11.4.18

Yo sí, sí no, por Pamela Orozco Donoso




Bestia R

Entonces te presto mi dedo para que laves tus dientes cuando el cepillo ya te haya abandonado. Si estás muy cansado puedo lavarlos yo por ti no me da asco. Después podría tomarte en brazos y llevarte a la cama, hacerte dormir, despertarte de un beso y volver a cerrar tus ojos con un suspiro. Un respiro frío o caliente dependiendo de la época que nos encuentre el tiempo. Quiero respirarte cerca bien cerca y hacerte cosquillas con mis pestañas. Espiarte en la noche mientras duermo y ver cómo tu boca busca lanzarle un beso al techo cuando duermes ojos arriba. O cómo saltas de un lado al otro cuando profundamente profundo desciendes al mar cuando tu cuerpo ya cansado se va de este universo. Me gustan tus mates por las mañanas. Verte arriba, arriba mío, salir de mí y desplazarte por el espacio. Ir hasta la hornalla hacer fuego con palitos para calentar un poco de agua. Pensaba mientras te miraba si serías capaz de cazar a una bestia transformarla, transformarte…  desplazarte en el tiempo sin pensar en el pasado y el futuro que nos aproxima, que nos sigue los pasos, las llamadas, nuestros encuentros desplazados del tiempo. Recortados de otra vida traídos a la realidad, a este fantasilandia que nos convoca, este mundo mágico al que hemos venido, al que vamos, idos… unidos y ermitaños en nuestras soledades acompañados aun así por nosotros mismos, por nuestro deseos… y te deseo… te deseo con gracia tanta vida, tanto sueño como cansancio para que reposes las veces necesarias acá adentro. Te deseo la mañana, verte arriba, abajo al lado. Oscuro de tanta lucidez que perturba, que conmueve, que da miedo eso te deseo: el miedo. Miedo a la vida, a seguir perdido, a seguir bailando, descendiendo bestialmente, cazando fuego, mirando la hornalla, desplazándote por este espacio infinito, pestañeando incesantemente, intensamente para que este presente no acabe, porque te cabe, te copa. Porque los palitos en el camino son necesarios, porque las cosquillas son inevitables, porque la noche se avecina y con ella el mañana que queremos y lo tenemos en cada paso, en cada respiro, en cada abrazo… y abrazo con fuerza la noche que me llevo hasta ahí… hasta Villa Crespo y de ahí a Palermo, y de Palermo a guardia vieja y vuelvo al salón, al baile, al deseo. Al bondi, al subte de Ángel Gallardo hasta la última estación, o la primera, esa misma en que te vi… y que luego fue segunda, año, dos años, tres y volví a verte por primera vez y te veo, te sigo observando, pestañeando, deseando el mismo mañana, boca arriba, pestañeando, sonriendo de noche desplazándote por el espacio, por acá adentro, dentro mío.


08

Amigo, no es el viento. Son mis manos las que tiemblan.
Amigo, hay relámpagos en mi cabeza.
Amigo, brota sangre de mis ojos.
Amigo, ¿quién es el que se ha ido?


Cristo reventor

Veo a mi derecha pedazos retazos de luces.
Pastos, arboles, carteles.
Unos postes de luz con brazos de cemento
que me recuerdan al Cristo Redentor que no vi. Que no conozco.
Al Cristo ese que no visité. Como a vos antes de tu partida.
Tú, Cristo salvador.
Disparador de rayos eléctricos.
Tú, eléctrico mesías. Ve en tu canasta lente abriendo mares.
Lloradle a este pedazo de tierra cuando por allá arriba te desplaces.
Apunta con tu ojo hasta que tu lágrima remueve la placa tectónica de mi casa y despierte a mis vecinos.
A ellos. Esos los amantes de Kortatu.
Con ellos cantaré el Sarri Sarri.
Con ellos la revuelta del fenopático será más golpeada, más panketa.
Como las caminatas de la triple P, a media noche, a media mañana en la provincia.
Aquella que nos escuchaba reír
llorar
reír
cantar
dormir
recitar.
Reír-Morir-Abrir los ojos
respirar y resucitar al tercer día entre tanto muerto.
Entre tanta sed
tanto humo en la calle.
En la calle voy contando tus pasos
los días
el tiempo.
Te me largas tatuado sandinista.
Despierta- Dispara.
Demuéstrale al deutsch deine arte
ein Bißchen de tu talento.
Meine kleine sudaka:
Sudala con gracia y tanzen que la vida se esfuma
nos fuma
nos desaparece
nos acaba.


Septiembre

Nací en la mitad,
en el mes que florece lo que ha venido en caída.
De la oscuridad misma.
Soy el esqueleto,
la columna vertebral del invertebrado.
La estructura de la incivilización,
de la barbarie.
La forma y lo no asible.
Lo escapable.
La razón en la imposibilidad de síntesis,
de lo espontaneo
de lo visceral.
Soy el deseo de perfección,
del detalle en el infierno de la desorganización,
de la impuntualidad de la tecnología de la modernidad.
El clásico,
pesimista,
demasiado realista.
Ciertamente en caída
pero levanto mi barbarie,
mi deseo descontrolado por lo perfecto,
impoluto,
impráctico,
inconcebible,
anarco,
inasible,
inhabitado,
in
intolerante estado de no estar,
de habitar de ser,
de sen-tir;
y existo,
en otra tierra,
en otro estado.
Estado inconsciente.
He estado consciente,
presente,
bárbara,
invertebrada.
Cayendo,
volando las tierras,
bajo tierra,
bajo el agua
ahogada,
muerta,
asfixiada de tanta burbuja inalcanzable,
inentendible,
rosa,
violácea.
Viola,
viola tu canto mi alma.
Viola tu voz al cuerpo,
al hueso invertebrado.
Al esqueleto inexistente.
A la carne comida por sus antepasados.
Por el inhumano imperfecto,
impoluto,
civilizado,
tecnológico,
modernizado entre tanto cable de en líneas,
visto,
re visto,
dos vistos,
azules,
on line,
hora.
Te saco la ficha.
Sucia,
destructible,
enferma,
policial.
Viola tu voz al cuerpo,
a las ganas,
al estado inconsciente,
al detalle clásico pesimista,
demasiado realista.
Soy la mitad de la nada que yace en caída,
en la tierra.
Bajo tierra.
En silencio.


Misopostrol

Oxaprost
blokium prost
Marcel Proust
CONTEMPLO A MENUDO EL CIELO DE MI MEMORIA
“todo lo borra todo el tiempo más no apaga los ojos”
Prost por Proust
Salud-Prost-chin chin por el Miso, el oxa, el blokium
Blokium
así te queda el bocho 
Por la cantidad exacta, la receta, las horas
4 cada 12-3 veces
en total 12 pastis
en tu vida te viste clavándote tanta de un golpe
bienvenida a esta Criemfields hormonal
que te hará explotar todos los sentidos
sudar toda la sangre que desconocías tener
y si a esta fiesta no podes acceder
porque no tenes la guita
Ay que Dios te ampare
Herví cerveza negra
Lavandina-permanganato
Agujas de tejer
Té de ruda
Perejil
Inyecciones-raspaje.
Pedile al universo un peaje gratuito al estrellato
A la entrada de una nueva vida
Porque te estrellaste duro
Te morfaste el dolor y la angustia más grande
La peor de tu existencia
Pariste sin haber dado (parido) vida
Solo la muerte
Ahora inyectale garra
y raspa con fe pa ganar otra vida.
Y el Estado?
Seguí participando te dice
Renuncia a toda posibilidad de denuncia
De revelar y dar cuenta del miso
Del oxa que te clavaste
Porque sino estás en peligro
Y si el peligro más grande es a la propia muerte
Entonces?
Entonces nada
Seguí participando
Porque el estado no ha estado
No estuvo
No está.
No te escucha, no existe
Te da la espalda
Te muestra el culo
Corrupto-ilegal
Un globo aparecido de una alegría inexistente
Que legaliza la revolución de la tristeza
De los aumentos
Y nosotras acá
En estado de sitio
Mirando el tarifazo
y el porcentaje de muertes que va in crescendo
Creciendo brutalmente
Como tu brutal aborto
Como los míos
Como los muchos que hoy ya no tienen voz
Que siguen en silencio.


5.4.18

El vicio del vacío, por Giovanni Catelli




Ahora vienes a disuadir al tiempo
el vano oficio de las cosas
está en el peso de la sombra la estación
la distancia real del frío


Este golpeteo de cenizas
seca la tarde
llama silenciosa a la tiniebla
un asombro más vasto
para hacerte acordar de vivir


Necesitas aún el saludo
como estos pórticos del mar
tú persigues vientos de invierno
como espera luminosa de una voz


El pasado ya no muerde
con sus vides de pena
el futuro ejercita todavía
sus musculaturas sin objeto


Tu belleza
ya
fuera de ti
como un traje
perdido




Traducción: Pablo Ingberg

25.3.18

Entre las vías y otros poemas, por Nicolás Ricci




De la luna


Salgo para fumar al patio y ver la luna
no hace calor ni frío y se escuchan en el aire
un rumor televisivo y voces y risas
y puteadas superpuestas a las risas
como exigidas esta noche por las risas
y las puteadas no sucesivas de la televisión
que llegan saltando por los postes a las casas
y de las casas al patio, su rumor
que me recibe, acá, cuando salgo
al patio para fumar y ver la luna
porque acosté temprano a mi hijo
y siempre que fumo, acá, miro la luna
cuya fase a esta altura del mes ignoraba
pero el paredón del vecino hoy
no deja ver ni el disco ni el semidisco
ni la variable moribunda o naciente de la luna
solo lo negro azulado del fondo por encima
de los últimos ruidos comunales de la noche
después no quedará, cuando entre, más que
un efluvio de humo y el sabor del humo
en mi boca y la consecuencia del humo
en el futuro quieto de la noche vacía.




Veredas

Salir por la mañana y ver
después de haber pensado y discutido
las configuraciones de la posmodernidad;
salir y ver, digo,
a la luz real de la mañana
un caballo solo
pastando en la vereda.
Pero también
el revoque conurbano de las fábricas
que se asienta en el país, y se decanta.
Artero, el elemento de la tarde
colmada una vez más
de voces que recaen
disímiles en la vereda baldeada del vecino.
De una casa corre hacia el cordón
un trazo perpetuo de agua sucia
no hay hora que no esté
y con los meses
y con los meses
ha aparecido un verdor
casi invisible pero vivo.
También ahí, en ese charco: vida.
Pero también
escuchaba en la distancia
el bajo de una cumbia:
tres notas (undos-trés)
que se repetían (undos-trés)  
o mejor, un modelo
que variaba pentatónico el sonido pero
cuya figura se conservaba inalterable
para felicidad de la especie humana.
Nada más llegaba:
los gritos de los chicos se quedaron
en la tarde. Y de repente
algo se hizo sentir
no mucho más allá
era de noche como ahora
y se sintió
ineludible como una duda
atravesó el patio de baldosas y
abrió su paso entre las sábanas colgadas y
subió después por las paredes ásperas y
paseó audiblemente por los techos y
levantó las viejas capas de membrana y
cuando estuvo adentro
nadie lo nombró pero
ahí
estaba.



Los polos

Cruzaron transversalmente los días
las horas de casualidad asintomáticas fueron llenando
el espacio vacío entre aquel pedazo de vida
y este otro pedazo apenas de latidos
y metabolismo; entre las dos porciones
(digamos) de homeostasis
temporaria; entre las dos
paciencias sobornables; entre
la vulnerabilidad de un hueso expuesto
y las voces de alto ante la maquinaria servil de la paciencia;
entre las bocas de las hojas verdes
que sabían tragar la tarde sofocada y la visión
de un hombre sentado entre las vías, visto de arriba,
el hombre más solo del mundo entre las vías.