14.5.26

Dujorvnic pintor, por Gastón Moyano

 

 

Juan Dujorvnic ha muerto en Malargüe. Los suplementos culturales de los diarios, las revistas de arte de la Subsecretaría de Cultura de la provincia, apenas lo nombran con indiferencia necrológica. Una publicación, menos lacónica, de un grupo de ex estudiantes de Artes Visuales de la UNC, reivindica su docencia, su obra y su personalidad de artista.

Ese grupo de estudiantes de Dujorvnic, antes de su muerte compilaron sus clases, hacen lo que hicieron los estudiantes del lingüista Fernand de Saussure, un homenaje parecido, así se publicó después la Curso de Lingüística General.  

“El profesor Juan fue difusor de los pintores de New York, de 1910 a 1920, para D. la palabra vanguardia nunca estuvo mejor encarnada que en Picabia, Duchamp, Gabrielle Buffet-Picabia, Arthur Cravan, Elsa Von Freytag-Loringhoren, George Bellows y el Formalismo Ruso, pero eso es tema aparte, porque trabaja con el lenguaje escrito”, esos eran los contenidos del Programa anual de sus clases, una rareza para los monótonos planes de estudio de la academia de arte en el interior de la provincia. Enseñaba Dibujo, Inglés e Historia del Arte, evocaciones que no alegrarían al difunto. Esta es una pequeña guía visual de las clases de Dujorvnic, se describe su pensamiento y su obra: “el arte rupturista que divulgó en una provincia tan poco rupturista, los artistas locales casi no le interesaron, ni los motivos del terruño mendocino, tan celebrado por los pintores del Gran Premio Vendimia de Artes Visuales”.

Tenía un diseño de museo íntimo, con los pintores que le gustaban, las clases eran un catálogo caprichoso que guardaba cierto orden íntimo, el ambiente, las obras. Hay una extrema dificultad en caracterizar sus clases, tenían un sentido pedagógico diferente del que suelen tener. Iban a contra mano de la tradición provincial. Sus Programas son una masa de textos diversos desde el aforismo, al dibujo, el apunte psicológico, la observación antropológica, el ensayo político, el dato autobiográfico, la crítica de arte, la crítica literaria, la cita, la nota al pie de página, el poema en prosa, el estudio de lo estético, la filosofía, la historia del atletismo, los colores que usaban los pintores que enseñaba. Le importaba menos la enseñanza del arte que la función social del arte, la educación de los jóvenes en el arte, la actividad física, practicó y enseñó boxeo, era fundamental, este nunca se creyó genial, daba en sus clases esos artistas porque percibía con lucidez la condición experimental de sus obras, admirables, y en algunos estaban las virtudes de la pasión, “lo que se hace con la mano y también lo que se reutiliza, lo obtenido ya hecho, es una negación de definición de arte, sabemos lo que hace el arte, pero no sabemos lo que es”, por eso creía que era mejor para sus estudiantes, mostrarles las vidas y las obras, sin intención de definir nada, ya que lo estético siempre debía tener un elemento de asombro, nadie se asombra de memoria.

Dujorvnic no elaboró una obra extensa, magna, para los museos ni para los turistas, fue más un agitador, un militante social del arte, sus clases tenían un lema que era un verso de Jules Laforge: “tú proporcionas la materia bruta, yo me encargo del alma del arte”, así presentaba su personal Programa de estudio y Bibliografía para Historia del Arte de la primera mitad del siglo XX. Decía: El arte del siglo XX tiene su centralidad en la New York de la Primera Guerra Mundial, la ciudad era en sí misma una obra de arte, una obra de arte total. Su crecimiento fue armonioso en ese período, como la propagación de las ondas en la superficie del agua cuando se lanza una piedra, es una buena idea demoler los edificios viejos, los viejos recuerdos, con los exiliados, expatriados, desertores, “nos hablaba de artistas que casi nadie había conocido”, mostraba a los artistas en una galería de notas biográficas, desordenadas, con bastante genialidad, por ejemplo, contaba durante toda una clase sobre la baronesa Elsa Freytag-Loringhoren, personalidad extravagante y extremista aventurera, de 40 años, llegó a New York en 1913, la Baronesa vagaba ataviada con un uniforme de soldado de la Guerra Franco-Prusiana, en el contexto previo a la Primera Guerra Mundial , resulta una obra viviente y ambulante, con los labios negros, el pelo rapado y violeta, verduras a modo de sombrero, estampillas pegadas en la cara, una jaula colgada al cuello, soldaditos de plomo enganchados a la camisa, sus insólitos atuendos fabricados a partir de objetos desechados, sus provocaciones extremas (arrestada por hacer un striptease en la Bolsa de Valores), la brillante reivindicación de la bisexualidad, hacían de ella algo más que una atracción pintoresca, activismo de la vida cotidiana, escribía poemas, se ganaba la vida posando para estudiantes de pintura, vivía en un departamento lleno de gatos y perros, Duchamp le decía que no era Futurista, que era el futuro, tenía una maravillosa inteligencia, transmitía algo brillante, lo suficientemente interesante sin tener necesidad de recurrir e insistir contra el elemento masculino, amiga y conviviente de Duchamp.

Dujorvnic decía admirar “el arte de vivir duchampiano”, de Picabia resaltaba el machismo de alguna de sus frases, “del cuerpo de una mujer, lo que me gusta son las piernas, una con tobillos de caballo de carrera”, así se desarrollaban sus clases, orales, de lecturas en voz alta, la oralidad ante todo, al inicio de cada clase tomaba lección oral al azar, inducía a sus estudiantes a pensar en las obras y en las vidas de los artistas, siempre criticó la noción de gusto, no les enseñaría qué era lo bello y lo feo en la Historia del Arte, decía que “Apollinaire, Max Jacob, Gertrude Steine, esa vanguardia europea, tenían gustos”, tampoco le gustaba la obra de Picasso. Describía a este tipo de artistas con cierto desprecio por su acumulación, sopesaban todo, eligen en función de un equilibrio, con “buen gusto”, gente con adornos, sobre las chimeneas, objetos de arte traídos de Italia, etc., etc., etc., “los manipulaban con adoración, todos eran unos líricos”. En su Programa de contenidos, también se veía los “Ashcan School”, muy comprometidos con pintar la realidad social e industrial de EEUU, según Dujorvnic las preocupaciones de G. Bellows, Rockell Kent, W. Arensberg, eran revolucionarias más en el plano ideológico que en el formal.

De ahí pasaba a Cravan y Duchamp, “tan distintos, cada uno con particular su ejecución en el arte”, eran los verdaderos revolucionarios, y aplicaba una teoría de Ezra Pound, “solo la aristocracia y el lumpenproletariado son los únicos que pueden hacer arte, porque tienen tiempo”: Duchamp el aristócrata desclasado y Cravan el lumpen, en New York. De Cravan leía para la clase el “Silbido, y después nos lo presentaba: Fabián Lloyd, boxeador, escritor ocasional, sobrino de Oscar Wilde, poeta, campeón de Francia de boxeo, semi pesado, secretario personal de André Gide. La obra de Cravan, comentaba, fue la revista, su “Maintemant”, la vendía en un carro de frutas y verduras. “Por medio de esa revista se vincula con Picabia en España, cuando Cravan organizaba su pelea de pesos pesados, enfrentaría a Jack Johnson, campeón estadounidense de peso pesado”. La pelea se hace en la Plaza de Toros Monumental, en Barcelona, 1916. Cravan era un boxeador gigante, pesaba 105 kilos, tenía una técnica elegante, golpes para ganar por puntos, hacer el show, no el nocaut, un proto estilo soviético, juego de piernas, mucha cintura, el balanceo permanente, el mundo de la alta cultura no podían creer que ese joven rubio, alto, imberbe, vestido con camisa de franela bien escotada, cinturón rojo, pantalón negro y livianos escarpines, elogiara a los atletas por encima de los artistas, leía sus textos de pie, balanceándose. Y Cravan es también un Dadá, con el dinero de la pelea viaja a New York con Picabia. La llegada de Cravan es anunciada como un espectáculo de masas, como una estrella de cine o de circo, tan misteriosa como su posterior desaparición en el Polo Norte, este Dadá se explica por Gabrielle Buffet-Picabia: “nuestra agresividad era una revuelta y qué podíamos hacer en el fondo, no podíamos gritar, jugar oficialmente la guerra, la humanidad, lo absurdo de lo que pasaba en el mundo, el horror, la violencia, y la crueldad generalizada. Pero era una manera de hacerse notar, una protesta camuflada bajo ese aspecto de locura colectiva, nuestros trabajos eran una expresión de la alegría de vivir acá.”

Con Picabia editan la versión neoyorquina de la “Maintemant”, la “391”, el 1917, lleva el espíritu de Dadá de Zurich a New York, Paris, cita a otras publicaciones, “Sic”, “Nord-Sand”. Cita a Gabrielle Buffet-Picabia para describir un poco el ambiente: “se destaca el espíritu subversivo de las revistas de Cravan, si se pudiera hacer un resumen de esta actividad destructora y vehemente habría que decir, esta marca una culminación de la revolución profunda que se venía incubando en los espíritus desde principios de siglo, producto de las condiciones trágicas de la época, aunque bajo una apariencia de incoherencia y extravagancia”.

Con estos ejemplos Dujorvnic quería decir que el arte es colectivo, que es mejor ser muchos diciendo algo, que lo peor es la fragmentación, el yo dictatorial, lo que yo hago solo no es arte, nadie lo lee, nadie lo mira, la crítica de la exposición de los Independientes, publicada en el Número 4 de “391”, subsiste como modelo de impertinencia y parodia. Dujorvnic introduce una crítica de Marcel Duchamp, ataca al machismo implícito de Cravan y su ataque ad homissem contra Sonia Delaunay y Marie Laurencin, reivindica del panfleto cravaniano, que prefigura a Dadá, en su intento de transgredir las fronteras del arte y la vida, en su “arte con A mayúscula, es una flor que solo se abre en medio de las contingencias, y no hay dudas de que un sorete es tan necesario para la formación de una obra de arte como el pestillo de una puerta, o para golpear su imaginación de forma penetrante, no sea necesario también que la rosa debilitada en forma deliciosa expire en adorable perfume sus lánguidos pétalos rosados sobre el mármol de Paros, virginalmente empalidecido de su delicadamente tierna y artística chimenea”. Un arte que admite sin rencor el carácter insuperable de su indigencia y es demasiado orgulloso como para representar la farsa de dar y recibir.

En el Programa del Profesor Dujorvnic, también estaba G. Bellows, formado artísticamente por Robert Henri, “la intensidad cromática para sus pinturas de boxeo, salvaba con éxito el abismo entre lo conservador y lo radical en el arte”, en su pintura “Stag at Sharkey” o “Both members of this club”, utiliza una paleta intensa para los combates: negros y marrones profundos, crea una atmósfera casi teatral, rojos y carmesí para la sangre, la carne y la energía física de los boxeadores, ocres, amarillos terrosos, tonos piel, verdes, azules fríos, blancos sucios, grises claros, tenía un realismo fotográfico en sus composiciones en tela, la sensación del momento.

La obra de Dujorvnic obra está en los murales que pinto en el Polideportivo donde enseñaba boxeo: gigantes, boxeadores en combate, muy raros, donde la carne de los boxeadores parece gritar, animalizarse, luz, público, ring, cuerpos, murales de retratos de poetas en el barrio de los monoblocs: Vallejo, Storni, Pablo de Rokha, Huidobro, Cardenal y Mariátegui, pintaba subido a enormes andamios, al sol, sin remera, con el pelo muy blanco, un cuerpo de fibra y fuerza, un retrato de Nicolino Locce, en la Municipalidad una “Conquista del desierto”, cientos de dibujos, aguafuertes de Cristo Pankratór, por el Cristianismo Ortodoxo del que culturalmente provenía.

Nació en Eslovenia, en 1925, su infancia transcurrió en la anexión del país a la URSS, en la Segunda Guerra Mundial se hace desertor, huye, lo atrapan en Italia, se vuelve a escapar, llega a la Argentina, en Buenos Aires conoce a su esposa en un hotel donde los dos trabajan, ella le enseña el español, es la tía de mi amigo Mauricio, ella es de Malargüe, así llega Juan Dujorvnic al sur de Mendoza.

Fue dejando vestigios pictóricos, había reproducciones que colgaban del techo, Bellows, Jacques Villon, Francias Picabia, el Vorticismo inglés de T. E. Hume en un retrato del poeta Ezra Pound, de Emma Goldman, dibujos meticulosos cubiertos de símbolos y referencias, extensiones de campos, observados por un ave negra, eran estudios destinados a una composición, dejaba que se acumulara polvo, pensaba pegar polvo con barniz y producir, según sus propios términos: una forma de color. El conjunto de estos dibujos son una obra inconclusa, Dujorvnic murió antes de terminarla, se basa en un sueño recurrente que tenía cuando era niño, en algún lugar de Eslovenia, en un campo de reubicación forzada de los soviéticos, una política territorial recurrente, trasladaban a poblaciones enteras, territorios alejados del lugar de origen, su madre trabajaba en un campo de cultivos de amapola, la semilla la usaban para hacer aceite especial, para maquinaria pesada, y la cáscara para los laboratorios, que producían anestesia, su mamá no tenía donde dejarlo, le daba una mamadera con la cáscara de los capullos de amapola, lo dejaba durmiendo en un surco, mientras ella trabajaba, el soñaba con paisajes que deben haber existido en su hogar, antes de la reubicación forzada. Nunca volvió a su país natal.

Intentó varios experimentos ópticos, con paneles, sistemas de rodamiento de bolas, pequeños motores, nunca los podía materializar, quedaban en bocetos. Estos experimentos ópticos los llamaba “La ingeniería barata”.

También escribió una novela sobre el sexo y la guerra, en esloveno, se publicó solo en Eslovenia. Esta nota biográfica es una reivindicación de su pedagogía y de su vida creativa. Nunca suscribió a la idea romántica del artista inspirado, tampoco al moralismo autoritario en posturas de la vanguardia de un André Bretón. Decía que todo el mundo tiene vocabulario necesario para hablar de pintura, aunque no para comprenderla, el arte puede ser un asunto personal, un buen asunto personal para el ganador, y malo para el perdedor, el cuadro lo hace el que mira, no el pintor, sino solo queda algo disecado, clasificado por los historiadores del arte, en un manual de “historia del arte”.

26.4.26

La resaca sigue escribiendo, por Santiago Armando

 

 

Lo esencial para escribir una novela no es tener tiempo, talento o una lengua única. Mucho menos un editor o un tema: lo esencial es tener enemigos. Que esos enemigos sean crueles y locos, tanto, como para arruinarte la vida y arrastrarte a las catacumbas. Desde ahí, escribir.

 

Ariana Harwicz

 

Ya no escribo más, a mí lo que me gusta es fumar marihuana, autóctona, de exterior, hecha con mis propias manos, la de transa es de indoor, no tiene gusto y te arruina los nervios, los sonidos se hacen pesadillezcos, los ruidos electrónicos que está haciendo el pelotudo del vecino a la hora de la siesta un sábado me están serruchando el cerebro, un fútbol a gritos, me fumo un porro y se me viene encima la legión del populacho, pero con la hierbita todo el día, de a tironcitos, pitadas, aspiraciones, salgo por la ruta a comprar puchos. Planto la hierbita en una hondonada a la laguna, lo que se llama plantación de guerrilla, todas me gustan, la crumble de banana, el durazno azul, el queso de frutilla, la Malana Cream, La ciruela, la kush de sidra, y la frutilla azul que agregué a la Ketama de miel fresca. Estoy buscando durazno de boca, no de tufo. Siento amor por esas hierbitas, se va la mufa, la vida dulce, tengo una sonrisa, estoy relajado, me río, quiero estar de buen ánimo, salvar la vida, vivirla, como en la piel de la flaca. Odio la agresión, los ruidos, los gritos, ¿dónde vine a vivir?

Meter el dedo en la humedad es muy modesto, como a ciertas pechugas de rosas, siempre tengo que recaer en este faso de transa cuando no puedo cultivar, mis buenas manos están prohibidas para cultivar marihuana, como siempre, y no puedo usar la comunicación verbal, debo trabajar en mi herbario como si la vida fuera de unas conchitas listas para ir al espacio a tomar bourbon con coca, conversando mientras fuman la frutilla azul de mielcita. Elemental el faso para esas conchazas, dijo Laiseca.

 

Me quiero mudar al

Paralelo de Humahuaca

abajo del Trópico de Capricornio,

y vender porro sanador

no de indoor sin gusto

y no me deja importar el INASE las semillas

de The Real Seed Company

hay por siete dólares de Paquistán,

Afganistán, Himalaya

Todo Nepal y toda India

 

Techo de chapa y ventilador,

siesta caliente del poema

con alacranes y tarántulas

flacucho y echado con sábanas y frufrúes

pintar la luz en las montañas para qué

si ya están pintadas por Dios

y los rayos entran por la ventana

las alimañas no molestan,

pero hay que limpiar

por las vinchucas

dar vuelta el calzado

y hacer un pozo

del meo del mate con Starlink

para mandar poemas.

 

Semillas de Asia por Stealth, 10,85 dólar

En la página de

The Real Seed Company

Para fumar esa chalita

Que no amarga la soledad

 

Llueve en el cáñamo seco

de los campos de Mirtha

y fumo gordos fasos

entre los chirlos goterones

y me hago una pizza

 

 

Las tarántulas se acercan con la envidia

pero ambos, alacranes y tarántulas

se van trapeando con lavanda

eso lo aprendí en Misiones

donde las arañas peludas duermen

en el pelo largo de las muchachas,

lo que me molesta del norte y las villas es la

prostitución pre adolescente, justo

con lo que le caigo a los musulmanes

que allá tienen matrimonio igualitario de eso.

 

Hoy fui a lo de mi amigo operado de la columna

seis tornillos de titanio, estaba como siempre

pero necesita estar acostado

no pude mantener un diálogo

mis amigos no hablan de cosas personales

tienen vergüenza de la desgracia y de ser pobres:

antes las penas se iban cantando,

ahora tenemos a estos faltitos con el parlante golpeando

aprendan a conversar con la guitarra, duerman con ella

yo tenía una de un luthier misionero

pero a veces no me hacía caso,

ni la trompeta en Buenos Aires

la música molesta en Buenos Aires,

todo es bochinche

y chillidos de cachiruza por la radio

 

Vendí la trompeta porque varias veces desperté a un bebé de la siesta asustado por mis aullidos lúgubres.

 

Ahora que no escribo, leo obras periodísticas, la de Francisco Urondo, la de Walsh, quiero leer Los oficios terrestres, y los escritos periodísticos de di Benedetto. También encontré, leyendo sobre biografías, un antiguo libro del año 1953 llamado El arte de la biografía, de una colección de la editorial chilena Jackson dirigida por Alfonso Reyes, en la que colaboraba Bioy Casares, que incluye a biógrafos de la antigüedad como Plutarco, Laercio; de la edad media como Jacobo de la Vorágine; Boswell, y otros más cercanos como Lytton Strachey y Marcel Schwob. También conseguí las conversaciones de Eckermann con Goethe.

Ahora estoy leyendo a Rodolfo Walsh, a quien comparé con Hunter Thompson en un país casi sin contracultura hasta la década del ochenta, en los sesenta no había ni remotamente como Rolling Stone, Scanlan’s Monthly o The National Observer, en cambio acá había que soportar a los milicos y a Palito Ortega, mientras que los verdaderos artistas se quedaban en el interior, como se lee en Lenguaraces, las entrevistas de Zelarayán, precioso libro. El otro día en la radio escuché que Palito tocaba en el teatro Coliseo de Lomas de Zamora. En la década del sesenta el único que escribía con las nociones de jazz eran Néstor Sánchez, y Cortázar era un mal Savino cuando agarré Un tal Lucas, o un libro re pelotudo de él.

 

Todavía hay psiquiatras que no saben lo que es un REPROCANN pero te mandan a una granja por diez porritos, las granjas de borrachos serían más desgraciadas, y todo siempre tiene que seguir siendo un secretito salvo comer y chupar hasta reventar. Yo soy hombre de campo y me gusta la playa, soy cultivador, acá el agua no es sana, el mar me sana. Quisiera un colectivo porrero de playa que luche por la verdad como Hunter S. Thompson, con bondi en la ruta.

 

Escribir un poco y mugir la siesta.

 

Me acaban de dormir los de Amazon con que no podré bajar más libros al viejo Kindle ni tampoco soporte técnico ni ayuda de nada, lo dieron de baja. Lo pagué 109 dólares y me duró catorce años, bastante. Pero no lo suficiente para el Campaign Trail 72’.

 

Le pido al despachante

De la Real Seed Company

que declare un libro usado

y mande 5 Gorkha Nepali, 5 Kandahar

y 5 Malana Cream, de la ancestral villa hindú

del valle Parvati, son 1700 personas y

tienen su idioma, los extraños

tienen prohibido tocar todo, ni gente ni templos

se dice que son los últimos descendientes

de Alejandro Magno

las Malana Cream están de moda en Asia,

las Gorkha están asociadas

a los Nāth Sampradāya

una casta ascética

y las Kandahar la fuman los talibanes.

Solo debería haber fumado esto

desde los catorce años

y tener la criptografía pagapalabra

 

La paz llega con la última tuca

a la mañana de cuerdas de Tchaicovski

que tapa el motor de una barredora,

pasa un avión y empiezan los pájaros

me tomo dos rivotriles, no se puede hacer mucho

bajo las persianas y descanso

cuando todos empiezan su trabajo

yo apago todo por los ruidos

y bajo las persianas

 

La paragua nueva de al lado baldea, y las cotorras de mierda

el tiempo se endereza, vuelve al primario, acude al mundo del fútbol

porque los hombres se miden en el fútbol primario, creía

y topadora Larreta le pone el carril del tren a los de Libertador

y les tapa todo el amanecer, nunca perdonaré eso

Larreta Tenebrosa, pelado araña pollito tiragoma

 

Mejoremos a los medios de comunicación, es hora de un concurso de periodismo en cómic, esto es lo único que progresa en este país, pero tenemos un vicio muy feo, las minitas no nos dejan aplicarles la dedicación debida, que es muy solitaria, que no es como fue todo al final, que olvida el viento, ah yo a tres en un día, con visita en el medio al urólogo que me dijo que pare un poco, eso fue hace mucho, las cornudas conmigo estaban encantadas.

 

Mis besos son pétalos en el rosetón de tu busto, ah aquel ramo de rosas que tenías en los pechos, Verónica. Pasa un helicóptero. El dólar tarjeta es tan ridículo como el impuesto al cheque, pero mejor vivir con impuestos altos, para entrar a la edad de las cavernas, quiero una caverna en Aruba, con cascada, y ella, llego de mi largo trajín y me hace un pete en la ducha, jazmín de durazno que pringo, ve a hacerme de comer.

 

Estoy con el tanquecito de aire fumando, ahora soy un comando en Marte, construirán todo los robots y los dronz y la inteligencia artificial para los galpones de autóctonas nepalesas en un campo de concentración antes que yo pueda tener mi plantación, en la tierra tenemos gravedad, atmósfera, sentid la tierra de las sierras y esas cornisas, la superpoblación de esta vida de mierda, y el fino aire de Sandro, encontré mi frufrú de invierno con algo de polvo, ya hice la limpieza de mi cuarto, ahora me ocuparé del halo amarillo al fondo del inodoro porque no me trajeron la correíta de la mochila.

 

 

Expiación por el porro literario

 

la sativa del norte tiene la calavera

mis dolores al fumar kush automática, mis visiones

y el porro hindú y el pontón al lago en la noche

y pasa el tren y un helicóptero siguen de largo

este tren de mierda hace vibrar los cimientos

ojalá fumara la Pamir Gold,

seguiría escribiendo,

pero me quemo en el beso del papel

y emparejo los versos

 

 

La novela oasis

 

Todo esto pero sigo viendo como el ópalo las playas blancas de Aruba con ella, y Turks and Caicos con islas individuales con sombrilla y mozo, encremados con el agua tibia, me gusta fría el agua de mar, pero en Uruguay. Ignatius Reilly cruzando la ruta chupando un helado, el viento, el porro es libre.

 

Sal, chivo, se me acabó el paquete, en la terraza sin sombra las macetas de cuarenta litros, la White Widow, la Pamir Gold y la Banana Indica, llegan esta semana, tengo todo el año para hacer la movida de las macetas y la tierra, ya ni suben acá. Los psiquiatras son anti REPROCANN, los policías se cagan en él, lo hacen los cirujanos, dentistas, neurólogos y todo tipo de especialidades de la medicina. Encontré una THG con 0,09% de THC. Pagar el REPROCANN ES UN ACTO DE CIVILIDAD.

 

Buscaba cómics dibujados por cualquiera en la feria, salvaría al mundo por el cómic en pdf, sacaría de en medio este mundo de alcantarilla, o dibujarlo, dibujar la rata que se come al cuerpo muerto del lector.

 

A todos molesta mi tranquilidad de fumador, y hoy no se quiere un gordo fumaporro que no sirve para nada, hay que hacer plata o te comen los piojos, a eso han llegado estos cocodrilos y cerdas. Los hijos del vecino son muy mal hablados, y la señora grita todo el tiempo la concha de la lora, horribles vecinos. Mamá pasa días en la obra social para que le cubran un tratamiento del ojo, quiero que baje así puedo prender uno en la terraza, a las cuatro de la tarde ya hay sombra y me puedo hacer un josecito con sombrerito.

 

Te quiero ver en esta jaula de pollos con viento norte o los primeros fríos, me saqué el frufrú y ahora las siestas son castas, cada vez me acomodo más en la cama, la cama me abraza dulcemente pero mamá rompe con ruidos toda serenidad de teclear, de hacer mis navegaciones. Es la adicción del ojo a la pantallita, mi papá tiene la tele con el noticiero y el teléfono scrolleando al mismo tiempo, esa es su posición de descanso, yo me debo a mi teclado rígidamente, pasa el tren de pasajeros, no vibran los cimientos, con los de carga sí, oh quiero mis praderas con médanos y mi cabaña.

Solo seis pitadas de la Lemon Kush, debo bañarme antes de venga la de la inmobiliaria con gente, y mezclar las Lemon Kush y la White Widow y tomar vasos de soda, el mate se enfría, no hacer nada mejor, no doy más preceptos no digo más nada más que sentir la siesta del porro y escribir mientras pueda.

Aprendiste divagando y ahora sos una señora indiferente, lo había leído en un cuento de Michael Turnier mucho más hermoso, el primero de El Urogallo. La de la mujer que deja su vida atrás para siempre y muta completamente.

Vivir en este mundo con el vecino hachando algo y el perrito, me voy, adelgazo, me peino, pero tengo los intestinos gruesos y me tiro doscientos pedos, tengo que desinflamarme. El ojete de los seres humanos es preponderante, la vida sin sexo anal da menos problemas a la fantasía del amante, la vagina preciosa muestra el alma como es y en el ojete la metés con mierda porque te apreta más, y porque necesitás la pija en un culo, la OMS los declaró libres de enfermedad en 1990, los hombres peludos, los flacuchos y otros negros se chupan, y no le dan bola a las mujeres, un racimo de comehuevos completo como montaña rusa, y yo veía los efectos del ópalo del vicio, de la desgracia feliz de seguir el novelón con los temas en el laberinto del quilombo de los culorrotos, no sé para qué, si para eso está Jorge Macri.

Inflación de la jubilación 2,9 mensual pagaron de aumento, y bono de setenta lucas a las jubilaciones y pensiones más bajas que se atribuyen los de éste gobierno pero fue de Alberto el bono de setenta lucas, el primero fue de treinta, heme endeudado con el banco de semillas a unas tazas de pobreza extrema por una ilusión de un poco de marihuana hecha con mis propias manos, nada de libros de papel oh sí uno, vino esta tarde El arte de la biografía, debemos descender con sonido del arpa, tocas blues todo el día ah la salsa con chamamé se juntan y bailan, no se puede vivir en esta ciudad de tenebrosos, porno abuelas.

 

Sigilosamente me pajeo con olor a queso victorioso, soy un silencio de mí, suenan las teclas como las de Tchaicovski semi despierto tecleando al alba, en los campos de humaguasca mil quinientos metros cuadrados de producción, el porro es libre y pensamos, divaguemos mas, los hambrientos artistas lucharán con sus cachas rengas, antes me echaba un par de polvos y se me arreglaba, el vendedor de usados del ministro de economía, terminaron el asadito los pendejos, el pelotudo siempre hace ruido, me pregunto si Corfú hace ruido, las islas Terranova, no hace falta, la siesta ya está aquí.

 

Esta noche habrá pipas largas de oro con luces frías y motores de garcha, ladridos lejanos. Y la luz de sativa en mi velador.

Ah barras en piscinas y peteras sincronizadas.

 

Hacer el amor en la naturaleza como los indios es lo más hermoso que puede haber, culear despacio contra una rama que sobresale, lo dicen los gemidos voladores entre los parlantes que entran por mi ventana.

 

A las nueve de la mañana del domingo mamá se pone a golpear milanesas abajo con un martillo, hace como media hora que está dale que dale, si me quejo me tomarán por drogado.

 

El suntuoso adormecimiento

 

Todo esto que cae de la rosas de piragua en la barca de cañas por las cascadas ocultas de Aruba con resort de pene con ella, en mi pousada porrera, llevo una hora sin fumar, ya soy un vencedor de la luz que duerme la siesta.

El gordo sorete disecado tendrá que ser reconectado y andar con la bolsita abajo de la camisa, y después lo reconectan, pero hay pandemia de septicemia de reconección de ojete, mucha gente comiendo por vicio y para recordar el chicken pie de pollo, siempre fui íntimo del Diego, comíamos en parrillas íntimas, le gustaba el asado banderita como a mí, comimos como cuatrocientos, dormíamos en una doble del Hilton, yo solo quería estar en vibraciones para ayudar al hombre adicto a la cocaína que jugaba por cincuenta mil dólares el partido a sus treinta y seis años y el Boca de Diego era un baile hasta que se pudrió todo contra Vélez con Castrilli, de aquella época tengo una motocicleta de caños plateados muy larga y curvada para que descanses de culo, que me vendió un hombre sin tabaco.

 

tachito de rascar tabaco es importante

me caminé 14 cuadras para conseguir

papel de fumar y dispensar tacho y porro,

prendo y el humo me seda

soy un valle de volutas de pino

 

No tengo ya fuerzas para calentar un mate nuevo, mejor cierro la puerta, tengo que cambiar el mate frío por la soda fría pero no hay presupuesto para el sodero, el bidón de agua es más barato, y si me tomo los bidones, el agua de la canilla sale con arsénico. Hoy cagué como cinco litros de una sopa naranja por los zapallos asados de ayer, y volví a los ciento catorce kilos, que es menos que el peso de cuando salí del loquero, poco he hecho por mi cuerpo. Estoy lleno de agujeros pero sigo vivo.

 

Investigadores en Japón, liderados por el Dr. Katsu Takahashi, están desarrollando un fármaco revolucionario capaz de regenerar dientes, enfocado en lograr una tercera dentición en humanos. Este tratamiento funciona bloqueando la proteína USAG-1, que inhibe el crecimiento dental, y busca activar "yemas" latentes bajo las encías.

Néstor Sánchez esperaba la tercera dentición cuando hacía el cuarto camino.

 

La tercera dentición de Mirtha Legrand

 

Mirtha era de campo, de siglos de vacas y caballos y gallinas, y tenía un enorme frontis si abría la boca, de caballo, con culo de gallina, pero no compliquemos las cosas, sus muelas tenían sida. Mirtha tiene sida antes que Magic Johnson, ahora los tónicos le dan vida y nunca la cansan, toma jarras de café y ve a Clarín y a TN, también escucha la radio de Majul con Cabak y Yanina Latorre. Antes Mirtha chupaba con velos en el pullman, pero se cansó de la cultura, siempre el pullman fue buen lugar para una mujer que quería hacer un pete o de a varios, con lo de hombres entre hombres es otra cosa, al cine de culorrotos, pero los josecito con sombrerito que fuman porro fueron los primeros en participar, y Mirtha se cansó de ellos por su resaca moral. -La marihuana lleva a la homosexualidad, ya lo dijo Bolsonaro-, espetó. Todos los crotitos tiran la goma con sombrerito con dulce de leche y Casancrem, y esta ciudad es poco antibiótica para estas cosas durante el invierno, guarda con los pasillos del Subte que no higienizan a los tiragomas oficiales de la Ciudad.

 

Mirtha en Tokio se hizo las muelas donde se hizo el comedor nuevo Yayoi Kusama. Ambas se hicieron tijeretas y chupadas con ayuda de enfermeras. Hablar a la prensa era más cómodo mientras miraba a los parrilleros que le hacían el bife chorizo con Marcelo Palacios, que me absuelve por endeudarme con un faso de transa, lo hago porque no me dejan cultivar mis alegres plantas, yo trataba de que me hablen del partido de Boca del domingo, pero pongo Tchaicovski. Solo con Mirtha tomaba champaña Marcelo Palacios, y el gordo se abría toda la camisa y nos pasábamos la pipa de miel de durazno.