Ibas en automático
perdido en los
pasillos de tu mente
con un programa de
violencia contenida
dormido
girando
sin pausa
en
el
algoritmo
Insultabas
altivo
con un tono de enojo
con resentimiento
Imbuido estabas
perdido en el
algoritmo
como si no pudieras
leer
los avisos que los
días clavaban
en tus pasos
Un brillo pálido de
símbolos
ansioso
persiguiendo dopamina
buscando –quién sabe
qué–
con tu pulgar
Buscando
Buscando
Buscando
con tu pulgar
Un lugar
donde esconderte
en tu estúpido
teléfono celular
Último reducto
de palpitaciones
dormido
en el algoritmo
Ibas
con ojos ciegos
inyectados
pegados a la pantalla
de rayos catódicos
Inconsciente
el hipocampo
de tu cerebro
olvidaba
recuerdos
Desmotivado
querías entender
eso que no entendías
Y los días
y las noches
confundidos
Desde ese brillo
rectangular
macilento
¿A dónde estabas?
¿Dónde estabas?
¿Dónde estabas?
No estabas
No estabas
muerto todavía
pero tampoco
estabas
entre los vivos
Raquítica
raquítica
raquítica
experiencia
diaria
Ibas
a tal lugar
ibas
a tal otro
Escuchabas eso
y tomabas lo
otro
En tu cabeza
sonaba música
con el pulso
de todo lo que
pasaba alrededor
Y no volvía más
La experiencia
funcionaba así
Los campos de
concentración
del pensamiento
funcionaban así
La vida portátil iba
con vos
a todas partes
Enfrascado
en tu propia
vibración
Perdido entre
personas
dormido
con los ojos abiertos
Hacia la muerte
sin despedidas
¿Te gustaba lo
superficial?
No mostrabas nada.
Ni el ultra
ni tres carcajadas
Podías ser parte de
todo
sin ser víctima de
nada
Absorto
en la luz macilenta
de la pantalla
dormías
en el algoritmo.