arte, sus clases tenían un lema que era un verso de Jules Laforge: “tú proporcionas la materia bruta, yo me encargo del alma del arte”, así presentaba su personal Programa de estudio y Bibliografía para Historia del Arte de la primera mitad del siglo XX. Decía: El arte del siglo XX tiene su centralidad en la New York de la Primera Guerra Mundial, la ciudad era en sí misma una obra de arte, una obra de arte total. Su crecimiento fue armonioso en ese período, como la propagación de las ondas en la superficie del agua cuando se lanza una piedra, es una buena idea demoler los edificios viejos, los viejos recuerdos, con los exiliados, expatriados, desertores, “nos hablaba de artistas que casi nadie había conocido”, mostraba a los artistas en una galería de notas biográficas, desordenadas, con bastante genialidad, por ejemplo, contaba durante toda una clase sobre la baronesa Elsa Freytag-Loringhoren, personalidad extravagante y extremista aventurera, de 40 años, llegó a New York en 1913, la Baronesa vagaba ataviada con un uniforme de soldado de la Guerra Franco-Prusiana, en el contexto previo a la Primera Guerra Mundial , resulta una obra viviente y ambulante, con los labios negros, el pelo rapado y violeta, verduras a modo de sombrero, estampillas pegadas en la cara, una jaula colgada al cuello, soldaditos de plomo enganchados a la camisa, sus insólitos atuendos fabricados a partir de objetos desechados, sus provocaciones extremas (arrestada por hacer un striptease en la Bolsa de Valores), la brillante reivindicación de la bisexualidad, hacían de ella algo más que una atracción pintoresca, activismo de la vida cotidiana, escribía poemas, se ganaba la vida posando para estudiantes de pintura, vivía en un departamento lleno de gatos y perros, Duchamp le decía que no era Futurista, que era el futuro, tenía una maravillosa inteligencia, transmitía algo brillante, lo suficientemente interesante sin tener necesidad de recurrir e insistir contra el elemento masculino, amiga y conviviente de Duchamp.

Dujorvnic decía admirar “el arte de vivir duchampiano”, de Picabia resaltaba el machismo de alguna de sus frases, “del cuerpo de una mujer, lo que me gusta son las piernas, una con tobillos de caballo de carrera”, así se desarrollaban sus clases, orales, de lecturas en voz alta, la oralidad ante todo, al inicio de cada clase tomaba lección oral al azar, inducía a sus estudiantes a pensar en las obras y en las vidas de los artistas, siempre criticó la noción de gusto, no les enseñaría qué era lo bello y lo feo en la Historia del Arte, decía que “Apollinaire, Max Jacob, Gertrude Steine, esa vanguardia europea, tenían gustos”, tampoco le gustaba la obra de Picasso. Describía a este tipo de artistas con cierto desprecio por su acumulación, sopesaban todo, eligen en función de un equilibrio, con “buen gusto”, gente con adornos, sobre las chimeneas, objetos de arte traídos de Italia, etc., etc., etc., “los manipulaban con adoración, todos eran unos líricos”. En su Programa de contenidos, también se veía los “Ashcan School”, muy comprometidos con pintar la realidad social e industrial de EEUU, según Dujorvnic las preocupaciones de G. Bellows, Rockell Kent, W. Arensberg, eran revolucionarias más en el plano ideológico que en el formal.

De ahí pasaba a Cravan y Duchamp, “tan distintos, cada uno con particular su ejecución en el arte”, eran los verdaderos revolucionarios, y aplicaba una teoría de Ezra Pound, “solo la aristocracia y el lumpenproletariado son los únicos que pueden hacer arte, porque tienen tiempo”: Duchamp el aristócrata desclasado y Cravan el lumpen, en New York. De Cravan leía para la clase el “Silbido, y después nos lo presentaba: Fabián Lloyd, boxeador, escritor ocasional, sobrino de Oscar Wilde, poeta, campeón de Francia de boxeo, semi pesado, secretario personal de André Gide. La obra de Cravan, comentaba, fue la revista, su “Maintemant”, la vendía en un carro de frutas y verduras. “Por medio de esa revista se vincula con Picabia en España, cuando Cravan organizaba su pelea de pesos pesados, enfrentaría a Jack Johnson, campeón estadounidense de peso pesado”. La pelea se hace en la Plaza de Toros Monumental, en Barcelona, 1916. Cravan era un boxeador gigante, pesaba 105 kilos, tenía una técnica elegante, golpes para ganar por puntos, hacer el show, no el nocaut, un proto estilo soviético, juego de piernas, mucha cintura, el balanceo permanente, el mundo de la alta cultura no podían creer que ese joven rubio, alto, imberbe, vestido con camisa de franela bien escotada, cinturón rojo, pantalón negro y livianos escarpines, elogiara a los atletas por encima de los artistas, leía sus textos de pie, balanceándose. Y Cravan es también un Dadá, con el dinero de la pelea viaja a New York con Picabia. La llegada de Cravan es anunciada como un espectáculo de masas, como una estrella de cine o de circo, tan misteriosa como su posterior desaparición en el Polo Norte, este Dadá se explica por Gabrielle Buffet-Picabia: “nuestra agresividad era una revuelta y qué podíamos hacer en el fondo, no podíamos gritar, jugar oficialmente la guerra, la humanidad, lo absurdo de lo que pasaba en el mundo, el horror, la violencia, y la crueldad generalizada. Pero era una manera de hacerse notar, una protesta camuflada bajo ese aspecto de locura colectiva, nuestros trabajos eran una expresión de la alegría de vivir acá.”

Con Picabia editan la versión neoyorquina de la “Maintemant”, la “391”, el 1917, lleva el espíritu de Dadá de Zurich a New York, Paris, cita a otras publicaciones, “Sic”, “Nord-Sand”. Cita a Gabrielle Buffet-Picabia para describir un poco el ambiente: “se destaca el espíritu subversivo de las revistas de Cravan, si se pudiera hacer un resumen de esta actividad destructora y vehemente habría que decir, esta marca una culminación de la revolución profunda que se venía incubando en los espíritus desde principios de siglo, producto de las condiciones trágicas de la época, aunque bajo una apariencia de incoherencia y extravagancia”.

Con estos ejemplos Dujorvnic quería decir que el arte es colectivo, que es mejor ser muchos diciendo algo, que lo peor es la fragmentación, el yo dictatorial, lo que yo hago solo no es arte, nadie lo lee, nadie lo mira, la crítica de la exposición de los Independientes, publicada en el Número 4 de “391”, subsiste como modelo de impertinencia y parodia. Dujorvnic introduce una crítica de Marcel Duchamp, ataca al machismo implícito de Cravan y su ataque ad homissem contra Sonia Delaunay y Marie Laurencin, reivindica del panfleto cravaniano, que prefigura a Dadá, en su intento de transgredir las fronteras del arte y la vida, en su “arte con A mayúscula, es una flor que solo se abre en medio de las contingencias, y no hay dudas de que un sorete es tan necesario para la formación de una obra de arte como el pestillo de una puerta, o para golpear su imaginación de forma penetrante, no sea necesario también que la rosa debilitada en forma deliciosa expire en adorable perfume sus lánguidos pétalos rosados sobre el mármol de Paros, virginalmente empalidecido de su delicadamente tierna y artística chimenea”. Un arte que admite sin rencor el carácter insuperable de su indigencia y es demasiado orgulloso como para representar la farsa de dar y recibir.

En el Programa del Profesor Dujorvnic, también estaba G. Bellows, formado artísticamente por Robert Henri, “la intensidad cromática para sus pinturas de boxeo, salvaba con éxito el abismo entre lo conservador y lo radical en el arte”, en su pintura “Stag at Sharkey” o “Both members of this club”, utiliza una paleta intensa para los combates: negros y marrones profundos, crea una atmósfera casi teatral, rojos y carmesí para la sangre, la carne y la energía física de los boxeadores, ocres, amarillos terrosos, tonos piel, verdes, azules fríos, blancos sucios, grises claros, tenía un realismo fotográfico en sus composiciones en tela, la sensación del momento.

La obra de Dujorvnic obra está en los murales que pinto en el Polideportivo donde enseñaba boxeo: gigantes, boxeadores en combate, muy raros, donde la carne de los boxeadores parece gritar, animalizarse, luz, público, ring, cuerpos, murales de retratos de poetas en el barrio de los monoblocs: Vallejo, Storni, Pablo de Rokha, Huidobro, Cardenal y Mariátegui, pintaba subido a enormes andamios, al sol, sin remera, con el pelo muy blanco, un cuerpo de fibra y fuerza, un retrato de Nicolino Locce, en la Municipalidad una “Conquista del desierto”, cientos de dibujos, aguafuertes de Cristo Pankratór, por el Cristianismo Ortodoxo del que culturalmente provenía.

Nació en Eslovenia, en 1925, su infancia transcurrió en la anexión del país a la URSS, en la Segunda Guerra Mundial se hace desertor, huye, lo atrapan en Italia, se vuelve a escapar, llega a la Argentina, en Buenos Aires conoce a su esposa en un hotel donde los dos trabajan, ella le enseña el español, es la tía de mi amigo Mauricio, ella es de Malargüe, así llega Juan Dujorvnic al sur de Mendoza.

Fue dejando vestigios pictóricos, había reproducciones que colgaban del techo, Bellows, Jacques Villon, Francias Picabia, el Vorticismo inglés de T. E. Hume en un retrato del poeta Ezra Pound, de Emma Goldman, dibujos meticulosos cubiertos de símbolos y referencias, extensiones de campos, observados por un ave negra, eran estudios destinados a una composición, dejaba que se acumulara polvo, pensaba pegar polvo con barniz y producir, según sus propios términos: una forma de color. El conjunto de estos dibujos son una obra inconclusa, Dujorvnic murió antes de terminarla, se basa en un sueño recurrente que tenía cuando era niño, en algún lugar de Eslovenia, en un campo de reubicación forzada de los soviéticos, una política territorial recurrente, trasladaban a poblaciones enteras, territorios alejados del lugar de origen, su madre trabajaba en un campo de cultivos de amapola, la semilla la usaban para hacer aceite especial, para maquinaria pesada, y la cáscara para los laboratorios, que producían anestesia, su mamá no tenía donde dejarlo, le daba una mamadera con la cáscara de los capullos de amapola, lo dejaba durmiendo en un surco, mientras ella trabajaba, el soñaba con paisajes que deben haber existido en su hogar, antes de la reubicación forzada. Nunca volvió a su país natal.

Intentó varios experimentos ópticos, con paneles, sistemas de rodamiento de bolas, pequeños motores, nunca los podía materializar, quedaban en bocetos. Estos experimentos ópticos los llamaba “La ingeniería barata”.

También escribió una novela sobre el sexo y la guerra, en esloveno, se publicó solo en Eslovenia. Esta nota biográfica es una reivindicación de su pedagogía y de su vida creativa. Nunca suscribió a la idea romántica del artista inspirado, tampoco al moralismo autoritario en posturas de la vanguardia de un André Bretón. Decía que todo el mundo tiene vocabulario necesario para hablar de pintura, aunque no para comprenderla, el arte puede ser un asunto personal, un buen asunto personal para el ganador, y malo para el perdedor, el cuadro lo hace el que mira, no el pintor, sino solo queda algo disecado, clasificado por los historiadores del arte, en un manual de “historia del arte”.

26.4.26

La resaca sigue escribiendo, por Santiago Armando

 

 

Lo esencial para escribir una novela no es tener tiempo, talento o una lengua única. Mucho menos un editor o un tema: lo esencial es tener enemigos. Que esos enemigos sean crueles y locos, tanto, como para arruinarte la vida y arrastrarte a las catacumbas. Desde ahí, escribir.

 

Ariana Harwicz

 

Ya no escribo más, a mí lo que me gusta es fumar marihuana, autóctona, de exterior, hecha con mis propias manos, la de transa es de indoor, no tiene gusto y te arruina los nervios, los sonidos se hacen pesadillezcos, los ruidos electrónicos que está haciendo el pelotudo del vecino a la hora de la siesta un sábado me están serruchando el cerebro, un fútbol a gritos, me fumo un porro y se me viene encima la legión del populacho, pero con la hierbita todo el día, de a tironcitos, pitadas, aspiraciones, salgo por la ruta a comprar puchos. Planto la hierbita en una hondonada a la laguna, lo que se llama plantación de guerrilla, todas me gustan, la crumble de banana, el durazno azul, el queso de frutilla, la Malana Cream, La ciruela, la kush de sidra, y la frutilla azul que agregué a la Ketama de miel fresca. Estoy buscando durazno de boca, no de tufo. Siento amor por esas hierbitas, se va la mufa, la vida dulce, tengo una sonrisa, estoy relajado, me río, quiero estar de buen ánimo, salvar la vida, vivirla, como en la piel de la flaca. Odio la agresión, los ruidos, los gritos, ¿dónde vine a vivir?

Meter el dedo en la humedad es muy modesto, como a ciertas pechugas de rosas, siempre tengo que recaer en este faso de transa cuando no puedo cultivar, mis buenas manos están prohibidas para cultivar marihuana, como siempre, y no puedo usar la comunicación verbal, debo trabajar en mi herbario como si la vida fuera de unas conchitas listas para ir al espacio a tomar bourbon con coca, conversando mientras fuman la frutilla azul de mielcita. Elemental el faso para esas conchazas, dijo Laiseca.

 

Me quiero mudar al

Paralelo de Humahuaca

abajo del Trópico de Capricornio,

y vender porro sanador

no de indoor sin gusto

y no me deja importar el INASE las semillas

de The Real Seed Company

hay por siete dólares de Paquistán,

Afganistán, Himalaya

Todo Nepal y toda India

 

Techo de chapa y ventilador,

siesta caliente del poema

con alacranes y tarántulas

flacucho y echado con sábanas y frufrúes

pintar la luz en las montañas para qué

si ya están pintadas por Dios

y los rayos entran por la ventana

las alimañas no molestan,

pero hay que limpiar

por las vinchucas

dar vuelta el calzado

y hacer un pozo

del meo del mate con Starlink

para mandar poemas.

 

Semillas de Asia por Stealth, 10,85 dólar

En la página de

The Real Seed Company

Para fumar esa chalita

Que no amarga la soledad

 

Llueve en el cáñamo seco

de los campos de Mirtha

y fumo gordos fasos

entre los chirlos goterones

y me hago una pizza

 

 

Las tarántulas se acercan con la envidia

pero ambos, alacranes y tarántulas

se van trapeando con lavanda

eso lo aprendí en Misiones

donde las arañas peludas duermen

en el pelo largo de las muchachas,

lo que me molesta del norte y las villas es la

prostitución pre adolescente, justo

con lo que le caigo a los musulmanes

que allá tienen matrimonio igualitario de eso.

 

Hoy fui a lo de mi amigo operado de la columna

seis tornillos de titanio, estaba como siempre

pero necesita estar acostado

no pude mantener un diálogo

mis amigos no hablan de cosas personales

tienen vergüenza de la desgracia y de ser pobres:

antes las penas se iban cantando,

ahora tenemos a estos faltitos con el parlante golpeando

aprendan a conversar con la guitarra, duerman con ella

yo tenía una de un luthier misionero

pero a veces no me hacía caso,

ni la trompeta en Buenos Aires

la música molesta en Buenos Aires,

todo es bochinche

y chillidos de cachiruza por la radio

 

Vendí la trompeta porque varias veces desperté a un bebé de la siesta asustado por mis aullidos lúgubres.

 

Ahora que no escribo, leo obras periodísticas, la de Francisco Urondo, la de Walsh, quiero leer Los oficios terrestres, y los escritos periodísticos de di Benedetto. También encontré, leyendo sobre biografías, un antiguo libro del año 1953 llamado El arte de la biografía, de una colección de la editorial chilena Jackson dirigida por Alfonso Reyes, en la que colaboraba Bioy Casares, que incluye a biógrafos de la antigüedad como Plutarco, Laercio; de la edad media como Jacobo de la Vorágine; Boswell, y otros más cercanos como Lytton Strachey y Marcel Schwob. También conseguí las conversaciones de Eckermann con Goethe.

Ahora estoy leyendo a Rodolfo Walsh, a quien comparé con Hunter Thompson en un país casi sin contracultura hasta la década del ochenta, en los sesenta no había ni remotamente como Rolling Stone, Scanlan’s Monthly o The National Observer, en cambio acá había que soportar a los milicos y a Palito Ortega, mientras que los verdaderos artistas se quedaban en el interior, como se lee en Lenguaraces, las entrevistas de Zelarayán, precioso libro. El otro día en la radio escuché que Palito tocaba en el teatro Coliseo de Lomas de Zamora. En la década del sesenta el único que escribía con las nociones de jazz eran Néstor Sánchez, y Cortázar era un mal Savino cuando agarré Un tal Lucas, o un libro re pelotudo de él.

 

Todavía hay psiquiatras que no saben lo que es un REPROCANN pero te mandan a una granja por diez porritos, las granjas de borrachos serían más desgraciadas, y todo siempre tiene que seguir siendo un secretito salvo comer y chupar hasta reventar. Yo soy hombre de campo y me gusta la playa, soy cultivador, acá el agua no es sana, el mar me sana. Quisiera un colectivo porrero de playa que luche por la verdad como Hunter S. Thompson, con bondi en la ruta.

 

Escribir un poco y mugir la siesta.

 

Me acaban de dormir los de Amazon con que no podré bajar más libros al viejo Kindle ni tampoco soporte técnico ni ayuda de nada, lo dieron de baja. Lo pagué 109 dólares y me duró catorce años, bastante. Pero no lo suficiente para el Campaign Trail 72’.

 

Le pido al despachante

De la Real Seed Company

que declare un libro usado

y mande 5 Gorkha Nepali, 5 Kandahar

y 5 Malana Cream, de la ancestral villa hindú

del valle Parvati, son 1700 personas y

tienen su idioma, los extraños

tienen prohibido tocar todo, ni gente ni templos

se dice que son los últimos descendientes

de Alejandro Magno

las Malana Cream están de moda en Asia,

las Gorkha están asociadas

a los Nāth Sampradāya

una casta ascética

y las Kandahar la fuman los talibanes.

Solo debería haber fumado esto

desde los catorce años

y tener la criptografía pagapalabra

 

La paz llega con la última tuca

a la mañana de cuerdas de Tchaicovski

que tapa el motor de una barredora,

pasa un avión y empiezan los pájaros

me tomo dos rivotriles, no se puede hacer mucho

bajo las persianas y descanso

cuando todos empiezan su trabajo

yo apago todo por los ruidos

y bajo las persianas

 

La paragua nueva de al lado baldea, y las cotorras de mierda

el tiempo se endereza, vuelve al primario, acude al mundo del fútbol

porque los hombres se miden en el fútbol primario, creía

y topadora Larreta le pone el carril del tren a los de Libertador

y les tapa todo el amanecer, nunca perdonaré eso

Larreta Tenebrosa, pelado araña pollito tiragoma

 

Mejoremos a los medios de comunicación, es hora de un concurso de periodismo en cómic, esto es lo único que progresa en este país, pero tenemos un vicio muy feo, las minitas no nos dejan aplicarles la dedicación debida, que es muy solitaria, que no es como fue todo al final, que olvida el viento, ah yo a tres en un día, con visita en el medio al urólogo que me dijo que pare un poco, eso fue hace mucho, las cornudas conmigo estaban encantadas.

 

Mis besos son pétalos en el rosetón de tu busto, ah aquel ramo de rosas que tenías en los pechos, Verónica. Pasa un helicóptero. El dólar tarjeta es tan ridículo como el impuesto al cheque, pero mejor vivir con impuestos altos, para entrar a la edad de las cavernas, quiero una caverna en Aruba, con cascada, y ella, llego de mi largo trajín y me hace un pete en la ducha, jazmín de durazno que pringo, ve a hacerme de comer.

 

Estoy con el tanquecito de aire fumando, ahora soy un comando en Marte, construirán todo los robots y los dronz y la inteligencia artificial para los galpones de autóctonas nepalesas en un campo de concentración antes que yo pueda tener mi plantación, en la tierra tenemos gravedad, atmósfera, sentid la tierra de las sierras y esas cornisas, la superpoblación de esta vida de mierda, y el fino aire de Sandro, encontré mi frufrú de invierno con algo de polvo, ya hice la limpieza de mi cuarto, ahora me ocuparé del halo amarillo al fondo del inodoro porque no me trajeron la correíta de la mochila.

 

 

Expiación por el porro literario

 

la sativa del norte tiene la calavera

mis dolores al fumar kush automática, mis visiones

y el porro hindú y el pontón al lago en la noche

y pasa el tren y un helicóptero siguen de largo

este tren de mierda hace vibrar los cimientos

ojalá fumara la Pamir Gold,

seguiría escribiendo,

pero me quemo en el beso del papel

y emparejo los versos

 

 

La novela oasis

 

Todo esto pero sigo viendo como el ópalo las playas blancas de Aruba con ella, y Turks and Caicos con islas individuales con sombrilla y mozo, encremados con el agua tibia, me gusta fría el agua de mar, pero en Uruguay. Ignatius Reilly cruzando la ruta chupando un helado, el viento, el porro es libre.

 

Sal, chivo, se me acabó el paquete, en la terraza sin sombra las macetas de cuarenta litros, la White Widow, la Pamir Gold y la Banana Indica, llegan esta semana, tengo todo el año para hacer la movida de las macetas y la tierra, ya ni suben acá. Los psiquiatras son anti REPROCANN, los policías se cagan en él, lo hacen los cirujanos, dentistas, neurólogos y todo tipo de especialidades de la medicina. Encontré una THG con 0,09% de THC. Pagar el REPROCANN ES UN ACTO DE CIVILIDAD.

 

Buscaba cómics dibujados por cualquiera en la feria, salvaría al mundo por el cómic en pdf, sacaría de en medio este mundo de alcantarilla, o dibujarlo, dibujar la rata que se come al cuerpo muerto del lector.

 

A todos molesta mi tranquilidad de fumador, y hoy no se quiere un gordo fumaporro que no sirve para nada, hay que hacer plata o te comen los piojos, a eso han llegado estos cocodrilos y cerdas. Los hijos del vecino son muy mal hablados, y la señora grita todo el tiempo la concha de la lora, horribles vecinos. Mamá pasa días en la obra social para que le cubran un tratamiento del ojo, quiero que baje así puedo prender uno en la terraza, a las cuatro de la tarde ya hay sombra y me puedo hacer un josecito con sombrerito.

 

Te quiero ver en esta jaula de pollos con viento norte o los primeros fríos, me saqué el frufrú y ahora las siestas son castas, cada vez me acomodo más en la cama, la cama me abraza dulcemente pero mamá rompe con ruidos toda serenidad de teclear, de hacer mis navegaciones. Es la adicción del ojo a la pantallita, mi papá tiene la tele con el noticiero y el teléfono scrolleando al mismo tiempo, esa es su posición de descanso, yo me debo a mi teclado rígidamente, pasa el tren de pasajeros, no vibran los cimientos, con los de carga sí, oh quiero mis praderas con médanos y mi cabaña.

Solo seis pitadas de la Lemon Kush, debo bañarme antes de venga la de la inmobiliaria con gente, y mezclar las Lemon Kush y la White Widow y tomar vasos de soda, el mate se enfría, no hacer nada mejor, no doy más preceptos no digo más nada más que sentir la siesta del porro y escribir mientras pueda.

Aprendiste divagando y ahora sos una señora indiferente, lo había leído en un cuento de Michael Turnier mucho más hermoso, el primero de El Urogallo. La de la mujer que deja su vida atrás para siempre y muta completamente.

Vivir en este mundo con el vecino hachando algo y el perrito, me voy, adelgazo, me peino, pero tengo los intestinos gruesos y me tiro doscientos pedos, tengo que desinflamarme. El ojete de los seres humanos es preponderante, la vida sin sexo anal da menos problemas a la fantasía del amante, la vagina preciosa muestra el alma como es y en el ojete la metés con mierda porque te apreta más, y porque necesitás la pija en un culo, la OMS los declaró libres de enfermedad en 1990, los hombres peludos, los flacuchos y otros negros se chupan, y no le dan bola a las mujeres, un racimo de comehuevos completo como montaña rusa, y yo veía los efectos del ópalo del vicio, de la desgracia feliz de seguir el novelón con los temas en el laberinto del quilombo de los culorrotos, no sé para qué, si para eso está Jorge Macri.

Inflación de la jubilación 2,9 mensual pagaron de aumento, y bono de setenta lucas a las jubilaciones y pensiones más bajas que se atribuyen los de éste gobierno pero fue de Alberto el bono de setenta lucas, el primero fue de treinta, heme endeudado con el banco de semillas a unas tazas de pobreza extrema por una ilusión de un poco de marihuana hecha con mis propias manos, nada de libros de papel oh sí uno, vino esta tarde El arte de la biografía, debemos descender con sonido del arpa, tocas blues todo el día ah la salsa con chamamé se juntan y bailan, no se puede vivir en esta ciudad de tenebrosos, porno abuelas.

 

Sigilosamente me pajeo con olor a queso victorioso, soy un silencio de mí, suenan las teclas como las de Tchaicovski semi despierto tecleando al alba, en los campos de humaguasca mil quinientos metros cuadrados de producción, el porro es libre y pensamos, divaguemos mas, los hambrientos artistas lucharán con sus cachas rengas, antes me echaba un par de polvos y se me arreglaba, el vendedor de usados del ministro de economía, terminaron el asadito los pendejos, el pelotudo siempre hace ruido, me pregunto si Corfú hace ruido, las islas Terranova, no hace falta, la siesta ya está aquí.

 

Esta noche habrá pipas largas de oro con luces frías y motores de garcha, ladridos lejanos. Y la luz de sativa en mi velador.

Ah barras en piscinas y peteras sincronizadas.

 

Hacer el amor en la naturaleza como los indios es lo más hermoso que puede haber, culear despacio contra una rama que sobresale, lo dicen los gemidos voladores entre los parlantes que entran por mi ventana.

 

A las nueve de la mañana del domingo mamá se pone a golpear milanesas abajo con un martillo, hace como media hora que está dale que dale, si me quejo me tomarán por drogado.

 

El suntuoso adormecimiento

 

Todo esto que cae de la rosas de piragua en la barca de cañas por las cascadas ocultas de Aruba con resort de pene con ella, en mi pousada porrera, llevo una hora sin fumar, ya soy un vencedor de la luz que duerme la siesta.

El gordo sorete disecado tendrá que ser reconectado y andar con la bolsita abajo de la camisa, y después lo reconectan, pero hay pandemia de septicemia de reconección de ojete, mucha gente comiendo por vicio y para recordar el chicken pie de pollo, siempre fui íntimo del Diego, comíamos en parrillas íntimas, le gustaba el asado banderita como a mí, comimos como cuatrocientos, dormíamos en una doble del Hilton, yo solo quería estar en vibraciones para ayudar al hombre adicto a la cocaína que jugaba por cincuenta mil dólares el partido a sus treinta y seis años y el Boca de Diego era un baile hasta que se pudrió todo contra Vélez con Castrilli, de aquella época tengo una motocicleta de caños plateados muy larga y curvada para que descanses de culo, que me vendió un hombre sin tabaco.

 

tachito de rascar tabaco es importante

me caminé 14 cuadras para conseguir

papel de fumar y dispensar tacho y porro,

prendo y el humo me seda

soy un valle de volutas de pino

 

No tengo ya fuerzas para calentar un mate nuevo, mejor cierro la puerta, tengo que cambiar el mate frío por la soda fría pero no hay presupuesto para el sodero, el bidón de agua es más barato, y si me tomo los bidones, el agua de la canilla sale con arsénico. Hoy cagué como cinco litros de una sopa naranja por los zapallos asados de ayer, y volví a los ciento catorce kilos, que es menos que el peso de cuando salí del loquero, poco he hecho por mi cuerpo. Estoy lleno de agujeros pero sigo vivo.

 

Investigadores en Japón, liderados por el Dr. Katsu Takahashi, están desarrollando un fármaco revolucionario capaz de regenerar dientes, enfocado en lograr una tercera dentición en humanos. Este tratamiento funciona bloqueando la proteína USAG-1, que inhibe el crecimiento dental, y busca activar "yemas" latentes bajo las encías.

Néstor Sánchez esperaba la tercera dentición cuando hacía el cuarto camino.

 

La tercera dentición de Mirtha Legrand

 

Mirtha era de campo, de siglos de vacas y caballos y gallinas, y tenía un enorme frontis si abría la boca, de caballo, con culo de gallina, pero no compliquemos las cosas, sus muelas tenían sida. Mirtha tiene sida antes que Magic Johnson, ahora los tónicos le dan vida y nunca la cansan, toma jarras de café y ve a Clarín y a TN, también escucha la radio de Majul con Cabak y Yanina Latorre. Antes Mirtha chupaba con velos en el pullman, pero se cansó de la cultura, siempre el pullman fue buen lugar para una mujer que quería hacer un pete o de a varios, con lo de hombres entre hombres es otra cosa, al cine de culorrotos, pero los josecito con sombrerito que fuman porro fueron los primeros en participar, y Mirtha se cansó de ellos por su resaca moral. -La marihuana lleva a la homosexualidad, ya lo dijo Bolsonaro-, espetó. Todos los crotitos tiran la goma con sombrerito con dulce de leche y Casancrem, y esta ciudad es poco antibiótica para estas cosas durante el invierno, guarda con los pasillos del Subte que no higienizan a los tiragomas oficiales de la Ciudad.

 

Mirtha en Tokio se hizo las muelas donde se hizo el comedor nuevo Yayoi Kusama. Ambas se hicieron tijeretas y chupadas con ayuda de enfermeras. Hablar a la prensa era más cómodo mientras miraba a los parrilleros que le hacían el bife chorizo con Marcelo Palacios, que me absuelve por endeudarme con un faso de transa, lo hago porque no me dejan cultivar mis alegres plantas, yo trataba de que me hablen del partido de Boca del domingo, pero pongo Tchaicovski. Solo con Mirtha tomaba champaña Marcelo Palacios, y el gordo se abría toda la camisa y nos pasábamos la pipa de miel de durazno.