6.3.26

Dormido en el algoritmo, por Lucía Magalí Aguirre

  

 

Ibas en automático

perdido en los pasillos de tu mente

con un programa de violencia contenida

dormido

girando

sin pausa

en

el

algoritmo

 

Insultabas

altivo

con un tono de enojo

con resentimiento

 

Imbuido estabas

perdido en el algoritmo

como si no pudieras leer

los avisos que los días clavaban

en tus pasos

 

Un brillo pálido de símbolos

ansioso

persiguiendo dopamina

buscando –quién sabe qué–

con tu pulgar

 

Buscando

Buscando

Buscando

con tu pulgar

 

Un lugar

donde esconderte

en tu estúpido

teléfono celular

 

Último reducto

de palpitaciones

dormido

en el algoritmo

 

Ibas

con ojos ciegos

inyectados

pegados a la pantalla

de rayos catódicos

 

Inconsciente

el hipocampo

de tu cerebro

olvidaba

recuerdos

 

Desmotivado

querías entender

eso que no entendías

 

Y los días

y las noches

confundidos

 

Desde ese brillo

rectangular

macilento

 

¿A dónde estabas?

¿Dónde estabas?

¿Dónde estabas?

No estabas

 

No estabas

muerto todavía

pero tampoco

estabas

entre los vivos

 

Raquítica

raquítica

raquítica

experiencia

diaria

 

Ibas

a tal lugar

ibas

a tal otro

 

Escuchabas eso

y tomabas lo otro

 

En tu cabeza sonaba música

con el pulso

de todo lo que pasaba alrededor

Y no volvía más

 

La experiencia funcionaba así

 

Los campos de concentración

del pensamiento

funcionaban así

 

La vida portátil iba con vos

a todas partes

 

Enfrascado

en tu propia vibración

 

Perdido entre personas

dormido

con los ojos abiertos

 

Hacia la muerte

sin despedidas

 

¿Te gustaba lo superficial?

No mostrabas nada.

Ni el ultra

ni tres carcajadas

 

Podías ser parte de todo

sin ser víctima de nada

 

Absorto

en la luz macilenta

de la pantalla

dormías

en el algoritmo.