11.6.23

West Sterling, por Santiago Armando

  

A Belén Gallardo

 

Esperando al Stranger

 

Ayer me agarró un alien

y me acomodé en la concentración

y me puse a teclear

Hacer el ejercicio perfecto de teclear,

claramente

nunca vi a mis manos actuar,

poca bola a la naturalidad de mis dedos

y a volver la vista cuando le pifio

Otra vez soy un esclavo orándole al teclado

con los escribas gamers

y el Stranger.

  

---

 

Soñé que el tiempo está hecho de polvo
Y todos los actos de la lengua

catastradas en oro,

sobre una arcilla manchega.
Toda la lengua se ve

en plegadísimos sedimentos

y que esta noche

de Sarandí, el bullicio de motores y niños
Apenas unos grillos
La galletita de chocolate Havanna

la tele la gente habla abajo,

Todo parece, según soñé
Grabado y plegado en arena de oro,

 

Ambulatorio en la terraza siempre,

es mi vida de ir y venir,

tocar cada punta del ancho del aeropuerto,

por toda la casa todos los rincones del barrio,

y se me ha acabado todo, y sigo y sigo,

por el camino de seda. El salmón es verde,

las guitarras azules, unas son muy plateadas,

y los atardeceres en Belén,

y la divinidad es blanca

y la divinidad

que se le sale por los ojos y se me revela,

y yo veo mi sed,

mi necesidad es plena.

 

 

donde repta el culto a san la muerte

  

allá el choriducto

acá mi algarves

demás del chori

el buen ayre

y los fondos de San Martín allí

miré mi título de la uva

en parques rosas

y ustedes allá y el viento corta la autopista

bajo la pirámide del Chiqui

donde reptan los jugos y pinturas y solventes y

venenos puros descartes

de la ciudad

donde caminan en el fuego los villeros

para asar un camión de pollos vencidos

eso es lo que te quiero reptar, von Madre

la llaga que canta

en mi rosario blanco que agarro

lo clavo derecho recto

y pucho insigne izquierdo

pucho y rosario recto

que lo demás no estorba

y el viento

 

Del sueño despierto meado

en el ocaso blindado

motos por Bancalari,

en Nunca Más,

con la máquina de escribir con pantallita

hablamos, le hago chistes

tiene que ir a devolver la balanza

de pesar pañales a la orga,

ella recién parida y casada

en mi sangre

y el papel de la máquina de escribir

se acaba y lo arranco y

suena ¡prfff!,

por la pantallita

sale una suelta de emoticons,

pero mirarla es más difícil

que a una coreana borrosa

será hasta la próxima.

 

Ya soy un odiador puro,

Estoy en mis días rojos,

no puedo hablar

frunzo mi cara de Haccón,

miro los brotes de primavera,

los verdes, las aguas, el cielo

el gato y la perra vieja

lo demás está muerto y lo escupo

salvo solo a mis sobrinos lejanos

en el mundo estoy solo

la civilización me da asco

y solo tengo trato con ella por libros

escritos por anti-humanos

soy un Metatrón Red Dragon

soy viento

soy anti-lírico


Poetiesas, decía Reinaldo Arenas

Una con vocoder,

(voz de robot)

En un podcast

ofreciendo sexo casual

en lugares públicos y escucho

un poco de un apocalipsis zombie

con mariposas leds

pero empieza enseguida

la indiferencia al afecto

y la cháchara anticapitalismo de siempre

y pienso que

para escuchar raritos

prefiero a Marley con su hijito

comprado en un supermercado genético

 

 

Droga-Choza-Incesto-Estado Policial-Hamburguesería Mostaza

 

Se fue Mcdonald's de Rusia

(se fueron a otro planeta, los de esa iglesia)

y les abrimos un Mostaza

pero poco viene la gente

nuestros patys allá

son de carne bielorrusa

tumores rosados

y tabaco ucraniano robado

me armo uno meado

por una vieja, seco

y espero

en el mostrador moscovita del Mostaza

y aparecen unos paupérrimos

orwellianos 2001 y les digo

mejores son mis mocos

y aparecen dos travestis

con unos melanomas como cocos

castratos viejos

fumadores de habanos chinos

de uniforme

y me arman un procedimiento

para robarme mis últimos mocos

que me sacan con

las uñas afiladas como dagas

y despintadas

y se llevan el último tanque de Manaos

y no queda ni agua

 

yo pensaba

que en el amor real había

campeonato de pedos

pero perdí 7-5 uno

en el tie-break

y me dijieron adiós

y me quedé solo

con un pedo más

que mucho tiempo tardó

y después salió

una mañana

en otra cama

en otro adiós

 

por el libro volvía

y me bajé del Eterno del Plata

en La Plata

después de la Itaipú reventada

y estaban todos tapados de lacra

y me tomé una lancha a combustión

la tirapedo esa

que quemaba la lacra

y se había terminado el ecologismo

y seguían llorando galeanos en la Uno

lo proclamaba Shoni, con Feinman

su cabellera brillante

y ese gesto de preceptor

de secundario católico

le hizo efecto y dijo bueno

con Macri nos acomodamos,

y la limpieza de la ciudad

la emprendió Agarrabragueta, apasionado

tercerizado por el estado, (y… a mi,

me había quedado

el título de ingeniero,

que me dieron los papeles justo

en la UTN de Pacheco, acá

a cuarenta cuadras

con el bondi derecho,

me deja en lapuerta,

y) Horacio escucha

de mis fractales recuperativos

de enderezar choriductos

volver a encauzarlos y eso

y se pedía cortaditos con guasca

y me quería pedir un pebete

yo estaba esperando el momento

de verse bien dispuesto

para que le hinque

mi pluma en la garganta

mi parca de plata

y salí por la ventana

al jardín donde sacaron la estatua de Colón

que apareció volando en su heráldica proa

y se enclavó de nuevo estoica

y le dije, ya que volares, llevadme a casa

y me dejó

en la terraza de mi cuarto con ventanal

para que deje el verso

en la novela de Santidad

de don Cristóbal Colón,

novela que ni una vendió

en la Gondwania de Género

el Metatrón

 

 

Adiós capitalismo en Chile

 

Estoy con mis viejos en Valdivia y veo llamas

y pasa una ambulancia de Jumbo

se quema el Jumbo de Valdivia

le han prendido candela los mapuches, Marucha, vamos

-ese fue Tinelli

que se abrió uno en Norverga

y los cagó-

pero llegué corriendo al humo

del Jumbo quemado

siempre aguanté sin respirar

y logré agarrar el último

frasco de arenques alemanes

y volví corriendo a mis viejos

y aminoré hasta el andar de su edad

y mamá me puso el biso con capucha de parca

y nos volvimos por el cruce internacional

del Parque Nacional Lanín

y los gendarmes, mapuches

Maschúpen, les dije

y me tomé el paquete

después pasó

durante cinco minutos,

más adelante,

un tropel de venados

y las gigantescas vacas esas

la blanca y marrón del Los Criadores

esas, enormes

todo de noche por la ruta

hasta Junín de los Andes y derecho

hasta San Martín

 

Voy en mi sommier camarote

flotable, a bicicleta

la bicicleta acordeón que tocan

mis pies

y les bajo las cortinas

y las subo

y una lince mira justo

y me acerco a la costa

del mercado de pajas

y le pelo y

sopesa, hum, gracias

y mis pies tocan la musiquita

y se le arma la tienda de frufrúes,

su frutería lustrosa, y ella

como aquella actriz morena,

parecida a Juliana,

y me vuelvo a leer al río

 

Yo estaba al oriente del choriducto 169 asfaltado

lado uruguayo, era

un aeropuerto con cuevas

donde llegó Léon Bloy

había un policía autoridad

el buen Müller

yo estaba con mi libro de Asrael

descartado de bibliotecas viejas

y llegó ella con el guardapeluca y su cría

la vi llegar

y crucé la pista

mirándola a los ojos

porque ya todo pasó

y finalmente colapsó la civilización

y llegaba un nuevo siglo de escritura en los Hawks

crucé a recibirla porque todavía

amaba su criptografía

y me denunció con Müller

una denuncia que desestimó al presentarme,

la mujer de Müller era ranquel y yo

del zanjón austrhúngaro

y su marido el guardapeluca la comprendía

sentí que don Geniol

conmigo

no tenía inquina

pero ella renovaba su desprecio

y debí volver a mi enramada en la zanja

del otro lado de la pista

con el viejo Léon Araujos,  

ella siempre me odiaría

 

Volaba por encima del mundo

viendo los empujamientos de las glaciaciones

los seguía

y en las últimas ciudades rusas chubchas

bajé a ver una especie

con el pelaje blanco a cuadraditos suave

ojos azules

cuadrúpedo o bípedo

que era plaga

pacíficos

hablaban

pero Putin los tenía muy a raya

y los mandaba a matar si jodían

y caminaba por ese pueblo ruso berreta y miraba

tiendas soviéticas, nieve

y los planos y sus féminas

perdidos entre la gente

habiendo dado con una ciudadela soviética

en plena siberia industrial

y veo al hermano de un amigo

de la adolescencia, Gonzalo

retando y amenazando a uno de estos planos

bien blanco, peludo

a cuatro patas

que resignado bajaba la cabeza

bajo la ametralladora

pero algo no le quiso contestar

como que a determinada humillación no cedió

y Gonzalo le disparó en la cabeza

y yo pasaba y lo saludé

décadas sin vernos, y acá nos encontramos

hizo un gesto como de "éstos", señalando al que

acababa de matar

y subimos a un tren de pobres

y veo unos gitanos

con más de diez, los conté

libros truchos apilados

de Isabel Allende, iguales, rojos, en inglés

y le pregunto a Gonzalo, ¿y Córdoba?

y empezaron los gitanos en cordobés

a contar como salieron desde allá

hasta Canadá

y del tren que te cruza

a la Siberia

y Gonzalo se bajó con su hermano y nos despedimos,

Los Cordobeses me contaron cómo volver en tren

hasta el Subte B

pero yo ya venía volando

mirando la migración de esos planos

ocupando los desniveles de nieve

y me bajé en mi parada.

 

 

Camino de Seda

 

soy una llaga que disuelve las letras

que se me ciñen

soy unas letras que vendan mi llaga

voy vendando con cuidado

me ciño las vendas y me abrigo

y parto con mi visón de letras

como un viejo bisonte con vetas

dejando unas llagas con dagas muertas

en la tarde que quema

con mi arpa de putas

por el camino de seda.

 

Y Kim Carsons

y Caín Marchenoir

saliendo por

la avenida de jacarandás de Filosofobia

en sus alazanes azules

calzados

con sus Lamborghini Diablo.

 

Abrí la puerta del costado en medias y salí por el empedrado malcortado de adoquines a acarrear cien kilos de quebracho del baúl de papá, los adoquines de San Isidro para cruzar la calle son unos pancitos hermosos, con estos de mi veredita te podés cortar un ligamento, o si te caés de jeta rompér anteojos, y abolladuras. Armé toda la madera y vimos las ruinas de nuestra gran parrilla, mañana es mi cumple, y el fuego es importante. En la Sri Lanka Alien no hay fuego, hay como una suerte de filipino brasilero, hombres con mirada de llamita conocí en el norte, raza fina para cuchillería, un hombre de los indios nuestros que se fue a la paragua, pero la fatalidad del hombre criollo mezclado con verde del subtrópico no me gusta, son malos borrachos, y una plaga de cocodrilos y sapos con papada atacando el Paraná desde la copa del retrete de Diosdado Cabello, estos mamíferos obreros megalíticos en sus costumbres están asimilados a la civilización y están unidos a mi por una casilla de correos privada, trabajamos en la misma obra, lo estamos haciendo por el correo Wassilly Kandinsky, tenemos los Diarios de Tesla y nos aprendimos nuestro Xul Solar y nuestros Hieronimus Bosch, y la ciudad tendrá una campana de luz de internet celeste de un gran repollo abierto, mirado a lo lejos, y lo hacemos para agradar al Padre, el repollo celeste en armonía y su corona de brazos por arriba de la ciudad tienen marcas azules de criptografía.

5.6.23

Robert Frost: The Witch of Coos

 


La bruja de Coos, Robert Frost

 

 

Pasé la noche refugiado en una granja

detrás de las montañas con una madre y un hijo

dos creyentes de la vieja escuela. No pararon de hablar.


MADRE: La gente cree que una bruja que tiene espíritus familiares

a los que podría llamar para pasar una tarde de invierno,

pero no lo hará, debería ser quemada en la hoguera o algo así.

Llamar a espíritus no es como decir: “Botón, botón,

quién tiene el botón”, me gustaría que lo supieran.


HIJO
: Mamá puede dar vuelta una mesa y patearla

con las dos piernas como si fuera una mula del ejército.


MADRE
: Y cuando lo haya hecho, ¿qué bien habré hecho?

En vez de inclinar una mesa para que la vean,

déjeme decirle lo que me dijo una vez Ralle, el Sioux del Control.

Me dijo que los muertos tienen almas, pero cuando le pregunté

cómo podía ser eso –yo pensaba que los muertos eran almas–,

me sacó del trance. ¿No le hace sospechar eso

que hay algo que los muertos esconden?

Sí, hay algo que los muertos esconden.


HIJO:
¿No querrás contarle qué es lo que tenemos

en el altillo, mamá?


MADRE
: Huesos… un esqueleto.


HIJO
: Pero la cabecera de la cama de mamá está puesta

contra la puerta del altillo; y la puerta está clavada.

No hay peligro. Mamá lo oye de noche

deteniéndose perplejo detrás de la barrera

de la puerta y de la cabecera. Quiere volver

al sótano de donde salió.

MADRE: ¡Nosotros nunca los dejaremos, hijo, nunca!


HIJO
: Dejó su sótano hace cuarenta años

con toda la fuerza de una pila de platos

que sube un piso del sótano  a la cocina

otro de la cocina al dormitorio

otro del dormitorio al altillo

pasó delante de papá y de mamá

y ninguno de los dos lo detuvo.

Papá había subido por las escaleras

mamá estaba abajo.

Como yo era bebé

no sé dónde estaba.


MADRE: Era el único defecto que mi marido me encontraba

me quedaba dormida antes de ir a la cama

sobre todo en invierno cuando la cama

bien podría ser hielo y las sábanas, nieve.

La noche en que los huesos subieron por la escalera del sótano

Toffile se había ido a dormir, yo estaba sola

pero dejó una puerta abierta para enfriar la habitación

como para hacer que me fuera de ahí.

Yo estaba lo suficiente atenta como para preguntarme

de dónde venía el frío cuando escuché a Toffile

arriba en la habitación y pensé

que lo había escuchado en el sótano.

El tablón que habíamos puesto

para andar con los pies secos

cuando en primavera había agua en el sótano

dio contra el piso duro. Y entonces alguien

empezó a subir las escaleras,

dos escalones por cada paso,

como si fuera un hombre con una pierna y su muleta

o un niño pequeño, subiendo. No era Toffile

no podía ser nadie que estuviera ahí.

Las puertas dobles del sótano tenían doble cerrojo

un poco hinchadas y enterradas bajo la nieve.

Las ventanas del sótano estaban cubiertas con aserrín.

Eran los huesos. Lo sabía, y por una buena razón.

Mi primer impulso fue alcanzar el picaporte

y trabar la puerta. Pero los huesos no intentaron

abrir la puerta; se detuvieron, indefensos

en el descanso de la escalera esperando

que las cosas fueran favorables.

Un débil crujir incesante por todas partes.

Nunca hubiese podido hacer lo que hice entonces

si el deseo no hubiese sido tan fuerte en mí

para ver cómo estaban armándose para este paseo.

Tuve una visión de los huesos reunidos

no como un hombre sino como un candelabro.

Así que de repente abrí la puerta de par en par.

Por un momento permaneció balanceándose emocionado

y estuvo a punto de derrumbarse. (Una lengua de fuego

destelló afuera y lamió sus dientes superiores.

El humo empezó a aflorar por los zócalos de sus ojos.)

Entonces vino hacia mí con una mano extendida

así como lo hizo en vida, una vez; pero esta vez 

yo golpeé su mano frágil que cayó al piso

y caí al piso también, para atrás, junto a él.

Los huesos de sus dedos se deslizaron por todas partes.

(¿Dónde es que he visto últimamente huesos como esos?

Dame mi costurero, debe estar ahí.)

Me senté en el piso y grité: “¡Toffile, sube a buscarte!”.

Tenía su oportunidad de la puerta al sótano o el salón.

Prefirió la puerta del salón por su novedad

y salió rápido para ser algo tan lento

aunque en las coyunturas seguía por cualquier lado

así que parecía un rayo o un garabato

por el golpe que le di en la mano.

Escuché hasta que subió casi toda la escalera

desde la sala al único dormitorio terminado

antes de que subiera a hacer cualquier cosa;

entonces corrí y grité: “¡Cerrá la puerta del dormitorio

Toffile, hacelo por mí!”. “¿hay gente?” –preguntó él

“No me hagas levantar, estoy bien calentito en la cama”.

Entonces apoyándome sin fuerzas en la baranda

me forcé a subir la escalera; y en la luz

(la cocina estaba a oscuras)

me di cuenta de que no podía ver nada.

“Toffile, no lo veo. Está con nosotros

en la habitación. Son los huesos”.

“¿Qué huesos?”. “Los huesos del sótano, salidos de su tumba”.

Eso le hizo sacar sus piernas desnudas de la cama

y sentarse al lado mío, abrazándome.

Yo quería apagar la luz y ver si podía verlo

o sino rastrillar el cuarto con nuestros brazos

al nivel de las rodillas, y llevar abajo la pila de cal.

“Ya sé qué quiere hacer: está buscando otra puerta

para tratar de entrar. La inusual nieve tan profunda

lo hizo pensar en su vieja canción

El salvaje chico colonial, la que solía cantar

durante todo el camino. Ahora está buscando

una puerta para salir al aire libre.

Atrapémoslo con la puerta abierta en el altillo”.

Toffile aceptó la idea y, claro que sí,

incluso en el momento en dejarle una salida

los pasos empezaron a subir por la escalera del altillo.

Yo los oía. Toffile parecía que no los oía.

“¡Rápido!” Cerré de un portazo y sostuve con fuerza el picaporte.

“Toffile, traé clavos”. Hice que clavara la puerta cerrada

y contra ella el respaldo de la cama.

Después nos preguntamos si habría algo

arriba en el altillo que pudiéramos necesitar.

Al altillo lo visitábamos menos que al sótano.

Si a los huesos le gusta el altillo, que se queden ahí.

Dejemos que se quede en el altillo. Cuando a veces

bajan por las escaleras en la noche y se quedan perplejos

detrás de la puerta y de la cabecera de la cama

frotando su blanca calavera con dedos de cal

haciendo ruidos como el chirrido seco de un interruptor

eso es por lo cual me senté en la oscuridad…

no se lo conté a nadie desde que murió Toffile.

Que se queden en el altillo porque ahí se fueron.

Le prometí a Toffile ser cruel con ellos

por haberlos ayudado una vez a ser crueles con Toffile.

 

HIJO: Creemos que estaban enterrados en el sótano.

 

MADRE: Sabíamos que tenían su tumba en el sótano.

 

HIJO: Nunca pudimos averiguar de quiénes eran los huesos.

 

MADRE: Sí, también podríamos, hijo.

Decí la verdad, aunque sea por única vez.

Son los huesos de un hombre que tu padre mató por mí.

Quiero decir, de un hombre que mató en vez de a mí.

Lo menos que podría hacer es ayudar a cavar su tumba.

Nos haremos cargo una noche en el sótano.

Mi hijo sabe la historia: pero no le correspondía

a él decir la verdad, suponiendo que el tiempo haya llegado.

Mi hijo parece sorprendido de verme poner fin a una mentira

que mantuvimos todos estos años entre nosotros

y así tenerla preparada para los extraños.

Pero esta noche ya no quiero mentir más

ni me acuerdo de por qué alguna vez me importó hacerlo.

Toffile, si estuviera acá, no creo que tampoco

pudiera decirle por qué le importaba…

No encontró el hueso de un dedo que quería

entre los botones desparramados en su falda.

Verifiqué el nombre a la mañana siguiente: Toffile.

El buzón rural decía Toffile Lajway.




Traducción: Lucía Aguirre

 

 

*

 

The Witch of Coos, (Robert Frost)

 

I staid the night for shelter at a farm/ Behind the mountains, with a mother and son,/ Two old-believers. They did all the talking.// MOTHER. Folks think a witch who has familiar spirits/ She could call up to pass a winter evening,/ But won’t, should be burned at the stake or something./ Summoning spirits isn’t ‘Button, button,/ Who’s got the button,’ I would have them know.// SON. Mother can make a common table rear/ And kick with two legs like an army mule.// MOTHER. And when I’ve done it, what good have I done?/ Rather than tip a table for you, let me/ Tell you what Ralle the Sioux Control once told me./ He said the dead had souls, but when I asked him/ How could that be – I thought the dead were souls,/ He broke my trance. Don’t that make you suspicious/ That there’s something the dead are keeping back?/ Yes, there’s something the dead are keeping back.// SON. You wouldn’t want to tell him what we have/ Up attic, mother?// MOTHER. Bones – a skeleton.// SON. But the headboard of mother’s bed is pushed/ Against the’ attic door: the door is nailed./ It’s harmless. Mother hears it in the night/ Halting perplexed behind the barrier/ Of door and headboard. Where it wants to get/ Is back into the cellar where it came from.// MOTHER. We’ll never let them, will we, son! We’ll never !// SON. It left the cellar forty years ago/ And carried itself like a pile of dishes/ Up one flight from the cellar to the kitchen,/ Another from the kitchen to the bedroom,/ Another from the bedroom to the attic,/ Right past both father and mother, and neither stopped it./ Father had gone upstairs; mother was downstairs./ I was a baby: I don’t know where I was.// MOTHER. The only fault my husband found with me–/ I went to sleep before I went to bed,/ Especially in winter when the bed/ Might just as well be ice and the clothes snow./ The night the bones came up the cellar-stairs/ Toffile had gone to bed alone and left me,/ But left an open door to cool the room off/ So as to sort of turn me out of it./ I was just coming to myself enough/ To wonder where the cold was coming from,/ When I heard Toffile upstairs in the bedroom/ And thought I heard him downstairs in the cellar./ The board we had laid down to walk dry-shod on/ When there was water in the cellar in spring/ Struck the hard cellar bottom. And then someone/ Began the stairs, two footsteps for each step,/ The way a man with one leg and a crutch,/ Or a little child, comes up. It wasn’t Toffile:/ It wasn’t anyone who could be there./ The bulkhead double-doors were double-locked/ And swollen tight and buried under snow./ The cellar windows were banked up with sawdust/ And swollen tight and buried under snow./ It was the bones. I knew them – and good reason./ My first impulse was to get to the knob/ And hold the door. But the bones didn’t try/ The door; they halted helpless on the landing,/ Waiting for things to happen in their favour./ The faintest restless rustling ran all through them./ I never could have done the thing I did/ If the wish hadn’t been too strong in me/ To see how they were mounted for this walk./ I had a vision of them put together/ Not like a man, but like a chandelier./ So suddenly I flung the door wide on him./ A moment he stood balancing with emotion,/ And all but lost himself. (A tongue of fire/ Flashed out and licked along his upper teeth./ Smoke rolled inside the sockets of his eyes.)/ Then he came at me with one hand outstretched,/ The way he did in life once; but this time/ I struck the hand off brittle on the floor,/ And fell back from him on the floor myself./ The finger-pieces slid in all directions./ (Where did I see one of those pieces lately?/ Hand me my button-box- it must be there.)/ I sat up on the floor and shouted, ‘Toffile,/ It’s coming up to you.’ It had its choice/ Of the door to the cellar or the hall./ It took the hall door for the /novelty,/ And set off briskly for so slow a thing,/ Still going every which way in the joints, though, So that it looked like lightning or a scribble,/ From the slap I had just now given its hand./ I listened till it almost climbed the stairs/ From the hall to the only finished bedroom,/ Before I got up to do anything;/ Then ran and shouted, ‘Shut the bedroom door,/ Toffile, for my sake!’ ‘Company?’ he said,/ ‘Don’t make me get up; I’m too warm in bed.’/ So lying forward weakly on the handrail/ I pushed myself upstairs, and in the light/ (The kitchen had been dark) I had to own/ I could see nothing. ‘Toffile, I don’t see it./ It’s with us in the room though. It’s the bones.’/ ‘What bones?’ ‘The cellar bones- out of the grave.’/ That made him throw his bare legs out of bed/ And sit up by me and take hold of me./ I wanted to put out the light and see/ If I could see it, or else mow the room,/ With our arms at the level of our knees,/ And bring the chalk-pile down. ‘I’ll tell you what–/ It’s looking for another door to try./ The uncommonly deep snow has made him think/ Of his old song, The Wild Colonial Boy,/ He always used to sing along the tote-road./ He’s after an open door to get outdoors./ Let’s trap him with an open door up attic.’/ Toffile agreed to that, and sure enough,/ Almost the moment he was given an opening,/ The steps began to climb the attic stairs./ I heard them. Toffile didn’t seem to hear them./ ‘Quick !’ I slammed to the door and held the knob./ ‘Toffile, get nails.’ I made him nail the door shut,/ And push the headboard of the bed against it./ Then we asked was there anything/ Up attic that we’d ever want again./ The attic was less to us than the cellar./ If the bones liked the attic, let them have it./ Let them stay in the attic. When they sometimes/ Come down the stairs at night and stand perplexed/ Behind the door and headboard of the bed,/ Brushing their chalky skull with chalky fingers,/ With sounds like the dry rattling of a shutter,/ That’s what I sit up in the dark to say–/ To no one any more since Toffile died./ Let them stay in the attic since they went there./ I promised Toffile to be cruel to them/ For helping them be cruel once to him.// SON. We think they had a grave down in the cellar.// MOTHER. We know they had a grave down in the cellar.// SON. We never could find out whose bones they were.// MOTHER. Yes, we could too, son. Tell the truth for once./ They were a man’s his father killed for me./ I mean a man he killed instead of me./ The least I could do was to help dig their grave./ We were about it one night in the cellar./ Son knows the story: but ’twas not for him/ To tell the truth, suppose the time had come./ Son looks surprised to see me end a lie/ We’d kept all these years between ourselves/ So as to have it ready for outsiders./ But to-night I don’t care enough to lie–/  I don’t remember why I ever cared./ Toffile, if he were here, I don’t believe/ Could tell you why he ever cared himself…/ She hadn’t found the finger-bone she wanted/ Among the buttons poured out in her lap./ I verified the name next morning: Toffile./ The rural letter-box said Toffile Lajway.

 

 

De: The Poetry of Robert Frost: The Collected Poems, Complete and Unabridged, New York, Holt, Rinehart and Winston, 1939.

24.5.23

La vida en común, por Augusto Monterroso

 

Alguien que a toda hora se queja con amargura de tener que soportar su cruz (esposo, esposa, padre, madre, abuelo, abuela, tío, tía, hermano, hermana, hijo, hija, padrastro, madrastra, hijastro, hijastra, suegro, suegra, yerno, nuera) es a la vez la cruz del otro, que amargamente se queja de tener que sobrellevar a toda hora la cruz (nuera, yerno, suegra, suegro, hijastra, hijastro, madrastra, padrastro, hija, hijo, hermana, hermano, tía, tío, abuela, abuelo, madre, padre, esposa, esposo) que le ha tocado cargar en esta vida, y así, de cada quien según su capacidad y a cada quien según sus necesidades.


Tomado de: Cuentos, Alianza editorial, Madrid, 1986.-

17.5.23

La ruta de la edición: KUNSTFLUG EDICIONES

 


Seis preguntas a editorsx
Hoy responde Julieta Messer de Kunstflug ediciones



Nuestra editorial se llama Kunstflug ediciones y actualmente nos distribuye Waldhuter libros. El nombre de la editorial es una palabra en alemán que significa “Acrobacia áerea”. Me gustaba la idea de que editar es algo medio acrobático, que tiene que ver con el vértigo y con el concepto artístico de ese vuelo. De hecho, en alemán “Kunst” es arte y “Flug” es vuelo. Pero las palabras combinadas significan “Acrobacia aérea”. Soy yo sola editando y trabajo con un maquetador que se encarga del armado del libro y del diseño de las tapas. Arrancamos hace seis años. Por el momento tenemos siete títulos. Publicamos varios géneros: crónica, teatro, poesía, etc.- No hay un criterio: me interesa un libro y voy y lo publico.


¿Qué estás leyendo?

Leo varias cosas a la vez -siempre-, mientras preparo el último final de mi carrera (Lic. en Artes), tengo a mi lado varios libros diferentes para ir mechando entre el material académico y algo menos árido. En este momento volví a re-leer un libro que me gusta mucho que se llama “¿Cuánta tierra necesita un hombre?” de Tolstoi. También siempre anda por ahí alguna antología de poemas de William Blake que funciona casi a modo de oráculo de mesa de luz. Y siempre revolotea el muy vigente libro de Foster Wallace “La broma infinita”. En el medio sigo estudiando y tengo apuntes tirados por todos lados: Brecht, Pasolini, Ricoeur, cosas académicas. Dentro de poco termina este -bello- martirio.


¿Cuáles son esos autores a los que siempre volvés?

Los rusos, casi todos: todo lo que sé de literatura lo sé de los rusos. Bueno y de Kafka también, la verdad. También me gusta mucho Flaubert, pero no todo, algunos de sus libros. Y poesía leo bastante, me gusta mucho Yves Bonnefoy por ejemplo. No leo mucha literatura contemporánea. Prefiero leer literatura clásica. Igualmente trato de estar al tanto de los contemporáneos, porque además de la editorial, tengo una librería y estoy permanentemente en contacto con libros nuevos. Siempre aparecen algunas joyitas, esas pequeñas revelaciones contemporáneas como por ejemplo Alejandra Kamiya, una escritora excelente que escribe unos cuentos que son realmente muy buenos, con un muy buen nivel.


¿Cómo es el proceso de lectura de un manuscrito?

Es un proceso bastante obsesivo. Leo de 7 a 10 veces el manuscrito. Siempre algo se te pasa cuando empezás en el proceso de corrección, pero en general venimos bien y el máximo de errores una vez impreso el libro puede ser uno o dos. Es difícil cuando estás muy sumergida en un texto, entrar en una cosa estéril y objetiva. Antes de leer completo un manuscrito, igual siempre pedimos un resumen y el primer capítulo, en general se ve enseguida si el libro va a interesar o no. Es algo muy personal, realmente.


¿Qué tiene que tener un libro para que te interese publicarlo?

Tiene que ser original, genuino, en lo posible apolítico. No panfletario. O sea, puede describir a través de la narrativa o crónica un momento histórico, pero sin dejar una marca tendenciosa. Porque ya de por sí el libro es un dispositivo para pensar. Que cada persona cuando lo lea piense lo que quiera, pero no me interesa que el libro tenga una marca fuerte “de bandos”. No soy una editorial que busca hacer marketing con eso. Todo lo contrario: mi editorial pierde plata o la recupera tarde. El libro que edito tiene que ser acerca de un tema en dónde se note que quién escribe es curioso y tiene intereses relacionados con algún género literario. Luego claro la originalidad de cómo escribe. Es decir: forma y contenido. Todo es importante. También tengo que llevarme bien con el autor/a. Que entienda que una editorial pequeña en principio pierde plata o la recupera tarde -como dije antes- Pero que su porcentaje de precio de tapa que acordamos siempre se le va a liquidar en tiempo y forma. No cobro por editar los libros, leo algo, me gusta, lo edito. Me hago cargo de todo. Es un poco un hobby caro, pero con responsabilidad de ir formando un catálogo de calidad, con libros cuidados en todo el proceso de edición.


¿Cuánto intervenís en los textos que publicás?

Hago sugerencias de todo tipo, sin tratar de comprometer a la persona que escribe en que me diga que SÍ a tal o cual cosa. Por ejemplo, tratamos de consensuar el diseño gráfico de la tapa haciéndole llegar varias versiones. En general los escritores tendemos a escribir más y a tener poco poder de síntesis, entonces también puedo sugerir hacer “recortes” en pequeños pasajes que me parecen redundantes. Trato de meterme lo menos posible, pero a veces es interesante una mirada externa, en este caso la mirada de la “Editora”, o sea yo, jaja, para poder tener una persona externa que ve de otra forma el corpus y que a partir de esa mirada nueva, da sus propias opiniones, en general es una negociación permanente.


¿Qué relación buscás entre el arte de tapa y el texto que presenta?

En primera instancia que la tapa tenga un mensaje claro, que no sea para nada críptica, que no tenga demasiada información. Sino que simplemente refleje el contenido del libro de un solo pantallazo. Prefiero lo antiguo que lo moderno. No me interesa una tapa barroca. Prefiero que sea visualmente atractiva sin ser muy ornamentada. Me gusta lo clásico y lo colorido. No me gustan las tapas que melancolizan los interiores, todo se trata de poder buscar una coherencia entre lo que editamos, lo que quieren los autores/as y lo que es más “vendible”. Equilibrio difícil pero no imposible. Es cuestión de tener en cuenta a todos/as y trabajar con mucho ahínco y también con mucha alegría.

13.5.23

Página, por Santiago Armando

 

El Afropunk cubano se viste de blanco con barba de Tolstoi, esto no causa tanta sorpresa, se puede ver a Erick J. Mota en Instagram, tiene título de astrofísico por la Universidad de la Habana, y las calles de La Habana son cruentas, él dice que anda con los del Estado, y yo también, fui: Expósito de las Mercedes, conchabado en tribunales, Bibliotecario de Cancillería, soñaba que cuidaba el motor de un submarino con grado de Almirante y probaba los nuevos cazas espaciales que hizo uno que descartó Elon… a Erick le llegan las cosas de la calle por sus mujeres y la tele, toda esa máquina de pueblo en sangre y levantar de manos al cielo en dolor de abuela con pañuelo, y toda la humanidad así, perdió Estados Unidos y la macumba cubana es la intermediaria de la buracocracia espacial rusa en órbita baja.

 

El máximo poeta chileno baja bloques de mármol de la Ctedrañ de Nazca en su caza espacial donde se ven curas patinando y veteando rojo el mármol, y descansa con uvas, brevas y vinos en su poertaviones a vela, en brazos de veleidosas de blancos jamones y pezones rosas, Diego Maquieira, renacentista acelerado.

 

¿Y en qué sigue la literatura argentina? En historias de milicos, básicamente, en osvaldodeleuzos. Lo siento por la ficción argentina, y lo siento por los que desprecian la ficción también, ahora se quejan de la ficción, cuando les borraron la primera persona en el tallercito de borrar primera persona, y mil boludeces insólitas, no podemos salir de este horizonte por no producir ciencia ficción, por no abrir el espacio, y ni me quiero meter en Michel Nieva, pero les digo, se puede hacer la victoria de la civilización esterlina en la luz de los tiempos de este país, les digo, a aquellos que me salvo: la ciencia ficción no ha llegado aún siquiera a las tapas de Yes, y en vez de bomba atómica, Monjas Florables del Espíritu Santo, salidas del maná que aparece en luz celeste como campanillas, de enfermeras de amor, si quiere Madre, un tal vez es promisorio en los éxtasis del neutrinario, y limpian castas toda la mugre choriducta con sonrisas, mejor que la ficción morbosa, con mis manables industriosas se muere el morbo, hasta que le hacen memes de Chuky, ponen en el Chuky Meme: ¡Aguante Larreta en el Supermercado Genético! Oh Agarrabragueta… y como está en estos momentos la Iglesia, el Papa bautiza con Bautismo en Meme, los bautiza los comulga y los confiesa en Meme… tan humanos somos, colmo de lo humano siempre. El humanismo terminó en los trenes y las torres de humo para desnutridos en los campos, solo se trató de otro milagro infame, dijo el poeta, el milagro de una mala actuación, dijo Charly, y no estamos ni ahí de la oración trinitaria, sino haciendo memes, riendo y riendo.

 

Subculto

 

Quisiera que este humo del Uruguay que se ha instalado anoche pegado al piso contra la visión del horizonte también pueda levantarse con la voluntad transparente de los manás florables que llueven y más bombazos de flores trinitarias en sangre de tus rosas y lágrimas.

 

La ciencia de la voluntad trinitaria es mucho más futurística e instantánea. Pero perdimos este poder por no atender las manos, que llamaron viveza criolla. Los bobos animistas de Shoni Viale y Feinman azuzan macumba ortodoxa todas las noches a la hora de comer. Ah pero: chirles flemas en ambos jopos escupid, y así y así, y todos en la oración del mismo versículo de la música que circunda. Llamo a la canción infinita en los niños, y a dejar escuchar la victoria de los pájaros.

8.5.23

Robot sencilla, por Gui Dolcetti

 1.

es un bellísimo regalo este collar perlado

lo sembramos

el campo quedó color nácar 

y junto a las perlas

notamos que hay una planta de albahaca gigante

el paraíso

en realidad

es muy fácil

si unx lo construye

 

2.

muchxs ángeles de la guarda alrededor de la cama

pero ningunx me va a ayudar

si yo nunca lxs ayudé

calculo que

me tengo que ayudar yo sola

surfear la ola

seguir y seguir adelante

tomar este café

y hacer ALGO

 

3.

Angewomon city girl

la chica que se ocupa de los objetos perdidos

es una robot

hermosa

lustrada

con manos gigantes de chapa

ojalá quisiera cuidarme

pero en este megacielo

ya está cuidando demasiadas cosas

como para pensar en mi

 

4.

una dicha vacía más allá de este mundo:

creciste cerca de la ciudad

no lo olvides

aunque ahora

el sol te atragante

no sustituyas una violencia por otra

los peces

van a seguir siendo plateados

y todxs

vamos a seguir pensando en plata

pero vos

vos si podes ir por otras cosas

 

5.

Sabías que? / Fun facts: Barroco significa perla deforme:

Y la insecta,

se llama perla marginata

come carne animal

la hembra es más grande que el macho

y se les llama ninfas también

andan por arroyos

ponen sus huevos en aguas rápidas

quizás con la esperanza de que se alejen velozmente

 

6.

hair pencil, lápices de pelo o para el pelo, lápiz peludo:

feromonas afrodisiacas y tranquilizantes para las hembras

que sale de las cavidades de algunos machos

se expulsan desde un lápiz que sale de sus entrañas

largo con una peluca de peluche que dependiendo la especie

es más lacia, más corta, más larga

 

7.

horrenda

estás blindado

cambiando también

reluciente

nuevo

y yo hoy más bien

vitreaux

creyendo que puedo destrabarme si tomo un

“bloody mary”

pero me da ganas de vomitar

y retuerzo mis alas hacia dentro

se me arrugan

se les sale su bijouterie, el brillo, y todo lo demás

las membranas que cubren mis ojos se humedecen

y un granizo

azota las calles demorando mi huida

haciéndolo todo mas lento y peor

 

7.

Sus alas son algo ovoide con venas

que envuelven espaldas

diminutas

me hacen echar chispas desde los ojos

cuando se acercan a vuelo

los lugares por donde planean

tienen límites difusos

como cuando camino por chacarita

que es un barrio

que tanto no me gusta

 

8.

al observar mi pie

vi que tenía un agujero

negro

profundo

rechoncho

no sentí dolor

sino la presencia de un agente extraño

asique

en la complicada posición en que unx mira su pie de cerca

espié

y desde el orificio contemplé una oruga

el problema va a ser

si se transforma en una mariposa gigante

y despedaza mi cuerpo en cientas de partes

y revienta mi carne por todo el lugar

en una situación cualquiera

inesperada

¿cómo se llamaría esta enfermedad?

 

9.

las ramas terrestres

acompañan

esta corteza seca de naranja

sobre los cimientos

de una ciudad que antes era amurallada             

 

10.

robot sencilla

mi armadura tiene tenazas grises

con las que destrozo almas

pero también brazos amplios

con los que abrazo las mañanas

y así

vivo el presente

el día a día.

 

 

 

Tomado de: gui dolcetti, Robot sencilla, editorial Banco malo, 2022.