19.9.15

El circo de José Sbarra, por Facundo R. Soto



Casi desconocido, pero reconocido como uno de los pioneros en la Argentina, junto a Copi, en escribir sobre travestis, sexo, drogas y descontrol, entre otras cosas, José Sbarra coordinaba en los 90’s el Circo de poesía en la Facultad de psicología de la UBA, junto a Klaudia con K. Publicó dos libros de forma independiente, que fueron clásicos en el under, donde los lectores se lo pasaban de mano en mano y el que lo conseguía era como haber obtenido un tesoro hallado en los lugares más insólitos del circuito vanguardista de la época. Después de su muerte los libros dieron vuelta por la web y hoy se puede conseguir Informe sobre Moscú y Los pterodáctilos en un solo libro, editado por Palabras Amarillas.  

Sbarra fue tapa de la revista Cerdos & Peces después que filmaran el libro Marc, la sucia rata, película de bajo presupuesto que hoy se puede ver en YouTube; donde el acento está puesto en la marginalidad de la época. También apareció en el programa de Susana Jiménez contando que tenía SIDA (hacía un tiempo que le decía SIDA y no Peste rosa), escandalizando a la conductora y a los espectadores al contar que no tomaba la medicación y proponer una buena alimentación para combatir a la enfermedad. Esto fue en diciembre del 92, cuando acababa de publicar Plástico Cruel, dedicado a Batato Barea, donde cuenta la historia de Bombón, unx travesti que en un baño público conoce a un chico de campo con olor a cerdo; un año antes había publicado Marc, la sucia rata. Estos dos textos abren la literatura gay al punk, al trash sin metáforas ni barroquismos como los de Perlongher o Lamborghini; quizás por ello ninguna editorial lo quería publicar. No tuvo otra alternativa que pedirle plata a sus amigos (Divina Gloria, Tom Lupo, entre otros) y crear una editorial para autopublicarse. Su escritura encarna la expresión literaria y alternativa del under de los 90's, siendo un artista emergente del Parakuktural, del Rojas, Ave Porco y otros lugares de la época donde se cocinaba cosas desprejuiciadas. Los libros de Sbarra se venían en las lecturas nocturnas, y se tiraban al aire en los sorteos que se hacían con la entrada para la disco Cemento.

Trabajó desde muy chico, hasta los 25 años de taxi boy, de cadete, y de guía turístico. En Ciudadela juntaba bronce y aluminio en la quema. Después escribió para la Revista Billiken, pasó por la Playboy y Perfil. Hizo guiones de televisión, para los programas de Canela, Héctor Larrea, Hiperhumor, Yo fui testigo, y hasta de Carlos Perciavalle. Fue el primer autor de un libro de autoayuda para chicxs Socorro, nadie me quiere, escribiendo para una colección juvenil: Andy, el paseador de perros, No enciendas la luz, El beso del vampiro, y Cielito.


Por sus talleres, que los daba en un sótano oscuro de Once, promocionados por la subsecretaría de la juventud, pasaron reconocidos escritores y poetas, como Juan Terranova, Manuel Alemián y Peter Pank, entre otros, estaba lleno de punks, gays y lesbianas. A veces abría el micrófono al público y tiraba forros diciendo: “para los que prefieren cuidarse”. En una entrevista le confesó a Symns: “Escribo literatura para gente de la quema, para pendejos como ése que era yo… Me chupa un huevo, y te soy sincero, si el libro gusta o no, si es bueno o si es malo. Yo escribo para unos cuantos pendejos”.