3.3.26

Días de campo, por Santiago Armando

 

 

Llevar la casa solo me hubiera trastornado, no hubiera atendido al sodero y hubiera tomado agua con arsénico, un jardinero me habría hincado el machete, tampoco hubiera limpiado, hubiera impregnado la casa de mi sudor grasiento. Treinta kilómetros atrás de Pinamar queda Madariaga, cinco kilómetros más adentro pasando la estación Segurola, y unos kilómetros más. Pero salimos de la ruta 2 pasando General Maipú, hay un paso en la R2 al camino de ripio un poquito, después tierra dura o arcillosa, con las cortaderas junto con otros bellos yerbajos para pintar el largo camino de majestad de esas cortaderas, los viejos promontorios de rieles de tren que hicieron los ingleses por encima, a perfecta altura, el enorme puente de acero. Llegamos, comemos, espero la noche, hago el mate, fumo, miro las estrellas. Hubo un asado con trece comensales. Se pasa el día y la noche durmiendo y comiendo. La cocinera del establecimiento hace unos pastelitos de dulce de batata y membrillo únicos, jamás había comido unos pastelitos tan ricos, el milhojas tiene gotitas de azúcar transparente. El aire puro invita a dormir con la ventana abierta en dirección sur, dormir de noche con viento sur es otro don del establecimiento. Hay un sacerdote que da misa todos los días en una capilla, tiene dos filas de asientos en el pasto pero van pocas personas, a la hora de misa estoy profundamente dormido por los fármacos. Se puede hablar de fútbol con límites. La hija de la mujer que nos invitó está con su pareja, un bostero de ley, con nombre y apellido de connotados represores condenados y otros absueltos, que no se hizo milico como el resto de los hombres de su familia, se hizo bostero. Hablamos de recitales, ponen Cerati mientras hacen el asado, no me molesta tanto. Ambos somos bosteros e hinchas de Iron Maiden.

 

Un viejo colchón cosido con aquel relleno algodonado me traga y duermo. Me traje un libro pero ni lo abrí. Todo la tarde en medio del parque que tiene una arboleda más que centenaria, un roble de cientosesenta años con dos bancos de piedra, y las comadronas en el tanque, veo los pájaros cantar en el alambre, un cardenal que le hago notar a papá, que los quiere, escuchar a los pájaros, único canto, a las cuatro ir al tanque australiano cementado, a las siete al hall blanco. Beben Aperol, yo voy con el mate lavado, termo chino y mate de chapa misionera, de Guatambú. El cura se burla de mi presencia, fui con el pelo sucio, zapatos náuticos marrones con jogging chupín gris meado, y el mate lavado bailando. Veo unos reels de Paco de Lucía solo, un nido con cinco gorriones alimentados por sus progenitores en el techito del tanque. Merienda y comida. Escucho Visitantes de madrugada.

 

No estoy acostumbrado a que me sirvan con campana ni me gusta que me despierten para comer con un cencerro. Acá los dueños no hacen más que comer y dormir e ir al tanque, con el molino a la vista, plateado y gris, o gris y plateado, o gris con brillo y sombra, un canto brilla y otro es negro apenas gris. Por lo que dice la amiga de mamá se la pasan peleando con los primos por los gastos, menos el sacerdote que reza en el parque en torno al hall blanco, que me parece que está exento de poner para los gastos, reza alrededor de una fuente con la virgen de la medalla milagrosa, a los caballos los usan para recorrer la propiedad. Estoy en un sector de la estancia llamado Mayordomía desde donde se podía observar sin ser visto a los peones con un triage. Me cansé de comer y cagar día y noche, para colmo las pastillas psiquiátricas me dejan boleado el doble y me despierto a las dos de la tarde y como solo, me dejan la comida en la mesa con un plato arriba. El sacerdote es un bicho que le gusta mandar a las mucamas y cocineras que están debajo del casco principal, las llama con el cencerro en la mesa, dijeron algo así como que congrega a quince feligreses privados. Invitó a un correctísimo capitán del ejército, capitán cordobés soltero de treinta y cuatro años, muy chico de tamaño para Capitán, parecía Shoni Viale con el pelo castaño.

 

Ah, la naturaleza abrumadora es pródiga en horizontes atardeceres pájaros caballos y estrellas, y pastos, el monte del tanque recortado junto a la laguna, montes para el viento norte. Recuerdo una pradera soñada en Daireaux. Ahora hay sequía. No hay más chajás, los suplantan los mismos gavilanes que tenemos acá.

 

Jung usaba la hipnosis, mi hermano se hizo hipnosis y volvió a lo que le dijeron, o lo que se sintió, que en otros tiempos también pudo ser el mismo viejo zorro y canuto, su mujer tiene cuarenta y ocho años y tiene una escuela de baile, baila mucho, pero hay que delegar cuando te quedás sin cartílago en las rodillas, debo decírselo… ayer un fraile dulce y viejo dijo que hay que entregar a Dios nuestro esfuerzo, con nuestros errores, hacerse hipnosis es entrar en ocultismos, hay que usar la vista, cuidarse la vista, para ello está la Epístola de San Judas, San Pablo me parece un mentiroso, San Pablo estuvo en la lapidación de San Esteban mártir, y otra es la escritura del espíritu santo en el Antiguo Testamento, una divinidad no se revela, Jesús es el hijo, que se fue en sangre y quebrado en las juntas, para que se vea que los que van bien alto caen bien bajo, no podía ser Rey de este mundo engendrado del Espíritu Santo y la Virgen, los comidas espirituales no necesitan aparato digestivo, Jesús es mi hermano consolador, mi hermano, mi alma resucita por ti, Jesús… ¿Jesús, andabas rapeando como un colombiano en el Subte, robando panes y pescados? Para un judío esto es ridículo lo sé, no hace falta ser judío para darse cuenta, pero nunca he escuchado a ningún judío llamar hereje a un católico, yo prefiero una idólatra de la literatura con sacramentos que a una cismática gringa tetona de la iglesia universal de dios. Hereje es el que niega el Juez y el Juicio dicen los judíos, con la parca tan manifiesta, parquitas tatuadas en la jeta, en los reels, chorros, mal vivientes, y fumones atávicos, ven mucho a la parca, hasta le ven la cara. Pero María os dará el bife de chorizo de rosas y disolverá los tatuajes de su carne en el aire, y ya no serán del ejército de sanlamuerte, eso me preocupa, los brujos mejicanos lo llamaban el águila, parcas con carruajes prendiéndose un cigarro tranquilamente en la tormenta como en lo de mi hermano, ¿adónde los llevan? Rasputín y Chogyam Trungpa desaparecieron en refucilos de espíritus superiores. Me gustaría que Dios escribiera por mí en el espíritu del teclado, de este mundo que se anima como puede, que tiene a los cinco equipos grandes del fútbol argentino en tal mal estado. Escohotado decía que la marihuana da una introspección superior, no llevé el porro al campo, el sacerdote engolado que llamaba a la servidumbre con un cencerro hablaba de herencias y apellidos, como el otro capellán del Hogar de Ancianos del Colegio Marín que me preguntó en el psiquiátrico cuánto iba a heredar, y como en aquel cuento de Isaac Bashevis que directamente un sacerdote roba una dote a una rica mujer judía, casándola con un mentiroso militar católico, cambiándole el nombre y el apellido.

 

Escribir no es fácil, vivir tampoco, pero puedo escribir un poco: en el campo había un boludo que hacía doma india y una potranca redomona le rompió un metacarpo y le infló la pierna, quedó en muy mal estado y se tuvo que volver.

 

Un cura en el psiquiátrico, de compañero de cuarto que pronto pidió irse a otra habitación por mis ronquidos y pedos, porque tecleo con pedos cuando duermo, era capellán del hogar de ancianos del Marín y requirió la cifra de mi herencia, le contesté sabiendo que nosotros no tenemos plata para entrar al hogar de ancianos del Marín, mi abuela lo sabía bien, no pudo entrar, murió sola con la tele, le hablo al teclado con los dedos, no me molesta darme manija, ir contra todos en el mundo de los príncipes de los culos rotos, se me ocurre... en fin, mucha introspección, ah el campo, nadie pinta las cortaderas y el follaje en esa tierra dura, nunca vi una pintura de unas cortaderas, a la gente le gusta agregar perros, pero las cortaderas están ahí, para recibirnos, para despedirnos, las cortaderas se llevan el polvo de autos, camiones, motos, nadie las cultiva, son muy suaves, con finas y algodonosas fibrillas blancas, las observo y a otras especies de follaje que acompañan, a las palmeras más que centenarias, y una que llega hasta allá arriba pero finita. A los coches de caballos rotos en el piso de tierra de un galpón. No quisiera estar allí con viento norte y sequía, la tierra es pobre, el agua salada, la soja no crece, he vuelto al gótico ganadero después de treinta años.

 

Ahora dicen en los reels que el Glioblastoma, de lo que murió mi hermano, se cura con parches de nicotina, ayer le di más batería al teléfono destrabando no sé qué que vi en un reel. Hasta hablan bien del tabaco, que cura infecciones.

 

oh solo son unos abuelos

un sacerdote con capillita

y un esquizofrénico

que llaman con campanita

a la sirvienta

y hablan de heredades y heráldica

y comen manjares

como trabajadores rectales

en el gótico ganadero.

 

La campana para llamar a la servidumbre en el casco y a la hora del almuerzo y la cena en Mayordomía, el cencerro. Busco en mercado libre “campanita de servidumbre”: 22.850 pesos, de cobre, se la voy a regalar junto con el Siddharta de Herman Hesse, a la querida mujer que nos recibió que me dijo que el Siddaharta sería su libro de cabecera este año, y le diré que aquel cencerro es para comer como vacas. Herman Hesse, leído hace más de treinta años El lobo estepario, a Borges le gustaba El juego de los abalorios, leí un poco de Demian y no le di más bola. Tres días más en el campo y reventaba. Pero llegamos del viaje, hice apagar a Tato Young de la radio y papá se enojó. Tato Young es la manija política y moral a la tarde como pelotudo atómico para engranar a los que vienen en el tráfico trabado de la Panamericana, el orden social del virus, con movimientos lentos, pasan diez camiones de Gendarmería con motos, avanzamos muy de a poco, ponemos Aspen y un saxo gay que mi viejo apaga con un golpe, y nadie dice nada más hasta llegar a casa, no se captan buenas radios, las radios que se captan en los autos de producción masiva son para reproducir pelotudos, por eso dejaron de existir las radios más que para estas mierdas, a Radio La Colifata se le cortó el link desde el 2024. Llego y subo la mochila y la valija, me saco la ropa, me meto en la ducha y me prendo un Malawi Gold en la terraza con la medialuna entre los álamos, fumo tabaco y me dan bobazos que se cortan bajoneando con pan y mucho dulce de leche y queso, me despierto temprano y fumo de nuevo, volvió el gato, mamá lo dejó solo con medio paso de la hoja de la puerta ventana abierta con comida y agua, diez días solo con las capivaras que entran al lote y andan por todos lados, con perros y gatos, anoche lo escuché y bajé, lo saludé, se dejó acariciar, estaba ofendido, con razón, a mi me llevaron obligado: Chinito, te dejaron solo.

 

Esta mañana el gato le clavó las uñas en la pierna a mamá, y a la tarde le jodió la mano con otro pinchazo y hubo de ponerse hielo, me dijo algo así como que ya no es el mismo, después me dijo que ya se le va a pasar. Acá si no fumo no escribo y me embolo, los libros que tengo no me interesan, tengo que recargar el Kindle porque allá murió la batería que había cargado, lo arreglo y me bajo un libro de poemas de Raymond Queneau que todavía no vi, tomar mate, fumar, el viento y la siesta. Nadie me escribe nada.

 

Llegando a Samborombón pregunté a cuantos kilómetros estaba la Bahía, me dijeron que había cangrejales y que atajaba toda la mierda de capital y provincia.

 

Me la soba la Recopa del Retrete pero juegan Flamengo-Lanús, que lleva un gol de ventaja. Faltan diez minutos, escucho River-Banfield, último partido de Gallardo, gana tres a uno. Agarra Coudet. Vitorean al muñeco y silban a los jugadores. Empezó Lanús. Hace mucho tiempo que Cavani tiene Parkinson, ya está.

 

Ganó Lanús 3-2

 

Los bidetes sirios dejaban el ojete con talco antiarrugas, su padre se dedica a la prostitución, un viejo matarife de Wilde, narraré los jabonosos sueños, y fumaré y dormiré, el porro me parece más espirituoso que el vino… el porro y la siesta, así vivimos los artistas bosteros. Una vez en una cueva de cambio atendía un hipopótamo rosado con rulos, ¿querés cien dólares gordito? Y un tumba de la policía de la ciudad, puesto, mirando, el flaco desgraciado, esos te venden más grande y te roban.

 

Abogado del desahuciado

y otras parquitas

laméntate en la luna y come insectos y gatos

tú eres el más corrupto, vete, no incordies a los gatos

San Judas en el mundo de Hieronimus Bosch

marrones de luz en la intimidad

y los detalles del tríptico

una cama una computadora con mesa y silla

una mesita de cama con lámpara

y la luz blanca del monitor de pruebas

de palabras nocturnas

y mirar y dormir muchas siestas

estar echado es la vida del verdadero artista,

lo dijo Paco de Lucía.

 

En Twitter Dupont odiando al Chiqui tapia, “que vos también vas a ser salchicha”, comentario racista, el presidente de la AFA, se dice “amigo del hipopótamo de Pumper Nic”, negro feo y basurero que se hizo de abajo, ¿qué hizo mal, ganó guita, manejó el CEAMSE, lo persiguen por impuestos, de lo que se pasó hablando el Presidente en la campaña, los impuestos son un robo, tampoco debe ser un ángel, con Riestra y Barracas en primera, con el fútbol local tan calamitoso, pero, que mediante la asociación venezolana de fútbol y la CONMEBOL sacaran al gendarme encarcelado en Caracas hace 457 días, y que eligió a Scaloni… y todos los medios lo tratan como si fuera el nuevo máximo hijo de puta, que me tienen podrido todos los días con lo mismo TN Y La Nación, más la manija de Riquelme, desde el año pasado, y ahora vuelve el gendarme secuestrado por el antiguo régimen venezolano, bien por el Chiqui.

26.2.26

Crónica, por Cecilia Bainotto

  

El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas.

Ludwig Wittgenstein

 

 

Una nube de langostas sube y baja. Acridinae, una familia voladora, no encuentra rumbo. Durante días pasa rasante por los costados, sobrevuela la cabeza de los habitantes y su descarga verde sobre el suelo, salta como resorte.

La batalla entre la gente y la familia voladora se libra con manotazos, mallas metálicas y lanzallamas que las autoridades han dispuesto para el ataque.

Algunos bíblicos no pueden dejar de pensar en un Éxodo ante el Apocalipsis y que las cosas suceden por castigo “divino”. Los menos mágicos piensan que ciertas cosas suceden por falta de cuidado. Todos coinciden en que cerca del horizonte los lobos aúllan durante la noche y se sienten amedrentados.

A unos y a otros los iguala el cansancio. Se añaden a este desvelo otros protagonistas que no vuelan. Vienen de los albañales, de los acueductos, de la mugre. Son las ratas y las cucarachas. Las ratas despiertan miedo por la transmisión de la peste y las cucarachas, asco.

El escenario se complica día a día. Los roedores roban la comida. Las cucarachas roban el sueño. Y como si a toda esta turbación desordenada por el hambre y la vigilia forzada le faltara algo, comienzan a volar billetes de dinero por el aire.

“¡Dale, agarralos!”

Todo es griterío y confusión en los empellones de la frenética carrera. A un inválido lo han derribado de su silla, a una mujer le rasgaron la bombacha, a una nena le robaron la muñeca, al carnicero el cuchillo, al albañil la cuchara, al vecino el farol de noche y al de más allá, las vituallas de la fiambrera.

“Hay una forma tonta o feroz en los cuerpos. Son años de modelar en una carnicería colgados por poca plata. La conciencia en estado larval y la carne que hace caso omiso cuando se desprende del gancho”, piensa la cronista.

Los rostros se transforman y en muchos de ellos se pueden descubrir los ojos de las ratas, en los de otros las antenas vigilantes de las cucarachas y algunos, quietos como langostas ante el desborde, aceptan el desastre.

20.2.26

Ejercicios de desbaste, de Manuel Alemian

 

 

Una vez

 

Una vez un linyera en pedo me pidió un cigarrillo. Le di dos y a cambio me tomé unos tragos de su tetra de blanco tibio.

 

Una vez pasé por la zona prostibularia de Ingeniero White. Me asusté. Me aferré a un cuchillo que llevaba en el bolso de mano.

 

Una vez me quisieron robar en el colectivo 86. Me reventaron el tabique de un culatazo, pero no me robaron.

 

Una vez entramos 20 latitas de cerveza a un boliche y le convidamos una y después otra a Gustavo Cerati.

 

Una vez dejé el auto en una avenida, por un cortocircuito. Volví al día siguiente y me lo habían desvalijado.

 

Una vez, mientras leía Rojo y Negro de Stendhal, me dio un neumotórax espontáneo.

 

Una vez dormí en un caño, al reparo del viento y de la helada.

 

Una vez en la colimba casi me mato accidentalmente cargando un fusil FAL.

 

Una vez perdimos el motor de un bote boludeando en una laguna. Cayó al agua.

 

Una vez encaré un camino muy embarrado con mi Fiat 128 IAVA.

 

Una vez en un calabozo vi cómo tres presos fajaban a un skinhead.

 

Una vez me tiré con la boca abierta en el río y tomé agua.

 

 

 

 

 

 

Año 1990

 

GAY DAY // La Organización Mundial de la Salud eliminó a la homosexualidad de su lista de enfermedades.

 

THE ARMY // Me tocó hacer la colimba, en Infantería de Marina: una instrucción dura y con mucho frío, pero con excelente comida.

 

DRUNK // Se trataba de agregar una medida de ginebra a un chop de cerveza helada, sucesivas veces.

 

CARS // Emilio Satriano, con un Chevrolet Chevy, se coronó campeón del Turismo Carretera (TC).

 

TETRA-PARTY // Las invitadas no se animaron a entrar a casa en ocasión del tetra-party que organizamos los varones.

 

INSECURITY // “Hola, todavía no existe la inseguridad”.

 

FOOTBALL // Alemania se cobró revancha por la derrota de 1986 y conquistó su tercera Copa Mundial de Fútbol al ganarle a Argentina por 1 - 0.

 

NEWS // Un motín militar encabezado por Mohamed Alí Seineldín ocupó el Edificio Libertador y parte del Regimiento de Patricios. El presidente Carlos Menem ordenó la inmediata represión: 13 muertos y más de 200 heridos.

 

MR. BEAN // La cadena Thames Television de Londres estrenó la serie cómica televisiva Mr. Bean, del actor Rowan Atkinson.

 

BRICK // Alemania comenzó las obras de demolición del muro de Berlín.

 

MALVINAS // Representantes de Argentina y el Reino Unido llegaron a un acuerdo para restablecer las relaciones diplomáticas a ocho años de la guerra de Malvinas.

 

SADDAM // El ejército iraquí, formado por 100.000 hombres, invadió Kuwait en tres horas, sin encontrar resistencia. El emir kuwaití y su gobierno huyeron y se refugiaron en Arabia Saudita.

 

COFFEE // Inicié mi adicción al café, americano y apenas cortado.

 

TRIP // En un rapto de iniciación hice un viaje al sur, a dedo, sin dinero, sin abrigo y en invierno, y sin destino. Tras 12 días llegué a Trelew siendo ya otro.

 

CIGARETTES // Inicié mi adicción al cigarrillo, Particulares 30.

 

JOB // Primer trabajo en blanco: encargado de puerto en una empresa de comercio exterior. Manejaba plata para coimas y siempre me quedaba un vuelto.

 

CARS II // Rompí media docena de caños de escape del Chevy azul en las huellas de los caminos donde aprendía a manejar. Mi padre trinaba de ira.

 

7 DOLPHINS // En un teatro de la calle Perú presencié el primer recital de Los 7 Delfines.

 

BIRTHDAY // Mi cumple cayó en sábado.

 

WRITE // Sin propuesta, sin vocación, puro divertimento, sin conocimiento, empezaba a escribir.

 

THE FALL // The Fall fue, es y será lo más.

 

UNDEFINED // ¿Sería ingeniero o periodista? ¿Linyera y artista? ¿Presidiario o loco? ¿Looser o galán? ¿Bruto o intelectual? Mi frase era: ¿qué más da?

 

SCHOOL // En la Escuela municipal de Movilizadores Culturales aprendí fotografía, música, teatro, plástica, letras, títeres y movilización cultural. Y a vivir.

 

EMANCIPATION // Me mudé de la casa paterna con un sueldo mínimo y me alcanzaba y algo me sobraba, con los vueltos de las coimas del puerto.

 

NATURE // Me tomaron como tercer guía para los paseos por la Reserva Ecológica Costanera Sur, las noches de luna llena. El primer guía guiaba, el segundo cuidaba que nadie quedara atrás, y el tercero juntaba papelitos y basura que tiraba la gente.

 

NO GOD // Intenté acercarme a dios haciendo dos retiros espirituales, pero no encontré la fe.

 

NO BODY // Abandoné, definitivamente, el entrenamiento deportivo.

 

 

 

 

Tomado de: Ejercicios de desbaste, Manuel Alemian, Buenos Aires, Tammy Metzler, 2021.

 

14.2.26

Free jazz Savino, por Sergio Rienzi

  

Vamos, ya todos sabemos lo que pasó. Hugo Savino se fue alejando de sí mismo. No se trata de esencias ni existencialismos. Se trata más bien de una coordenada, o de una no coordenada que designa el lugar de varias pérdidas fundamentales. ¿Se habla de la pérdida del sentido o del relato o de cierto hilo conductor? Creo que Savino nunca tuvo que soportar esas cruces o se las desembarazó rápido como para seguir con su ritmo. Su ritmo lo volvió recóndito. Y lo recóndito lo hizo alejarse más de sí mismo y ya no puede volver sobre sus pasos. Gris al Fondo nos muestra un esbozo de esta pérdida, y cierto rescate por volver sobre sus pasos arma el paisaje de Gris, y articula su free jazz. Es el jazz libre de Savino el recóndito.

Destierro: acción y efecto de desterrar o desterrarse. O también, según la Real Academia Española: pena que consiste en expulsar a alguien de un lugar o de un territorio determinado, para que temporal o perpetuamente resida fuera de él.

Savino se desterró a fuerza de jazz y de tango, bajo fuego cruzado. Fue un destierro gradual, lento, llevado a cabo por él mismo en secreto pero a plena luz del día. Gris al Fondo de un paisaje que sigue existiendo y que ya no existe, tensión eléctrica por pulso y pulsación, se trata del gato de Schrodinger del famoso experimento de la caja: vivo y muerto a la vez. Gris al fondo con sus paisajes que existen y que ya no existen a la vez, nos atrapa en sus paradojas de espacio-tiempo, y nos lleva a pensar fuera de la caja a la que se expulsó Savino, hasta el bucle de tiempo y un pliegue que se repliega contra el lenguaje de remaches y remiendos y fragmentos entrecortados.

Geografía recurrente: Avellaneda, Barracas: como boomerangs soltados al tiempo que vuelven una y otra vez y te golpean durante la lectura. Otras geografías y territorialidades del Jazz-Savino: Visiones de Cody de Kerouac, el Finnegans de Joyce. Puntos cardinales precisos. Este y Oeste. Norte y Sur, y una brújula rota que apunta a todos lados y a ninguno al mismo tiempo. El magnetismo del texto rompe la brújula, y los resultados de la pérdida. Los corolarios de la pérdida. Las huellas fueron borradas del terreno adrede. Un cazador sabe que puede ser cazado por otros cazadores o por los animales que está tratando de cazar.

El hilo conductor de Gris al fondo es una puerta cancel atrancada, anulada. No hay por dónde pasar. Cartografías y geografías oscuras trazadas a espaldas de los codos y los recodos del tiempo. Free Jazz-Savino ramificador, rizomático, obsesivo, escrito a contraluz y a resolana, expulsado de su propio espacio y tiempo, se hace carne el texto en uno, como eco de que hizo carne en Savino. ¿Es el destierro un hecho relacionado con el tiempo? Sí y no. En la dimensión Savino del Free Jazz, el destierro afecta al tiempo, el fraseo del free jazz deshace espacios.

En Gris al Fondo no hay Cielo, ni Infierno, ni posibilidades de futuro: sólo el pasado como constante cosmológica refractándose en los ríos de un presente continuo ramificado. Tiempo y destierro en el Free Jazz-Savino conforman una nueva figura: el destiempo.

La música Savino se volvió un dialecto más libre y salvaje. Sonidos feroces, oscuros, mordaces, lanzados a un vacío desde un vacío, que se repliegan hacia dentro y no se dejan reproducir o imitar. Como si de Gris al Fondo sonaran a la par en una misma caja de resonancias Coltrane, Aníbal Troilo y Thelonious Monk. Los sonidos del Free Jazz se entreveran con el tango dando lugar a una fusión imposible, desfiguración improbable, en donde coexisten y me mezclan en un solo tejido el sonido del afilador de cuchillos que pasa por el barrio con el sonido del tren traído por el viento. Amasijo de música. Resaca del silencio interceptado por comentarios secos de Roque Juan o de Celia, como al pasar de algo que los nombres propios dicen y se retienen para siempre, como al pasar de algún paso a nivel, o tren de carga, o el paisaje Avellaneda atropellándose a sí mismo y ahogando las voces que no se pueden ahogar en los Cuadernos de Cardoso.

Caja de resonancias, cajita musical rota que sigue sonando. El ritmo de la ecuación Jazz y el algoritmo Tango es de tugurio, de sótano trash de bajo fondo, de zapada improvisada, y toda esa música elude a la crítica literaria, no se deja atrapar, encasillar. Este ritmo Savino desmantela lo dado, pone las cosas patas para arriba. Molesta. Patas arriba las leyes naturales que gobiernan el canon literario. Savino no cree en los personajes porque lo único que tiene son nombres propios, con caras propias que no fueron desfiguradas por el paso del tiempo, y ademanes que lo mismo, y palabras que conjuran las caras con nombres con fechas con calles y coordenadas, que rubrican todo lo dado y lo exponen. Se arriesga la caja musical a caer al precipicio. ¿Acaso no ve el precipicio? Son los nombres propios de la lejanía, cantando la música del sótano.

Savino tampoco cree en la trama porque el jazz salvaje y el tango se llevaron todo puesto. Métrica rizomática, pura expansión y contracción enredada. Música de enredaderas y de patios. La materia de Gris al fondo es de las Enamoradas del muro, Ampelopsis. Avanzan hasta comerse las medianeras de la literatura, ese punto de inflexión en donde nada puede quedar encasillado en algo.  Texto-enredadera.

“Un rizoma como tallo subterráneo se distingue radicalmente de las raíces y de las raicillas.

Los bulbos, los tubérculos, son rizomas. Pero hay plantas con raíz o raicilla, que desde otros puntos de vista también pueden ser consideradas rizomorfas. Cabría, pues, preguntarse si la botánica, en su especificidad, no es enteramente rizomorfa. Hasta los animales lo son cuando van en manada, las ratas son rizomas. Las madrigueras lo son en todas sus funciones de hábitat, de provisión, de desplazamiento, de guarida y de ruptura. En sí mismo, el rizoma tiene formas muy diversas, desde su extensión superficial ramificada en todos los sentidos hasta sus concreciones en bulbos y tubérculos: cuando las ratas corren unas encimas de otras.” (Gilles Deleuze, Félix Guattari, Mil mesetas - Rizoma)

 

El Free Jazz-Savino es rizomático. Subterráneo, subcutáneo, salta de sótano a altillo, de lectura a contraluz a calle y multitud y paso a nivel, y tren de carga. Se mueve salvaje como el jazz libre y se ramifica, se expande, se repliega sobre sí mismo en movimientos rápidos de reptil agazapado.

 

¿Libros? Básicamente tenía libros prohibidos. (20 de septiembre)
(Gris al fondo, Hugo Savino)

 

Así, lanzado y arrojado al vacío, sin fecha precisa, solo un 20 de septiembre. Hablando sobre libros prohibidos. Gris al fondo lo es. Es un libro que no se deja, que se aleja. Fechas imprecisas pero tan nítidas, con ritmo y fraseo corto de largo alcance. Caras borroneadas. Nombres propios superluminosos. Ahora bien, es necesario hablar de sabotaje. El lector en el fondo busca siempre algo a cambio: algo con qué llenar un vacío de invierno o un vacío de verano, o la incomprensión de su pareja, o un dolor lejano, o una pérdida insustituible, o tan solo el aburrimiento de la monotonía de sus días. Savino y su jazz son contrafácticos: no trabajan para compensar penas ni aburrimientos de lectores, ni para darles cierto sentido a sus existencias. Y ese es el verdadero sabotaje: escribir para nadie. Eso es lo inadmisible.

El lenguaje Savino es bergsoniano, lo cual implica ya de por sí otro sabotaje indirecto, intrínseco.  Nos lleva a multiplicidades, a ramificaciones en continuo. Dialectos en clave de cifrado. Algoritmos de pasados ramificados que viajan al futuro en presente continuo. Trabaja con conjuntos en bloques de multiplicidad como Bergson: memoria-materia, duración espacio, recuerdo-percepción. Las dualidades devienen en multiplicidades que comportan un trabajo en la estructura de la escritura y cuando la estructura trabaja fricciona y genera movimientos geológicos en el lenguaje y en el canon de la literatura.

Multiplicidades en palabras devenidas en fraseos al ritmo del jazz y del tango, estallando las palabras en mil fragmentos más como una copa de cristal que cae de una mesa al piso y salen disparados hacia todas partes. Así se incrusta el texto en quien se arriesga. Eso lo vuelve código morse, cifrado extremo. El cifrado es una clave saboteando literatura.

“Siempre está esa tirantez en la mesa de la conversación: todo quiere llevarte a las reglas de la sintaxis.

Cuaderno de Luis Cardoso. Elia le contó su desdicha berreta y de lluvia neurótica y el hijo de puta pensó que le pedía plata y cambió de tema mientras comía su arroz de serpiente de restaurante caro. Elia no mide la confesión. Pierde el hilo del compartimento estanco.”
(Gris al fondo, Hugo Savino)

 

Savino conversa con su pasado en clave jazz, tango, rap. Dialoga con fantasmas en carne y hueso, carne viva, se hace carne en ellos. Me corrijo: no dialoga, conversa. “Parla”, como los italianos inmigrantes que no se alejaron nunca de la palabra parla, y la parla es para ellos una conversación entrecortada, interceptada, que empieza de día y se interrumpe y sigue de tarde, de noche, de madrugada, y es un ciclo interrumpido y lleno de intromisiones de terceros cercanos,  incesante, fragmentado y continuo. Y hay que dar gracias por la luz matinal con resolana de este Free Jazz-Savino. Le gusta la parla, la parla de las conversaciones de patios de inquilinato, de calle afuera, de viejas comadronas en reposera en la puerta que espían todo, y los nombres propios de Savino yendo y viniendo, entrando y saliendo como a través de una puerta giratoria gigantesca que los vive expulsando y atrayendo con el magnetismo del barrio, siempre el barrio. La parla está en el universo del “Gossip”, el secreto a secreto, a voces, de esas comadrejas astutas y escurridizas que forman parte del tango Jazz-Savino.

Se dicen secretos, se escuchan secretos de otros, se pide y se reclama que las confesiones queden a salvo, como en la parroquia de barrio. Y así sucedió. Están a salvo. Pertenecen a esta catedral llamada Gris al Fondo. La Orden del Canon Literario aborrece este tipo de catedrales. Este tipo de catedral posee dialectos que la Orden no habla. Esa vieja Medusa no sabe hablar: solo convertir en piedra a los que día a día intentan pertenecer y se amontonan tratando de entrar en la gran maquinaria del mercado de pases que implica. Lo cierto es que la Orden del Canon Literario no habla estos dialectos, le dan pánico, porque no solo no puede hablarlos, sino que tampoco puede oírlos.

Savino recuerda de a fragmentos que los incrusta en letras, palabras, texto. Son injertos. El Gossip cifrado extremo: es una operación invertida desde los recovecos caracolescos, circulares, esféricos y pasillescos de los tímpanos, de los oídos, de todo aquello que fue pasando en la parla Savino, en las cosas dichas y que se dijeron por ahí. Y desde esas cavernas laterales y oblicuas y sinuosas se escucharon las palabras que hoy nos retuercen y que la Orden no puede escuchar apenas más que algo parecido a un sonido gutural, como un ladrido afónico de perro de la calle: es el trabajo de excavación con el oído, que sabotea al Canon de la Orden Literaria con fechas precisas pero no dichas del todo, con nombres propias concretos pero sin rostros, con situaciones consabidas y secuencias claras pero que se pintan al óleo adrede.

Letra por letra, palabra por palabra, el sabotaje de la lengua materna que queda atorada entre cavidades, pliegues y bucles del espacio-tiempo, replegada sobre sí misma, desbordada por un río de palabras que la transforma en un dialecto secreto.

10.2.26

Visitas, por Santiago Armando

  

Mientras más chimpancé es la gente, más ruido hace.

Juan Abreu

 

 

Sin noticias de Boca, sin información de fútbol, el boliche cerrado. Mi hermano manda videos del Chelsea contra el City. Batistuta era mejor que Erling. En fútbol nada me asombra, todo es muy obvio y bobo.

Nos visitan mis hermanas con sus familias, mi hermana mayor con su marido y sus hijos, y la menor con su hijo.

Fumar faso de transa en casa de los padres no va más, mejor bien lejos de todo, en la verde llanura, con la computadora y la casa fresca, el techo alto.

La voz de mi cuñado traspasa el frágil volumen de los ambientes de ladrillo hueco. Es y se hace todo el tiempo el boludo, transpone su pelotudeo con gracia y hace buenos asados, debo respetar a todos los invitados de la casa. Tendría que haberle dicho que por favor se vaya a hablar por teléfono a otro lado. Escucharlo me da cáncer.

 

Jueves 1 de enero. Anoche mezclé vino rosado con cerveza y me tuve que meter en la ducha y tomarme un Paracetamol más las pastillas para dormir, me dio el amarillo por mezclar un vino rosado berreta. Hoy primero de enero, diez grados de temperatura menos, se puede estar.

 

Viernes 2 de enero. Madrugada. Hace un rato el menor de mis sobrinos se encerró en el cuarto y empezó a chasquear la puerta hasta que se trabó con él adentro y tardaron un rato en abrirla, me quedo en el molde porque estoy con el hombro y la rodilla cagados, más la obesidad. Lo sacaría de esta casa de los pendejos del orto a mi cuñado, saca lo peor de mí. Estoy en el cuarto al lado escribiendo y me aturden. Siento que algo pasa cuando termino una oración, no quiero fumar más porro, me droga escribir. Pero puse a germinar una Jack Herer.

En realidad ya no puedo plantar más porque la casa está en venta y la tipa de la inmobiliaria se quejaría. El suizo tiene queso, frutilla y choco. No son buenas para escribir, para escribir eran buenas algunas de las semillas sativas que venían con el prensado. Dani me dijo que el porro me ayude a cagar puede ser la adicción, que simplemente se me afloja el ojete por la droga.

Estoy endeudado con el banco por los regalos navideños. Trataré de seguir con la librería en las redes cuando comience el año. Suena un teléfono en la casa de al lado. Me voy a dormir.

 

Sábado 3 de enero. Todos se fueron a cortar el pelo y yo falté por dormir, lo tengo muy largo. Voy al cajón de la tijera y me lo rebajo mirando el espejo del baño.

Estoy harto de los doblajes mejicanos por todos lados. No los soporto. No tolero el español latino. Hay publicidades de evangelistas y musulmanes en el Facebook. El Facebook y el Twitter son basura. La vida es muy corta para estar chupado por las redes sociales.

Deponen a Maduro al fin, se lo llevan en barco para juzgarlo en New York. En la conferencia de prensa en Mar-a-Lago Trump dice que gobernarán ellos porque no confían en nadie, que Delcy Rodríguez estuvo de acuerdo bajo amenaza de un segundo ataque. La transición tomará un tiempo antes de procurar candidatos confiables, parece. También dijo que repondrán toda la infraestructura para sacar petróleo que estaba inutilizada, y las empresas volverán y recuperarán las ganancias expropiadas por Chávez, que los venezolanos recuperarán su país en paz y que serán ricos. Que es inconcebible lo que les ha ocurrido a los venezolanos. También dijo por segunda vez que Petro debería cuidar su culo porque saben que los colombianos envían cocaína a Estados Unidos. Y lo de Groenlandia. Dinamarca ya desembarcó tropas. No hay chance en Venezuela si la policía y los servicios y los colectivos armados no son dados de baja. Lo mismo pasó en Argentina con la policía, la triple A y el ejército, tardó una generación, el policía que me detuvo en mi última internación lo hizo con una dulzura muy civilizada.

Mi cuñado hizo un asado espectacular, pero sirviendo a punta de cuchillo. No pude brindar por la deposición de Maduro con papá, para no incomodar a mi hermana comunista.

 

Lunes 5 de enero. Vino Matías y fumamos una Champaña colombiana de Black Tuna, un poco pesado el faso con este calor, ya no estoy para esto. El mundo se vuelve bastante pelotudo y todo me irrita, pero por ahora, si no molesto, quiero vivir, la muerte no es un consuelo debido al porro, que me sube la autoestima. No tengo más fuerza, tengo pesadillas malditas, quebrantos nerviosos, falta de salud, de dinero, de amor. Cuarenta kilos de sobrepeso, calor, ladrillos huecos en verano y techo de chapa, piscina de agua turbia, meada, pero la ventisca nocturna se mece suavemente sobre mí.

La Jack Herer me da energía. La energía que necesito para salir a buscar los libros, por ejemplo. ¿Quedó viejo Reinaldo Arenas, más viejo que Pedro Lemebel o Roberto Bolaño? Compré Antes que Anochezca y Viaje a La Habana para una clienta. Tengo que buscarlos a mediodía por Callao y Corrientes.

La Champaña me dio paranoia, y tenía hongos. No confíes en nadie, planta tu propio porro, no te fíes de un transa, fíate de los buenos cultivadores. Híbrida la Blueberry con la White Widow, estabilízala, fuma cuatro pitadas de Cinderella o Jack Herer, mejora tu ánimo en este mundo de mierda. O fuma CBD para aguantar el cuerpo esclavo.

Veo en los reels a mi hermano en una peluquería de Londres, junto a un Hash Bar.

 

Martes 6 de enero. Mi vieja se queja porque dejé de tomar la Pregabalina. Para ella estoy en riesgo. Me amenaza. Llamo a la clínica para avisarle a la psiquiatra pero no me atiende nadie. Mando un mail y me duermo. Cancelé los libros de Arenas y le compré uno a mi hermana de terapia con aceites. Se lo había prometido.

Mezclé Schweppes de pomelo con té de Ibiscus y me dio diarrea. Me pasaron el flyer de un transa que vende Kosher Kush, la original de DNA Genetics. Tiene la Chocolate Fondue también, que es Chocolope con Exodus Cheese. Tiene buena puntuación en Leafly. La Kosher es un clásico.

 

Miércoles 7 de enero. Hace dos días que no veo a mi cuñado, el otro día que fumé la Champaña me dieron fantasías de acuchillarlo, por suerte fumé pocas pitadas y no dije nada, pero luché con mis instintos de mandarlo a la mierda. El té frío de Ibiscus me relaja, hoy dormí ligeramente las pesadas horas de la tarde sin ruidos. Mi hermana menor y el hijo no hacen ruido. Ahora está cocinando unas nuggets.

Vinieron todos y están mirando El señor de los anillos.

El Ibiscus o Flor de Jamaica cuesta veinte lucas el kilo.

Puse la Jack en una botella de Coca-Cola grande.

 

Miércoles 21 de enero. Dos semanas enteras sin computadora fumando la kosher kush y la chocolate fondue: La kosher buena, no da euforia, no es demasiado estimulante, pero te hace toser como la puta madre, apenas la podía pasar. La choco fondue un sorete con mucho olor que alertó a mis parientes, pero nada del otro mundo. Me gustan las índicas porque son narcóticas y no dan euforia, son calmantes, hay sativas sin euforia pero no son buenas para escribir a como yo estaba acostumbrado, pero me estuve releyendo y soy un embole, y todo lo que escribí en el cuaderno es una bosta. La que me gusta es la Jack x Blueberry y la White Widow x Blueberry, la Cinderella 99’. Extraño los fasitos que me daban las plantas de mi terraza.

Hice unos poemas que paso a transcribir.

 

La bocina de chata del delta

Y el tren zumba

Los niños juegan a los dados

El cerco auditivo de los grillos

Y unos nidos intranquilos

La paz finalmente

En el ocaso de la pradera

Con las primeras estrellas

 

Rezar, dormir, el viento.

Lo demás es una pesadilla

De joven había que huir de los padres

A la madurez las cotorras huyen

Y las reuniones sin fumar

Callan todos y sopla el viento criollo

Y los tufos del viento norte

Se guardan en los cajones

Lo sabes aguardando la temperatura del mate

 

Los pájaros son

los primeros que callan

en el viento norte

que atiza las casas

de ladrillo hueco

 

La mucama nueva se negó a limpiar mi cuarto y mamá le dijo que no venga más, después fuimos a la psiquiatra, mamá fue a pedir que me internen para poder irse de vacaciones, con el pretexto de que estaba fumando marihuana. Le expliqué que es una índica que me ayuda a la mañana con la resaca medicamentosa y además le dije que saqué la Pregabalina porque me mareaba y perdía el sentido, además me subía la presión, me la cambiaron por Rivotril. Me mandaron a hacerme análisis porque la Risperidona me puede cambiar el metabolismo y subirme la glucemia, que siempre estuvo normal. Lo que me da alto siempre son los triglicéridos.

El rigor de fumar porro todo el tiempo no es para mí. No sé para qué me metí en esto. Ahora no tengo Serotonina y tengo mucha hambre. Las piernas pesadas. Sin fuerza.

 

Viernes 23 de enero. Estoy leyendo las Memorias errantes de Adolfo de Obieta. Si leo de noche con las pastillas, al día siguiente me queda un recuerdo borroso.

 

Volvió mi cuñado y vino mi cuñada con sobrino, la pileta es un griterío, mis viejos duermen con el aire, yo acá arriba cagándome de calor. No tengo fuerza. Le conté a mi hermana de cuando lo vi a Ray Bradbury en la feria del libro, estaba solo esperando que alguien viniera a que le firme un autógrafo y no había nadie con él, lo pude observar perfectamente pero no me animé a hablarle, era enorme, con el pelo blanco y anteojos, la cara grande rosada, con una camisa de jean y caquis. Era un típico yanqui blanco de los de antes, que se están extinguiendo, como los italianos de acá, llamados gringos, o polacos en el interior.

Lo de Macedonio, un escritor metafísico de hace cien años, que cuidaba del cuerpo, parecen buenos sus hábitos de comida, dormir mucho, pero fumaba, le escribe a Ramón Gómez de la Serna que lo compren con cigarrillos. El papá de Borges lo llamaba Macedonio Farniente.

Quisiera no tomar más pastillas. Pero me da dolor de pecho a la noche si no las tomo. Oh, una mujer nueva en mi vida, libros y libros para vender, tomarme el bondi al centro. Ganarme un loto, recuperar la alegría, qué imposible todo. Solo pueden contentarme la Jack Herer y la Cinderella 99’ sin este calor ni las visitas. La verdad es que la venta de libros cayó con la última recesión de Macri y no se recuperó, después vino la pandemia y la mala fama de Scardanelli Libros por poner cosas de la Virgen de la Salette.

 

Sábado 24 de enero. Se fueron las visitas. Todo está tranquilo. No me pude despedir de ellos porque estaba dormido. El chiquito se ponía a gritar en la escalera, a cantar en la mesa, y yo no podía estar en ningún lugar, los ruidos me hacen salir de la piel como un loco. Se fueron silenciosamente. Mi cuñado me dejó el Esquilo y el Sherwood Anderson que le había dado. Todo está en paz. Me hice un mate, regué mi plantita, está nublado.

El Intel i5 que me pusieron es del año 2013, y un motherboard Asus que se tilda. Doscientas lucas el arreglo.

Lo del cuaderno que escribí fumado es todo una porquería. No tuve tranquilidad en ningún momento durante el mes pasado. Me la había agarrado con los hijos de puta balzacianos. Odio a Balzac, a Flaubert y a los pelotudos que los leen y que los traducen.

 

Domingo 25 de enero. Matías estaba en su casa y tosió y se cayó al piso por su bloqueo en la columna. No sabe cómo hizo para abrirle la puerta a la ambulancia. Se cagó la columna andando unos metros en skate y se fue a la mierda, tenía cuarenta años, ya casi diez con este asunto. Toma Tramadol y labura todo el día. Yo tengo miedo de irme a la mierda en la ducha, no tengo buena estabilidad con esta gordura.

No quiero escribir así.