28.8.26

Alien Park, por Santiago Armando

 

 

I am a lover and have not found my thing to love.
Sherwood Anderson

 

 

Pete con asesinato en directo, el morbo de la travesti satánica de la inmobiliaria, la desgracia con suerte de tener un teclado atado, puede respirar mi culo al ventanal de la terraza, con la luna de las tetas para arriba, cannabis y tabaco, mi rosario, las estrellas, la luna y el mate.

 

Cosecha en la Crosta de Exactas

 

detrás de

ciudad universitaria

hay una comunidad gay muy precaria

un chaperío

ahí crecen mis cañas

la marihuana que da el junco

de flores chocolatadas

secarlas al viento, agarradas, alerta,

noches de tufo bajo la luna, la sombra

de una paquera embarazada

vinieron a visitarnos ayer

a este mismo culo de taberna

una estufa para calentar los zapatos

y unos mates

con plateas de bidets por teléfono

larga vida al bidetazo

lo claman con fuegos

de Ginebra Fakir

 

tus altas hemorroides

tu cáncer de colon

gozar es enfermar

el poema está en el nervio vago

con panza 'e mate frío

 

creo que una sola vez de niño

llegué apurado a la playa

y el baño del balneario estaba lleno

en esa playa nunca estamos solos

alguien lo ve

solo era un niño rubio

que miraba al sorete volver

a la orilla

hacía surf en la rompiente

para esto ya estaba jugando al fútbol

o comiendo sanguchitos de salame y queso

 

Hemorroides en el recto, dijo el doctor Laplace, en la Trinidad de Palermo, y la anestesia con una sonrisa, sentí que la anestesista tenía un cuerpo decrépito, Anestesista Drogada con un Novio Sepulturero, lo vi a la salida del quirófano donde esperaba, por la simpleza de fumar la Purpurea Kush mantecosa de pino y mirceno, me pasé de rosca, una semana internado, faltaba una hora y media para Argentina-Egipto, glucemia, bidón de cuatro litros de laxante, endoscopía y videocolonoscopía al mismo tiempo, se me enfrió el mate. Necesito unos espumosos antes del tabaco.

 

Me costará acostumbrarme a la novela que nunca existió, como decir que el futuro llegó hace rato de la novela mentirosa, satánica, tendré este teclado, me dirán croto o loquero, pero arderé en Ibiza en cobres, con la pija para arriba a los 796 años, como los buenos cruzados consentidos refocilando en la roca de la costa con el viento y la proa sedosa de una pelirroja de veintinueve, soltera, católica, porque el jardín de pétalos de bife de chorizo espera el momento con la dentadura nueva, de mi veinteava dentición.

 

Riquelme tiene empastillados a sus votantes, pero el equipo no ganará nada. Debo contar lo que ven mis ojos, la esquina de noche del Wassilly Kandinski con sombrerito, silbando un cantito de pitos, y todos los bifes de chorizo son pasajeros, pero te quiero pedir escribir y fumar por el resto de los tiempos, sin pulmones dolorosos y con mis ojos, en los trigos del atardecer de tus estancias con fuentes de bidetazos con sexo anal.

 

Para qué se quiere endrogar para cantar la gloria de Dios, dijo el pastor, pero el cura lo apartó y lo pisó como una sierpe, la Malawi 2.0 para los enfermos nerviosos que debían bailar el ballet de Nijinski, la carga quemante de los aullidos malditos de la edad madura y los golpes, cuando el dolor es real, nadie los ha llamado románticos faltitos jugosos de esperma, abocados a chupar pija para arriba con escupidera de machos, y que se hayan ahogado en la orilla del verso y no ver el fileteado en el escalón y subir a los riscos con la chalita de los valles y la buena estrella de la siesta nocturna.

 

que la gracia del Señor abrigue

a los drogados alucinados de esta tenebrosa ciudad

en Dios está la verdadera colchoneta del descanso

con McDonald’s

no se lo pueden imaginar porque son un mar de meados culos rotos buscones

así hablaba el Gobernador de San Juan,

 

lo que produce el galtierismo

es el vino de San Juan

que en esta época dan

a los soldados de la Independencia,

y el vil día del trabajador en el mes de mayo

se ponían pañuelos porque las cagaban las palomas

Buenos Aires es muy hostil,

Pero el pueblo es Santo.

 

Un Gran Señor de chambergo

se iba de putas, se iba al del hotel con las putas adolescentes

que le lamían la zanja con la copa de champaña en Guantánamo y te

pide a gritos mi poronga, decía Fidel a Galtieri

y los dos se ensartaban,

él solo podría tocar la superficie alrededor de unos suaves ángulos

se agarraban de las manijas del Calypso de trolos que se vino abajo.

 

debo terminar en el mediterráneo, de cobre, bronceado

chacarera de mis tetas

para arriba

… la pose del turf de las tetas, como en muchas otras partes

las nubes hacen formas como los payasos con los globos

pero muy pasajeros

 

Con razón esa condición de pintar una raza de esclavistas endogámica, como se ve en el Rembrandt que hay en el Bellas Artes.

 

Corazón de migajas de moco salado

 

En el gran diario sobre su vida con Borges, Bioy Casares lo dice, en un momento todas las mujeres se lanzaron a escribir. Los hombres que no comentan los libros en la página con lápiz me aburren. Tengo una tita en la lengua, si no escribo es lo mismo. Nunca quedé tan pletórico de pensamientos basura que leyendo, leer sin comentar es no pensar y casi no sentir, no reaccionar ante la garcha que es la obra de Enrique Wernicke. “Leer novelas después de los treinta y cinco años es de cretinos”, dijo Josep Plá. Me he llenado de palabras como una bolsa, solo viento, y hay mil milanesas pero una: tu milanesa de cuadrada por encima del mundo de los Príncipes de los culorrotos.

 

El indoor de cacao va bárbaro, ya verás, todo va a explotar y volveremos en F-35 arriba de la atmósfera, pisteando en el cristalino del globo.

 

Eso en el conurbano no cuenta, donde todos son lobo del hombre

hombre sin teléfono, sin puchos, con el dedo en el culo en la vía.

 

el cerebro se mea en dopamina

baños de sol, juegos, amigos

chupar concha

o porro

patas de pollo y concha en el taxi

como Chalie Parker

eso es lo que no entienden

que trabajo más libre con unas pitadas

 

esos vendedores de ballenitas de antes ni molestaban

nunca más vi a las ballenitas para el cuello

de las camisas, hace casi cuarenta años

vi unas últimas en unos paquetes gigantes en Retiro

unos fajos impresionantes de ballenitas que cargaba en la espalda un hombre

fueron las últimas que pasaron antes que alquile el hall de Retiro para acostarme con ella si había mucho terciopelo rojo y baldes de champañas escenarios mesas sillones, ostras, caviar, salmón

y un diván replegable

para meterla de costadito

pero se la garchó mi hermano

 

En los talleres protegidos del Hospital Interdisciplinario José Tiburcio Borda hacíamos el Tegretol para las convulsiones epilépticas. Me acuerdo que tuve un cocker epiléptico que tuvo una muerte horrible.

 

fumo por la siesta

y a la noche duermo bien

estoy dejando algunos nocturnos

para cuando me levanto temprano

y voy a mear

me peso, 106,7

me faltan treinta

que voy a bajar haciendo Kung-Fu de pija

en el casco del Citá Felice

 

te la pongo a las once

y te la saco a las cinco de la mañana,

y te dejo una horita para dormir

antes de ir a laburar

así actuaba sin saberlo,

de lo que tomé conciencia

con dos rivotriles, en la última noche,

que no hubo luna con visiones del alma,

ellas paren

si hay futuro

 

Nuestro Arte dignifica, salimos a la ciudad sin laburo, el porro y las churrerías levantan todo, el porro libertaría toda la economía porque produciríamos el drón de culos planetario con sillita, y chequear a la obesa tirada con tanquecito de aire en Scalabrini Ortiz y Corrientes, Lali le manda corazoncitos, y la gorda veía su vida de paquera a obesa a los diecisiete años con tanquecito de aire en el noticiero del asilo donde no ponen Nelson Castro.

 

Ah libertad de andar en tetas con una bata y la ventana abierta, y el mate caliente como un tigre. Estoy leyendo poco, leí unas pelotudeces de Schopenhauer pero yo quiero las cartas The Proud Highway y el Campaign trail 72’ de Hunter S. Thompson.

 

No hay respuesta no hay diálogo con los hombres cagando con telefonito, él es liberal, solo verá el rey si está mal que me fume un rifi en la vereda, en NY es legal fumar porro en la vereda, eso es vida.

 

El viento se lleva el oro, el viento entra cuando quiere y susurra El gatito es mío y hago lo que quiero, la chacra con alcranes arañas y víboras en Antofagasta para el clan quilombo de monte, ah Cerati en coma, y las fotos comiendo vigilantes de la enfermera, alguna burla quedará.

 

Lo único que queda después de las montañas peladas en La Comarca de Chubut son chaperíos de indios tomando vino, cerveza y fumando porro, hay bares donde venden variedades de porro, con olor a Colonia Burzaco. Colonia de colon para el Choriducto.

 

No romper la armonía del pueblo que duerme su resaca con frazada, y el tacho indoro, lavatorio, cepillo de dientes, nuestras terrazas con inodoro.

 

La alta literatura se yergue en el ruido de un motor y los ecos de la Panamericana que trae, un barrio cerrado no es lugar tranquilo de día, en verano tampoco se puede dormir bien, en las sábanas blancas que se alquilan y se devuelven limpias, mi mancha de sorete la limpié, mi cuerpo es sabio y toca fondo propio, después cagué sangre. Mamá no estuvo aliviada hasta que me dijeron que no era un cáncer de Cólon, cáncer, muerte, chau teclado, vivir y teclear y fumar en este cuarto, unos ladridos, la lavadora, mi casa será inaudible y anónima. Ya la vi, está en Meliquina. Tocaremos el banjo con tu padre.

 

Si no hubiera tomado créditos para fumar porro de transa una guitarra es una buena compañía, si pudiera tocar en la criolla Big Balls de AC DC, guitarra y voz de bonscott, y arrancar con todo ese disco en Sydney, Roma, Mallorca, un verano con asientos y horas de fumar en reposeras y Coronas con Brad Pculeándose a Mick jagger en la sombrilla de la punta, sin minas, nublado, acá vine este día nublado, a comer banco, mi vida transcurre en el banco, el titular de hoy es hojas perennes naranjitas y árboles pelados y lechoso nublado banco, el mundo se fue llenando de nubes, mis crepúsculos rojos de granadina rosada, qué me daba el ancho de mi terraza, hasta que pusieron esos galpones inmensos, los atardeceres no se tapan con hipergalpones. Me voy de este conurbano del orto.

 

Suba el ano a la escalera y espere un hornero de pedo, y fumar planta campana, campana tierra buena, no es tan inundable el delta aunque debe ser movedizo, mis inocentes semillas muertas, tirarlas todas y regalar, sino puede plantar un árbol y escribir un libro y tener un hijo, eso me parecía cosa buena.

 

Reedición de la Trilogía Alemana traducida por Carlos Manzano

 

María está con Dios, es la Esposa del Espíritu Santo y La Emperatriz del Universo, Nuestra Señora verdadera en mi tapiz, preparamos tus alfombras, tus rosas, fumamos un bicho canasto y miramos esas blancuras en el invernadero de las palomas que cagaban a las madres y abuelas de playa de mayo, y el faso gracias que me cubre de un gigantesco motor, hay un motor que hace ruidos y dos paleando tierra con piedra, están paleando y siendo seducidos por la bola que les da la vecina, muy juguetona, está loca, deben palear un camión, esto será largo, pero es esto o la siesta, quebrar en el tiempo, la luz, ya no estará tan nublado, ha salido el sol.

 

Otros limpian las hojas en el techo de plástico y lo veo, se parece al chileno Gary Medel, sapos, los verdaderos jardineros están en el ministerio de relaciones exteriores, hacen migas, el tachero le habla en paraguayo y ella es inclusiva en pijas, aunque ya no está tan buena. En las barrancas de Acassuso tendría la melatonina del amanecer, y la luz pura me restablece contra nuevos aparatos cancerígenos, dejo el cigarro, el ejército de enanos de burgués con un tétrico Lucky Strike que rasco del cenicero, el marido te carga el volquete en quince minutos, se da una ducha y se entrega a sus quehaceres, y mi mujer habla conmigo, le cuento del barrio Omega en Chichildur.

 

Si me sale una macho creamy kees y lo cruzo con una blueberry de dutch passion, ¿el gayetazo azul será inolvidable?

 

Sí, tiene muy buena pinta ese cruce. Creamy Kees (Karel’s Haze × Cookies & Cream) × Blueberry (DJ Short / Dutch Passion) Qué se puede esperar del cruce: Sabor / aroma posible: Cremoso, vainilla y “cookies” de la Creamy Kees y notas a arándanos / bayas dulces de la Blueberry. Resultado: algo tipo “Blue Cookies” o “Galletas Azules” dulce, cremoso y afrutado. Puede quedar realmente rico y memorable.

 

pagando dalinianos a la kiosquera

el teléfono celular de la Fundación Gala

vale veinte centavos de peso

enciendo mi pipa de Acassuso

la humedad de prender un día soleado

al fin quema el aire,

con sol, único secador de porro

para neustras estufas de invierno

vamos catando bañados en tufo de cerezo

 

Departamentos al Río en San Isidro por Dios qué Horror

para resistir los tsunamis del delta y el Reconquista

no vuelve a la Atlántida la palometa

partiré al Peloponeso

se acabaron los alquileres en Corfú

en Chipre hay faso autóctono y enclaves israelíes

contra los pájaros

 

se cargó la fuente del inodoro de la salud

dónde se sumergen los soretes

y cuando todo sorete ruede

y el ceamse relapse en el Reconquista

y se caiga la represa de Itaipú

taparemos el estrecho de Ohrmuz y el oleoducto habrá de dar toda la vuelta por el Ártico pasando por Minsk, caerá como ducha el gas y la nafta y habrá inquisición evangelista y musulmana.

 

Nos van a perdonar las deudas y vamos a cultivar porro para un año, y cruzar y matar un macho, fumate la hoja si mataste un macho bueno, y meté el polen en una bolsa atada a la hembra en floración de 2-3 semanas, bueno yo había empezado un diario de cultivo muy monótono y lento para los ritmos de la Malawi 2.0, los párrafos penetran el blanco con billetes inservibles y grasosos que brotan de chistes y estupideces de viejos pijaflojas, y me sube la gravedad moral al pecho, como si me llamaran a servicio mis máximos.

 

Rompo con la cultura fetichista, la cultura mentirosa.

 

Recién entro mis plantas, la luz no les viene mal, el sol calentaba, después la luz, este atardecer ya las meto, les escatimo la victoria de los pájaros, la naturaleza, los pájaros que ya se están preparando para ir a dormir, ya llama la madre y aparecen las carroñeras chillonas, las chicas ya se van a dormir, está anocheciendo más tarde, en un mes estarán al aire y arrojarán el sexo. Me está faltando el macho cremoso para pringar la Blueberry.

13.8.26

Nosotros y las circunstancias, por Cecilia Bainotto

  

y que todo esto no es nada nuevo/ y que la vida es preciosa/y que eso es todo/lo sabemos/lo sabemos/lo sabemos perfectamente bien/ y que lo sabemos perfectamente bien/eso también lo sabemos

Hans Magnus Enzensberger

 

 

ESPERANZA

La espera aovillada sobre la silla a la que hay que enmendarle una o más patas. Está de frente, de costado, avergonzada, malhumorada, animada, secreta, caliente, templada en la fragua. Según la esperanza todo es posible. Todo es posible que nunca ocurra. Que lo que ocurra no sea lo esperado. Que lo posible no se cumpla. Que lo que se cumpla sea a medias. Que las medias sean cuartos. Que los cuartos sean tercios. Una dimensión aurea sería la apropiada. Al final las partes se reconcilian. Se visibiliza lo que se espera con equilibrio entre los elementos. La tierra, el cielo, el tiempo. Yo, tú, ella/él.  Nosotros y las circunstancias.

 

 

INUNDACIÓN EN EL TRÓPICO

Lo tendría que haber dicho. No esperar a que la lluvia inundara las galerías, la cocina, los cuartos, más la destrucción de los artefactos y los libros. Lo tendría que haber dicho porque antes de la tormenta le hizo marcas en las muñecas para salvarla. Solo pudo rescatar –por necesidad de época– el dispositivo móvil con mensajes que interpretó ayudado por Freud y Lacan. Las mariposas atrapadas entre las hojas. Las moscas verdes en la basura. Los vidrios rotos flotando. Los pájaros emplumados con su soledad. Lo tendría que haber dicho, pero el silencio era un océano de cosas en desuso.

 

 

FELICES VACACIONES

La vida sigue. El mundo sigue desde que te desenchufaste. A grandes rasgos o a vuelo de pájaro; la guerra Ucrania–Rusia se reavivó. Los bombardeos entre Irán y Estados Unidos siguen iluminando el cielo de Teherán. Gaza en crisis humanitaria y sin agua. Cuba cada vez peor. Por aquí ni te cuento los proyectos del apátrida, pero estuvimos liados con acusaciones de ser país “racista”. Bueno, ante todos los males que nos aquejan y los males del mundo sería tema de poca importancia devenido de alborotos algorítmicos. ¿Ya te conté lo de mis ex compañeros de trabajo bolivianos que eran racistas con los “cholos”? Si así no fuera lo contaré en otra oportunidad. No quiero estropearte tus vacaciones en la nieve. Aunque todos nos merecemos un descanso. Un cambio. Llegar con la mirada y con lo que hay detrás. Vaciarnos y construir algo. Tal vez olvide algún conflicto, alguna buena noticia. Siempre recuerdo aquella frase “Entre todas las pestes, el “amor” es la peste menor”, ¡qué pensador que sos! Sí, sé que no te referías al amor universal, a la ayuda al necesitado. A la meneada empatía. No soy tan tonta. ¡Ah! quizá cuando recibas lo que cuento en las primeras líneas, todo puede ser diferente.

 

 

LA QUEMA

Los paisajes destrozados con los ríos, los árboles, los senderos, las flores, las piedras y los pájaros. La vida de las personas con los amores, las infidelidades, los robos, las injusticias, las casas, las hipotecas, las enfermedades y las muertes. Una porción en un valle pequeño que es réplica de otro más grande. Enciende un cigarrillo y tira el fósforo. Con avance Pirro ejerce el dominio sobre sus creaciones. Intuía algo cuando veía los borradores en prolijas carpetas al lado de la Salamandra. Pudo adivinar que, cuando escribía a mano, con la punta del bolígrafo extraía espinas alojadas debajo de las uñas. Saltaba sangre y si alguien de su entorno intimo lo veía en el acicalado doloroso, no dudaba de echarlo a las puteadas. Hoy a la distancia admira su serenidad de monje. Aquellos borradores quemados son de un valor incalculable.

 

 

REFLEJOS DORADOS

¿Cómo era el tiempo anterior a este? No te lo preguntás porque responderías que fue igual a la tiranía del insomnio durante las noches. La mesa estaba puesta. La vida retozaba los domingos. Había tardes de mirar vidrieras en shoppings y complacer con la tarjeta de crédito. Una vuelta en la que viajaban todos juntos en la nave azul o en la catramina blanca. No había una vez una mariposa que volaba gentil. Un cuento. Abrís el aparador por sí está la botella de whisky para olvidar que soñaste con una nena que no encontraba a su mamá.  “Mi corazón alborotado necesita un descanso” pensás cuando el líquido dorado mezclado con saliva ácida, tiene un sabor diferente. El ruido del motor te ha despertado, “el descanso puede esperar” y sentís que tu pie libre sobre el acelerador se desprendió del gancho. Los carteles a orillas del camino son un desafìo que no reverencia los recuerdos. La cinta gris del asfalto es el mapa de una isla nueva que se aparta del continente. La luz cegadora de frente la esquivabas a los volantazos y, a pesar de la urgencia de tu vejiga, no parabas. Solo lo hiciste de madrugada en el piedemonte de la montaña. Estabas mojado e impresentable, aunque igual, locos de amor.

7.8.26

Una cosa, por Mariano Fiszman

 

Una cosa que me gusta de mi heladera es que nunca tiene mal olor.

 

 

Una cosa que me empezó a pasar a partir de cierta edad es que se me intensificó el sentido del olfato. Por qué, no sé. Tener el olfato más fino puede ser causa de burlas por melindroso o de reproche incluso, como si fingiera oler lo que aparentemente solo yo huelo para obtener una ventaja en una situación equis: un cambio de ropa, la limpieza de un objeto, que abran una ventana, un tragaluz aunque sea, caprichos que justificaría con la excusa del olor.

 

 

Una cosa así puede ser causa de hostigamiento también. Las diferencias de percepciones exasperan a algunas personas.

 

 

Una cosa como esta me hace pensar en otras características, inclinaciones y hasta dolencias que llegan o se van sin explicación.

 

 

Una cosa o algo.

 

 

Una cosa por ejemplo que empecé a tener en un momento de mi vida, otro momento, es asma. Yo siempre digo que me hice asmático por Proust, puede ser una simple fórmula con pretensiones de gracia o puede ser verdad. Lo concreto es que por esos años estaba leyendo La recherche.

 

 

Una cosa quería decir: es tarde, me voy a acostar.

 

 

Una cosa más: durante mucho tiempo me fui a acostar temprano.

 

 

Una cosa que extraño de cuando era chico son las sillas en la vereda. Hay gente que todavía lo hace, muy poca, sacar una silla a la vereda y sentarse a tomar fresco. Tengo varios puntos en el barrio para sentarme a veredear: umbrales, bancos improvisados, las vías. Aunque las vías ya no porque las sacaron para hacer ese tren elevado horrible. Era mi lugar preferido. Alrededor había escombros, pasto, pintadas, y de tarde, al fondo, según la época del año, se veía la puesta de sol. Con esos caños para sentarse arriba y apoyar los pies abajo que resultaba en una postura muy cómoda. Cuando pasaba el tren, retumbón y arrastrando el viento, había que agarrarse fuerte como en un precipicio, por miedo a caerse o a querer tirarse abajo.

 

 

Una cosa que siempre hago cuando paso adelante de alguien sentado en una vereda es saludar. Y siempre me devuelven el saludo, sin falta.

 

 

Una cosa que estoy pensando hace tiempo es comprarme una silla de playa plegable amarilla de aluminio y sacarla a la vereda para sentarme al solcito en invierno y de noche en verano. Dejar de pasar y ser el quieto que devuelve el saludo.

 

 

Una cosa es una cosa es una cosa es una cosa.

 

 

Una cosa no nace, se hace.

 

 

Una cosa, dice la vecina sin sacar la cadenita de la puerta, es que se me pase medio minuto el pollo, y otra que haya que abrir todas las ventanas de todos los pasillos del edificio, hasta la puerta de la terraza, porque hay un poco, un poco, dice más alto, de olor.

 

 

Una cosa trae la otra.

 

 

Una cosa que nunca le contaste a nadie.

 

 

Una cosa sucia, inmóvil y ovillada en el umbral, que a medida que me acercaba iba cambiando de sentidos posibles: caja descuajeringada, hatajo de ropa vieja, montículo de restos de comida en mal estado, linyera durmiendo la mona, entrevero de ramas y hojas de una poda, mastín muerto, encomienda sin destinatario ni remitente y varias cosas más.

 

 

Una cosa estética es tétrica.

 

 

Una cosa: un caso: un caos.

 

 

Una cosa, una casa, un ocaso, un escaso, uno cose, una caza, un acaso, un casi, un acá sí, un acá se acosa, acusa, acuosa, uno saca un saco, una sota, una seca, un saque, un queso, uno cata una tuca, una seta, una única uña uncida, torcida, uno ha sido un asco, un asceta, casto, una costra, un castor, una torcaza, una orca, un ahorcado, una roca, una rata, un toro, una tara, un rata, una rana, una máscara cara, una col, una coz, un coso, un corso, un acodo, un ácaro, un actor, una canta, uno acecha un coche, una cucha, uno escucha, uno acata, uno acaba una cosa.