Llevar
la casa solo me hubiera trastornado, no hubiera atendido al sodero y hubiera
tomado agua con arsénico, un jardinero me habría hincado el machete, tampoco
hubiera limpiado, hubiera impregnado la casa de mi sudor grasiento. Treinta
kilómetros atrás de Pinamar queda Madariaga, cinco kilómetros más adentro pasando
la estación Segurola, y unos kilómetros más. Pero salimos de la ruta 2 pasando
General Maipú, hay un paso en la R2 al camino de ripio un poquito, después
tierra dura o arcillosa, con las cortaderas junto con otros bellos yerbajos
para pintar el largo camino de majestad de esas cortaderas, los viejos
promontorios de rieles de tren que hicieron los ingleses por encima, a perfecta
altura, el enorme puente de acero. Llegamos, comemos, espero la noche, hago el
mate, fumo, miro las estrellas. Hubo un asado con trece comensales. Se pasa el
día y la noche durmiendo y comiendo. La cocinera del establecimiento hace unos
pastelitos de dulce de batata y membrillo únicos, jamás había comido unos pastelitos
tan ricos, el milhojas tiene gotitas de azúcar transparente. El aire puro
invita a dormir con la ventana abierta en dirección sur, dormir de noche con
viento sur es otro don del establecimiento. Hay un sacerdote que da misa todos
los días en una capilla, tiene dos filas de asientos en el pasto pero van pocas
personas, a la hora de misa estoy profundamente dormido por los fármacos. Se
puede hablar de fútbol con límites. La hija de la mujer que nos invitó está con
su pareja, un bostero de ley, con nombre y apellido de connotados represores
condenados y otros absueltos, que no se hizo milico como el resto de los
hombres de su familia, se hizo bostero. Hablamos de recitales, ponen Cerati
mientras hacen el asado, no me molesta tanto. Ambos somos bosteros e hinchas de
Iron Maiden.
Un viejo
colchón cosido con aquel relleno algodonado me traga y duermo. Me traje un
libro pero ni lo abrí. Todo la tarde en medio del parque que tiene una arboleda
más que centenaria, un roble de cientosesenta años con dos bancos de piedra, y
las comadronas en el tanque, veo los pájaros cantar en el alambre, un cardenal
que le hago notar a papá, que los quiere, escuchar a los pájaros, único canto, a
las cuatro ir al tanque australiano cementado, a las siete al hall blanco.
Beben Aperol, yo voy con el mate lavado, termo chino y mate de chapa misionera,
de Guatambú. El cura se burla de mi presencia, fui con el pelo sucio, zapatos
náuticos marrones con jogging chupín gris meado, y el mate lavado bailando. Veo
unos reels de Paco de Lucía solo, un nido con cinco gorriones alimentados por
sus progenitores en el techito del tanque. Merienda y comida. Escucho
Visitantes de madrugada.
No estoy acostumbrado a que me sirvan
con campana ni me gusta que me despierten para comer con un cencerro. Acá los
dueños no hacen más que comer y dormir e ir al tanque, con el molino a la
vista, plateado y gris, o gris y plateado, o gris con brillo y sombra, un canto
brilla y otro es negro apenas gris. Por lo que dice la amiga de mamá se la pasan
peleando con los primos por los gastos, menos el sacerdote que reza en el
parque en torno al hall blanco, que me parece que está exento de poner para los
gastos, reza alrededor de una fuente con la virgen de la medalla milagrosa, a los
caballos los usan para recorrer la propiedad. Estoy en un sector de la estancia
llamado Mayordomía desde donde se podía observar sin ser visto a los peones con
un triage. Me cansé de comer y cagar día
y noche, para colmo las pastillas psiquiátricas me dejan boleado el doble y me
despierto a las dos de la tarde y como solo, me dejan la comida en la mesa con
un plato arriba. El sacerdote es un bicho que le gusta mandar a las mucamas y
cocineras que están debajo del casco principal, las llama con el cencerro en la
mesa, dijeron algo así como que congrega a quince feligreses privados. Invitó a
un correctísimo capitán del ejército, capitán cordobés soltero de treinta y cuatro
años, muy chico de tamaño para Capitán, parecía Shoni Viale con el pelo castaño.
Ah, la naturaleza abrumadora es
pródiga en horizontes atardeceres pájaros caballos y estrellas, y pastos, el
monte del tanque recortado junto a la laguna, montes para el viento norte.
Recuerdo una pradera soñada en Daireaux. Ahora hay sequía. No hay más chajás,
los suplantan los mismos gavilanes que tenemos acá.
Jung usaba la hipnosis, mi hermano se hizo
hipnosis y volvió a lo que le dijeron, o lo que se sintió, que en otros tiempos
también pudo ser el mismo viejo zorro y canuto, su mujer tiene cuarenta y ocho
años y tiene una escuela de baile, baila mucho, pero hay que delegar cuando te
quedás sin cartílago en las rodillas, debo decírselo… ayer un fraile dulce y
viejo dijo que hay que entregar a Dios nuestro esfuerzo, con nuestros errores,
hacerse hipnosis es entrar en ocultismos, hay que usar la vista, cuidarse la
vista, para ello está la Epístola de San Judas, San Pablo me parece un
mentiroso, San Pablo estuvo en la lapidación de San Esteban mártir, y otra es
la escritura del espíritu santo en el Antiguo Testamento, una divinidad no se
revela, Jesús es el hijo, que se fue en sangre y quebrado en las juntas, para
que se vea que los que van bien alto caen bien bajo, no podía ser Rey de este
mundo engendrado del Espíritu Santo y la Virgen, los comidas espirituales no
necesitan aparato digestivo, Jesús es mi hermano consolador, mi hermano, mi
alma resucita por ti, Jesús… ¿Jesús, andabas rapeando como un colombiano en el Subte,
robando panes y pescados? Para un judío esto es ridículo lo sé, no hace falta
ser judío para darse cuenta, pero nunca he escuchado a ningún judío llamar
hereje a un católico, yo prefiero una idólatra de la literatura con sacramentos
que a una cismática gringa tetona de la iglesia universal de dios. Hereje es el
que niega el Juez y el Juicio dicen los judíos, con la parca tan manifiesta,
parquitas tatuadas en la jeta, en los reels, chorros, mal vivientes, y fumones
atávicos, ven mucho a la parca, hasta le ven la cara. Pero María os dará el
bife de chorizo de rosas y disolverá los tatuajes de su carne en el aire, y ya
no serán del ejército de sanlamuerte, eso me preocupa, los brujos mejicanos lo
llamaban el águila, parcas con carruajes prendiéndose un cigarro tranquilamente
en la tormenta como en lo de mi hermano, ¿adónde los llevan? Rasputín y Chogyam
Trungpa desaparecieron en refucilos de espíritus superiores. Me gustaría que
Dios escribiera por mí en el espíritu del teclado, de este mundo que se anima
como puede, que tiene a los cinco equipos grandes del fútbol argentino en tal
mal estado. Escohotado decía que la marihuana da una introspección superior, no
llevé el porro al campo, el sacerdote engolado que llamaba a la servidumbre con
un cencerro hablaba de herencias y apellidos, como el otro capellán del Hogar
de Ancianos del Colegio Marín que me preguntó en el psiquiátrico cuánto iba a
heredar, y como en aquel cuento de Isaac Bashevis que directamente un sacerdote
roba una dote a una rica mujer judía, casándola con un mentiroso militar
católico, cambiándole el nombre y el apellido.
Escribir no es fácil, vivir tampoco, pero puedo
escribir un poco: en el campo había un boludo que hacía doma india y una potranca
redomona le rompió un metacarpo y le infló la pierna, quedó en muy mal estado y
se tuvo que volver.
Un cura en el psiquiátrico, de compañero de
cuarto que pronto pidió irse a otra habitación por mis ronquidos y pedos, porque
tecleo con pedos cuando duermo, era capellán del hogar de ancianos del Marín y
requirió la cifra de mi herencia, le contesté sabiendo que nosotros no tenemos
plata para entrar al hogar de ancianos del Marín, mi abuela lo sabía bien, no
pudo entrar, murió sola con la tele, le hablo al teclado con los dedos, no me
molesta darme manija, ir contra todos en el mundo de los príncipes de los culos
rotos, se me ocurre... en fin, mucha introspección, ah el campo, nadie pinta
las cortaderas y el follaje en esa tierra dura, nunca vi una pintura de unas
cortaderas, a la gente le gusta agregar perros, pero las cortaderas están ahí,
para recibirnos, para despedirnos, las cortaderas se llevan el polvo de autos,
camiones, motos, nadie las cultiva, son muy suaves, con finas y algodonosas fibrillas
blancas, las observo y a otras especies de follaje que acompañan, a las
palmeras más que centenarias, y una que llega hasta allá arriba pero finita. A los
coches de caballos rotos en el piso de tierra de un galpón. No quisiera estar
allí con viento norte y sequía, la tierra es pobre, el agua salada, la soja no
crece, he vuelto al gótico ganadero después de treinta años.
Ahora dicen en los reels que el Glioblastoma,
de lo que murió mi hermano, se cura con parches de nicotina, ayer le di más
batería al teléfono destrabando no sé qué que vi en un reel. Hasta hablan bien
del tabaco, que cura infecciones.
oh solo son unos abuelos
un sacerdote con capillita
y un esquizofrénico
que llaman con campanita
a la sirvienta
y hablan de heredades y heráldica
y comen manjares
como trabajadores rectales
en el gótico ganadero.
La campana para llamar a
la servidumbre en el casco y a la hora del almuerzo y la cena en Mayordomía, el
cencerro. Busco en mercado libre “campanita de servidumbre”: 22.850 pesos, de
cobre, se la voy a regalar junto con el Siddharta
de Herman Hesse, a la querida mujer que nos recibió que me dijo que el Siddaharta sería su libro de cabecera
este año, y le diré que aquel cencerro es para comer como vacas. Herman Hesse,
leído hace más de treinta años El lobo
estepario, a Borges le gustaba El
juego de los abalorios, leí un poco de Demian
y no le di más bola. Tres días más en el campo y reventaba. Pero llegamos del
viaje, hice apagar a Tato Young de la radio y papá se enojó. Tato Young es la
manija política y moral a la tarde como pelotudo atómico para engranar a los
que vienen en el tráfico trabado de la Panamericana, el orden social del virus,
con movimientos lentos, pasan diez camiones de Gendarmería con motos, avanzamos
muy de a poco, ponemos Aspen y un saxo gay que mi viejo apaga con un golpe, y
nadie dice nada más hasta llegar a casa, no se captan buenas radios, las radios
que se captan en los autos de producción masiva son para reproducir pelotudos, por
eso dejaron de existir las radios más que para estas mierdas, a Radio La
Colifata se le cortó el link desde el 2024. Llego y subo la mochila y la valija,
me saco la ropa, me meto en la ducha y me prendo un Malawi Gold en la terraza
con la medialuna entre los álamos, fumo tabaco y me dan bobazos que se cortan
bajoneando con pan y mucho dulce de leche y queso, me despierto temprano y fumo
de nuevo, volvió el gato, mamá lo dejó solo con medio paso de la hoja de la
puerta ventana abierta con comida y agua, diez días solo con las capivaras que
entran al lote y andan por todos lados, con perros y gatos, anoche lo escuché y
bajé, lo saludé, se dejó acariciar, estaba ofendido, con razón, a mi me
llevaron obligado: Chinito, te dejaron solo.
Esta mañana el gato le
clavó las uñas en la pierna a mamá, y a la tarde le jodió la mano con otro pinchazo
y hubo de ponerse hielo, me dijo algo así como que ya no es el mismo, después
me dijo que ya se le va a pasar. Acá si no fumo no escribo y me embolo, los
libros que tengo no me interesan, tengo que recargar el Kindle porque allá murió
la batería que había cargado, lo arreglo y me bajo un libro de poemas de
Raymond Queneau que todavía no vi, tomar mate, fumar, el viento y la siesta.
Nadie me escribe nada.
Llegando a Samborombón
pregunté a cuantos kilómetros estaba la Bahía, me dijeron que había cangrejales
y que atajaba toda la mierda de capital y provincia.
Me la soba la Recopa del
Retrete pero juegan Flamengo-Lanús, que lleva un gol de ventaja. Faltan diez
minutos, escucho River-Banfield, último partido de Gallardo, gana tres a uno. Agarra
Coudet. Vitorean al muñeco y silban a los jugadores. Empezó Lanús. Hace mucho
tiempo que Cavani tiene Parkinson, ya está.
Ganó Lanús 3-2
Los bidetes sirios dejaban el ojete con talco
antiarrugas, su padre se dedica a la prostitución, un viejo matarife de Wilde,
narraré los jabonosos sueños, y fumaré y dormiré, el porro me parece más
espirituoso que el vino… el porro y la siesta, así vivimos los artistas
bosteros. Una vez en una cueva de cambio atendía un hipopótamo rosado con
rulos, ¿querés cien dólares gordito? Y un tumba de la policía de la ciudad,
puesto, mirando, el flaco desgraciado, esos te venden más grande y te roban.
Abogado del desahuciado
y otras parquitas
laméntate en la luna y come insectos y
gatos
tú eres el más corrupto, vete, no
incordies a los gatos
San Judas en el mundo de Hieronimus
Bosch
marrones de luz en la intimidad
y los detalles del tríptico
una cama una computadora con mesa y
silla
una mesita de cama con lámpara
y la luz blanca del monitor de
pruebas
de palabras nocturnas
y mirar y dormir muchas siestas
estar echado es la vida del verdadero
artista,
lo dijo Paco de Lucía.
En Twitter Dupont odiando
al Chiqui tapia, “que vos también vas a ser salchicha”, comentario racista, el presidente
de la AFA, se dice “amigo del hipopótamo de Pumper Nic”, negro feo y basurero
que se hizo de abajo, ¿qué hizo mal, ganó guita, manejó el CEAMSE, lo persiguen
por impuestos, de lo que se pasó hablando el Presidente en la campaña, los
impuestos son un robo, tampoco debe ser un ángel, con Riestra y Barracas en
primera, con el fútbol local tan calamitoso, pero, que mediante la asociación
venezolana de fútbol y la CONMEBOL sacaran al gendarme encarcelado en Caracas
hace 457 días, y que eligió a Scaloni… y todos los medios lo tratan como si
fuera el nuevo máximo hijo de puta, que me tienen podrido todos los días con lo
mismo TN Y La Nación, más la manija de Riquelme, desde el año pasado, y ahora
vuelve el gendarme secuestrado por el antiguo régimen venezolano, bien por el
Chiqui.